Tres historias en una noche en la Gendarmería de Ebibeyin, narradas por un detenido

Primera historia 

El día 8 de septiembre de 2016, fue detenido en Ebibeyin Luis Ndong Obiang, de 27 años de edad, hijo de Esperanza Medja, sanitaria del hospital “Jesús Alfonso Oyono Alogo”, de Ebibeyin, y prima de Pascual Ondo Masá, Secretario de Estado en el ministerio de Educación y Ciencia. Ondo Masá se encontraba de viaje en su poblado de Mosom, a dos kilómetros de la ciudad de Ebibeyin, cuyas fiestas patronales había ido a preparar en el marco de la Comisión de Vigilancia del PDGE, de la que es miembro.

Tras su detención, Luis fue conducido a la Gendarmería de Ebibeyin y encerrado en los barracones de la misma, acusado de haber robado el teléfono móvil de Ondo Masá, con un saldo de dos millones de FCFA. Tras las investigaciones llevadas a cabo por el alférez de la Gendarmería, también fue detenido el hijo adoptivo de Ondo Masá, de sobrenombre Djodjo, de 12 años de edad, a quien apuntaban todos los indicios como el verdadero autor de la sustracción del teléfono. Djodjo permaneció cuatro días en la comisaría, viviendo a cuerpo de rey, ya que su padre adoptivo procuraba que no le faltase de nada, mientras Luis Ndong estaba esposado día y noche. Ante lo que parecía una injusticia clara contra su hijo, Esperanza Medja protestó ante su primo Ondo Masá, y este le respondió que no le volviese a recriminar nada, porque, como miembro del Gobierno, podría hacerle perder su empleo en el hospital.

Segunda historia

En la misma celda, se encontraba recluido Jovino Sima, natural de Mbeme Yengüiñ, distrito de Mikomeseng. El 29 de agosto de 2016, había acompañado a un amigo a la fiesta patronal de Mbam Esamongón, un poblado cercano a la ciudad de Mikomeseng. El día de la fiesta, su amigo le entregó su coche y le pidió que acompañase a su abuela a la iglesia, misión que cumplió. Pero al llegar a Mbam y tras aparcar debidamente el coche, este fue embestido brutalmente por otro coche, de marca Toyota Hilux, que venía con dirección a Ebibeyin, matando en el acto a la abuela e hiriendo de gravedad al propio Jovino. El conductor del Toyota Hilux es el chófer oficial del jefe militar de Ebibeyin, el General Ondo Mbuy. Tras el accidente, el conductor del Hilux llamó a un cabo del Ejército, de nombre Lucas, quien se presentó de inmediato en el lugar del accidente y, sin preguntar nada a nadie, sacó su pistola amenazando a todos los que se habían concentrado en el lugar. La respuesta de los ahí congregados fue propinarle una paliza, y los hechos no fueron a más porque intervinieron efectivos de la Policía. El conductor embestido, Jovino Sima, permaneció dos días en el hospital de Mikomeseng por una herida en el brazo que recibió 13 puntos de sutura. Tras salir del hospital, los militares del cuartel de Mikomeseng recibieron la orden de encarcelarlo, pero ante la discusión que se produjo entre los propios miembros de las FAS, se decidió enviarlo a la Gendarmería de Ebibeyin, en cuyos barracones fue encerrado el 13 de septiembre. El conductor agresor, de nombre Lucas, no fue encerrado, pues sus jefes aseguraron que lo llevarían a una celda del cuartel militar de Obadjomo. Sin embargo, un día después se le vio circular libremente por la ciudad de Ebibeyin.

Tercera historia

Madrugada del 12 al 13 de septiembre de 2016: los policías traen a la Gendarmería de Ebibeyin a 52 detenidos, entre ellos siete mujeres; todos son extranjeros africanos de diferentes nacionalidades y se les acusa de estar indocumentados. El Cabo de guardia y los dos efectivos que están en la comisaría, piden a los extranjeros detenidos que les paguen 40.000 FCFA, antes de que lleguen sus jefes, si quieren ser liberados. Tras varios minutos durante los cuales los detenidos regatean la cuantía con el Cabo de guardia, este acepta cobrar 30.000 por persona. Solo once de los detenidos pagaron y fueron inmediatamente liberados. Ninguna mujer pagó porque no tenían dinero. Los subordinados del Cabo de Guardia empezaron a llamar, por separado, a cada una de las siete mujeres detenidas, proponiéndoles la libertad a cambio de sexo. Seis de ellas rechazaron la propuesta, por lo que fueron devueltas a las celdas. La que aceptó libertad a cambio de sexo, una camerunesa de unos 30-35 años de edad, fue conducida por los tres efectivos a una habitación y se acostaron con ella, por turnos, hasta saciar su sed de sexo. Antes de poder ser liberada, a las 09 de la mañana, llegó el jefe de la Gendarmería, que es un bubi, y el Cabo de Guardia le dio el correspondiente parte: 41 detenidos, de los cuales 34 hombres y 7 mujeres, ocultándole el dato de que 11 ya habían sido liberados a cambio de 30.000 FCFA.
El jefe les exigió 40.000 más dos fotos tamaño carnet a cada uno de los detenidos, para hacerles una “residencia express”. Pagaron 32 detenidos, y salieron de forma inmediata. Cuando el jefe ordenó que los que no habían pagado volvieran a las celdas, la camerunesa abusada sexualmente se quejó y le informó al Jefe de que los tres gendarmes se habían acostado con ella a cambio de dejarla en libertad. Los tres efectivos, que estaban presentes, contradijeron las acusaciones de la camerunesa afirmando que mentía. La camerunesa, ni corta ni perezosa, abrió las piernas, se metió una mano en la vagina y la retiró empapada de semen. Ante el escándalo, el jefe ordenó su inmediata puesta en libertad y encerró en la celda a sus tres subordinados.

Los ocho extranjeros que no habían podido pagar por no tener dinero, fueron expulsados del país, no a través de la frontera de Kie Ossi, que está a unos pasos de la ciudad de Ebibeyin, sino a través de Río Campo, a más de doscientos kilómetros de distancia.

Fuente : Comunicaciones CPDS

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