La pérdida de una oportunidad única

El Fundador me expulsó de Guinea Ecuatorial régimen en 1999. Justamente salí el día 19 de septiembre, llegando a Monrovia, Liberia el 21 del mismo mes. Si bien ya era víctima de una cruenta persecución con los demás compañeros de CPDS, la gota que colmó el vaso fue la publicación de un artículo sobre el petróleo y que presenté en una conferencia en Madrid en mayo de ese año. El artículo se puede leer aquí: http://asodegue.org/not14.htm. Cuando regresé a Guinea, ya me estaban esperando con el palo en la mano, acusándome de “atentado contra la paz y la estabilidad política del país”, entre otras cosas. En mi artículo que tanto irrito al Fundador, decía, entre otras cosas, lo siguiente:

…la producción de petróleo ofrece a Guinea Ecuatorial una oportunidad histórica y única para transformar la economía nacional y mejorar los niveles de vida de la población. La pérdida de esta oportunidad sería imperdonable toda vez que, no sólo implica la negación de mejores niveles de vida a la población, sino también que su futuro se ha hipotecado por muchos años. El análisis que se ha realizado aquí parece indicar que esta oportunidad se ha perdido ya…

Y es esta sentencia, hecha en mayo de 1999, que me ha hecho recordar este asunto. Porque, esta oportunidad que hemos perdido, ya no volverá a presentarse nunca jamás. Y lo más triste es que, antes del petróleo teníamos el cacao, el café y la madera. Y con la producción de petróleo y como consecuencia de la Enfermedad Holandesa, ya no tenemos ni cacao ni café, ni madera; en este último caso, como consecuencia de la deforestación causada por el Tonto del Pueblo. Si la renta per cápita era de unos 300 dólares escasos antes del petróleo, la desaparición del petróleo tras la pérdida del cacao, el café y la madera tendrá consecuencias que da miedo imaginarse en estos momentos. Si ya era brutal pasar de una renta per cápita de 300 dólares antes del petróleo, a una de más de 25.000 dólares durante el apogeo; bajar de 25.000 dólares a menos de 300 dólares es espantoso. Y con una monumental deuda externa encima.

Yo no puedo perdonar al Fundador. Sincero.

Fernando ABAGA EDJANG
(Simple Ciudadano de a pie, expresándose estrictamente a título personal)

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