COLOMA EDJANG: alcaldesa por sexual decreto

En Guinea Ecuatorial para nadie es un secreto que desde tiempos pretéritos el Sr. Obiang, cuando se lo permitían las  condiciones fisiológicas, tenía por costumbre el disfrutar –por lo civil o por lo criminal– de los favores sexuales de las esposas de los  miembros de su gobierno, de su ejército y de muchos ciudadanos en general. Por un lado, y en su lógica perversa, entendía el dictador que una buena forma de consolidar su estatus de incuestionable ser supremo era humillar o intimidar a sus subalternos menoscabando moralmente su virilidad. Por otro lado, se trataba  simple y llanamente de satisfacer los instintos primarios más básicos de un animal ergo ser vivo, que rara vez merece el calificativo de «persona». También es vox populi en Guinea que gracias a sus aptitudes sexuales en la alcoba, muchas de las amantes del dictador han sido recompensadas con puestos de responsabilidad en el gobierno, la administración  pública o sector privado (que de privado tiene más bien poco porque en este país todos y cada uno de los abusos se han hecho y hacen con dinero público).

Mª Coloma Edjang Mbengono es la actual alcaldesa de la ciudad de Malabo y, aún en vida de su ya fallecido marido, amante por muchos años del presidente. Ella es, precisamente, una de las furcias mejor premiadas por Obiang. Su trabajo como alcaldesa consiste sobre todo en movilizar a las mujeres de la ciudad de Malabo para que asistan a los actos del PDGE y sobre todo para que acudan al aeropuerto para recibir o despedir a Obiang, a la Excelentísima o a Tontorín. Para esa tarea de movilización, cuenta con la inestimable ayuda de una concejala mal encarada conocida como Edung Moan (ruido de dinero), ésta se encarga de proferir –porra en mano– las amenazas e intimidaciones necesarias a las mujeres que se muestran reacias a obedecer las órdenes de la alcaldesa.coloma

Cuando no está moviendo a las masas, nuestra alcaldesa ocupa su tiempo adueñándose por la fuerza de terrenos ajenos como acaba de hacer en la entrada del barrio Agropolis de Malabo, donde tras quitárselos a sus legítimos e indefensos dueños, ahora está construyendo unas tiendas al estilo maliense. La señora Coloma Edjang también es culpable de apropiarse ilícitamente de un dinero que estaba destinado para la construcción de oficinas de ayuntamiento en diferentes barrios de Malabo y Bata. La alcaldesa es tan afortunada que tras quedarse con la cantidad destinada para construir la nueva sede del consistorio de Malabo, y tras paralizar la obra durante algo más de 4 años, el Sr. Obiang no escatimó esfuerzos a la hora de volver a subvencionarla misma obra, por supuesto, con toda la impunidad garantizada para la Sra. Edjang Mbengono.

En cuanto puede, la fulana de Obiang alardea de la limpieza de la ciudad de Malabo, cuando hay calles como La Ronda, por ejemplo, que desde Talleres Willams hasta la antigua Panadera Kateb están podridas y llenas de la mierda y los olores que desprenden las alcantarillas y demás porquería… De vez en cuando, a la Sra. Alcaldesa se le ocurre mandar barrer las principales calles de Malabo utilizando para ello a mujeres sin ninguna protección o derecho laboral. Alguna ha llegado a perder la vida en las carreteras.

En el plano más personal, frente a su incapacidad para aplicar políticas sociales en los barrios Malabo, la alcaldesa es famosa en la ciudad por sus políticas sexuales. Se conoce que ofrece buenas propinas y emolumentos a jóvenes y adolescentes para que satisfagan su apetito sexual; por lo visto, la virilidad del viejo Obiang ha pasado a mejor vida o, a lo mejor, lo que sucede es que tiene problemas de agenda. Y haciendo bueno el dicho «de tal palo tal astilla» su hija, Perla, también es conocida por participar en orgías con primos y cocaína de por medio.

Como la mayoría de los miembros del régimen de Obiang, Coloma Edjang también sufre incontinencia verbal. Quienes la conocen en las distancias cortas aseguran que solía decir que “no puede opinar ni decidir sin el permiso de la señora“. Lo cual no deja de ser curioso, porque con esta frase parece admitir su lealtad a una mujer –Constancia Mangue– con cuyo esposo ha yacido y compartido secretos de alcoba más de una vez, aunque en ese gobierno cosas más raras se han visto. Otra persona de su entorno asegura haberla oído quejarse de su jefa en los siguientes términos: “ya estoy cansada de ella, porque siempre que esperamos a la señora viene 5 o 6 horas después.

Sobra decir que todo lo dicho sólo es una pequeña parte de la hoja de servicios de una adultera fulana que llegó a ser alcaldesa de la ciudad capital del país gracias a un dedazo de su agradecido amante-presidente.

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