Las elecciones de Obiang. Manual para dar “pucherazos”

Por Adolfo Fernandez Marugan

El próximo 26 de mayo van a tener lugar en Guinea Ecuatorial unas elecciones “múltiples”. Como consecuencia de la última reforma constitucional (noviembre 2011), y de algunas razones de oportunidad, van a elegirse, en un sólo día, 100 diputados para la “Cámara de Representantes del Pueblo”, concejales y alcaldes para los 30 ayuntamientos y los sesenta senadores de “elección popular”… Hay otros 15 miembros de esta segunda Cámara designados directamente por el dictador Teodoro Obiang Nguema.

Para alguien que se aproxime por primera vez a los asuntos guineoecuatorianos puede resultar sorprendente que un dictador organice elecciones. En realidad, no hay razones para la sorpresa. En todo el continente africano no hay más allá de un par de países que puedan calificarse de formalmente democráticos. En África Central no hay uno sólo que merezca tal calificativo. Sin embargo, en todos, se celebran periódicamente elecciones. En su gran mayoría son el resultado de presiones de la “comunidad internacional”. Los gobiernos de los países occidentales deben responder (en mayor o menor grado) ante sus opiniones públicas, poco dispuestas a entender las políticas de complicidad con regímenes depredadores y autoritarios. Sin embargo, para esos gobiernos las dictaduras africanas suponen casi siempre una magnífica “oportunidad de negocio”. El resultado final de estas políticas contradictorias es que, hace ya décadas, se han instaurado, y se toleran, dictaduras de hecho con algún leve barniz “de derecho”.

La Guinea Ecuatorial moderna no ha conocido la democracia. Tras décadas de colonialismo (nada hay menos democrático que un sistema colonial), se han sucedido dos regímenes dictatoriales, el (muy cruel) de Macías y el (cruel y rapaz) de su sobrino, Teodoro Obiang Nguema.

Obiang organiza elecciones desde 20 años y las gana siempre (oficialmente) por amplia mayoría. A lo largo de estos años ha conseguido crear un sistema de “pucherazo”, perfectamente descriptible, que se repite una y otra vez…

–  El fraude electoral se inicia con la confección del censo. En Guinea Ecuatorial tienen derecho a voto todos (y todas) los mayores de 18 años que estén inscritos en el censo electoral. Habitualmente el censo se renueva ante cada elección y se hace siempre mal. Las leyes establecen que los ciudadanos deben inscribirse personalmente. En la práctica, los cabezas de familia, bajo la atenta vigilancia de los jefes de poblado o los miembros del PDGE, el partido de Obiang, inscriben a todos sus parientes (vivan, o no, con ellos), muchos de los cuales se inscriben a su vez… El censo aparece así inflado, lleno de duplicidades. En otros casos, los miembros del PDGE inscriben a menores o a personas fallecidas… La ley exige que las listas electorales se expongan públicamente para su depuración. En las dos o tres últimas elecciones este requisito no se ha cumplido. Hace semanas que el principal partido opositor (Convergencia Para la Democracia Social, CPDS) polemiza con el gobierno por este tema, sin mayores resultados hasta ahora.

– Si se pudiera establecer una clasificación de los elementos más escandalosos de los “pucherazos” guineanos, es posible que la cabeza la ocupase la Junta Electoral Nacional. Lejos de ser una instancia profesionalizada y políticamente independiente, la JEN ha estado presidida durante años por el ministro del Interior (militante del PDGE). De sus algo menos de 20 miembros, otros tres o cuatro son también ministros, hay otros tantos representantes de la judicatura (que deben a Obiang “vidas y haciendas”), representantes del PDGE por ser el partido mayoritario, representantes de minúsculas formaciones políticas “acólitas” que viven de la política y prestan al régimen este servicio… Los representantes de la oposición democrática están siempre en la proporción de uno (como mucho dos) a catorce, o quince, miembros disimulados, o evidentes, del partido gubernamental. La estructura de la Junta a nivel nacional, se repite en cada distrito. En las últimas elecciones la JEN prácticamente no se ha reunido. Para las del próximo 26 de mayo se anuncia una gran novedad: el presidente de la Junta no estará nombrado por el dictador, se elegirá por votación entre sus miembros. Pura alharaca. Sin modificar la composición de la Junta, sin darle un carácter operativo (diferenciado del Ministerio del Interior) y profesional estaremos como siempre…

– En Guinea Ecuatorial hay medios de comunicación propiedad del Estado y otros propiedad del heredero del dictador, de su hijo primogénito, Teodorin. Los medios propiedad del Estado son utilizados siempre como el departamento de agi-pro del partido de Obiang. Esta situación no cambia, o no cambia de manera significativa, en las campañas electorales. El dictador utiliza todas las estructuras del Estado, los medios de comunicación y todas las “instituciones”, en su beneficio. No se establecen diferencias entre su “cartera” y los presupuestos del Estado. Nadie sabe cuanto gasta Obiang en sus campañas, abrumadoras en cuanto a propaganda, regalos a los posibles electores…, ni de donde lo saca. Las elecciones del 26 de mayo se han conocido con anterioridad pero en convocatorias anteriores el partido del gobierno tenía preparado ya su “material de campaña” antes de que los partidos opositores supieran de la convocatoria.

– Las campañas electorales están plagadas de incidentes. No de graves incidentes, pero sí de enfrentamientos menores, de actos de boicot, sobre todo en el interior del país, en los que las propias autoridades, dificultan o estorban los actos de la oposición. Es habitual que dirigentes de la dictadura se presenten en  los mitines de las candidaturas democráticas para “ver quien hay”. En algunos casos (pocos, es cierto) dirigentes distritales, e incluso ministros, han recorrido armados sus circunscripciones electorales. Obiang y también Teodorin amenazan en su discursos a aquellos que no les voten. Estos discursos están siendo más virulentos en estas elecciones que en oportunidades anteriores. Obiang y Teodorin han amenazado a quienes voten a CPDS, partido al que caracterizan como “vendido a Occidente”. Las elecciones del 26 de mayo son uno de los últimos actos de una operación política urdida por Obiang y su mujer para situar a su hijo primogénito (un individuo depravado y subnormal) a la cabeza de la primera jefatura del país sin que tenga que pasar por un proceso electoral, sin que sea elegido directamente en unas elecciones. Al servicio de esta operación ha estado el cambio constitucional de noviembre de 2011. Obiang necesita unas elecciones fraudulentas que le permitan colocar a su hijo, sin voces discordantes, en la Jefatura del Estado.

– Los responsables de las mesas electorales son siempre militantes del PDGE. El día de las votaciones tiene siempre una misma liturgia: en las ciudades se altera a última hora la cartografiá electoral para que buena parte de los representantes de la oposición no estén en los colegios electorales en el momento de la constitución de las mesas. En el interior del país se convoca secretamente, de madrugada casi, a los cabezas de familia para que voten sin la presencia de los opositores; cuando llegan las nueve de la mañana (hora oficial de apertura de las mesas) han votado casi todos. La jornada electoral tiene siempre dos partes. En las primeras horas, hasta el medio día, se ponen dificultades a los interventores de la oposición para que se incorporen a las mesas electorales; por la tarde se busca el enfrentamiento con ellos y con cualquier pretexto se les expulsa de las mesas. A la hora del escrutinio, en la gran mayoría de los casos, están solos los del PDGE. Los opositores no firman las actas, pero eso no le importa a la Junta Electoral.

– En Guinea Ecuatorial el gobierno, las autoridades y el propio dictador defienden el “voto público”. Intentan forzar a la mayoría de los electores para que “enseñen” su voto. Los dirigentes del PDGE lo hacen abiertamente. Los que no quieren enseñar su voto es porque votan a la oposición… El “voto público” ha sido presentado por algunos “plumíferos” del régimen como una aportación guineana a los procedimientos democráticos.

Hay otras modalidades de voto: el “voto ambulante”, por ejemplo. Se hace así: un grupo de militantes del PDGE, con unos vehículos, se sitúan en una carretera y van recorriendo todas las mesas electorales a lo largo de unas decenas de kilómetros. Se arman con carnets de votantes sin rellenar y los utilizan en todas las mesas como si fueran votantes desplazados de su distrito. Hay también el “voto doble” o triple. Un mismo votante puede pasar varias veces por la mesa con carnets diversos y repetir su voto cuantas veces quiera… ¿si es un conocido militante del PDGE quien se atreverá a contrariarle?.

– El recuento, en la mayoría de las mesas, en las que ya no quedan representantes opositores, es el momento para corregir resultados que, pese a todo, no sean satisfactorios. Ha habido casos (no muchos, pero los ha habido) en los que el número de votos contabilizados ha sido superior al de electores…

Para todo esto es necesario que no haya observadores internacionales. Obiang argumenta que no hay observadores guineanos en las elecciones europeas… En las últimas elecciones hay una presencia creciente de militares en los colegios electorales.

Regímenes como el de Obiang siguen encontrando complicidades en distintos países (occidentales y otros autonombrados “anti-imperialistas”). Para disimular su condición se les caracteriza como países “en transición a la democracia”. El régimen de Guinea Ecuatorial inició esa transición hace 20 años, en 1993… No se sabe que haya llegado a ningún sitio, tampoco parece que quiera hacerlo.

 

 

Fuente : Tiempos Canallas

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