Respuesta a “ETNICISMO vs REGIONALISMO: No habremos avanzado mucho, de “AL BAMA”

Por Fernando Abaga Edjang, Simple ciudadano de a pie,expresándose a título personal

“Nada es nada” y “nadie es nadie”, rezan unos de los lemas más populares de una sociedad guineana en que todos son expertos en todo y no se valora nada excepto lo tangible como el dinero y los bienes materiales. Esta singularidad guineana es evidente en los debates que se han desatado en torno a la Trilogía que, si bien aborda un tema que nos afecta a todos, exige un debate serio, con calma y objetividad. Por el contrario, lo que se ha visto es un derroche de emociones con insultos, amenazas, intentos de intimidación, abundando en comentarios que, muchas veces, guardan poca relación con el contenido de la Trilogía. La verdad es la primera víctima, pues muchos prefieren el silencio y, derramando lágrimas de cocodrilo en una macabra exhibición de hipocresía, pretenden que el único problema que tenemos es el Fundador y nada o nadie más, y así critican la Trilogía como si su contenido no fuera una realidad cotidiana que todo el mundo conoce. Ignoran que criticar un artículo requiere pericia, exige un análisis y una evaluación del contenido así como el propósito del artículo que se critica. Se trata de un proceso en que es necesario identificar la idea principal y el objetivo del autor y determinar si la evidencia que presenta el autor apoya la idea principal y el objetivo. Ello exige leer el artículo varias veces para comprenderlo. Y es solo después de este ejercicio que se pasa a planificar, organizar y escribir la crítica sobre la base de lo averiguado. El resultado es un debate civilizado, en el que todos salen aprendiendo y enriqueciendo su conocimiento sobre el tema en cuestión. Lo que se ha visto hasta ahora deja mucho que desear, y esto incluye al llamado “Al Bama”.

He leído el artículo de “Al Bama”, de hecho, como lo hago habitualmente, lo he leído varias veces. Le agradezco el esfuerzo por criticarme y a la Trilogía. Le agradezco, además, por su reconocimiento de “… la importancia que a mi vista reviste este tema,…este debate crucial e indispensable para los guineanos en sus estrategias de lucha contra una de las más viejas y crueles dictaduras africanas…” Pero, como ocurre siempre, “no todo lo que brilla es oro”, lo que se aplica perfectamente al artículo de “Al Bama”. Aprovecho, pues, esta oportunidad para ponerle en su sitio. Pero, antes de proceder a este ejercicio, debo notar la importancia de la honestidad en este tipo de actividades. La honestidad – el respeto a la verdad – es necesaria, entre otras cosas, porque está vinculada a la personalidad y la credibilidad del autor y de su obra. Por una parte “Al Bama” no es el verdadero nombre del articulista, lo que no es tan importante, y por otra, el escrito se publicó originalmente en un foro de “Facebook” al que no tengo acceso y nunca he participado. Hubiera sido correcto publicar la crítica en el mismo medio en que se publicó el artículo que se critica. El público se beneficia así de dos versiones del mismo tema y puede juzgar, si así lo prefiere. De no haber sido reproducido en Radio Macuto yo nunca iba a saber que un “anónimo” había hecho una extensa crítica a la Trilogía. Nunca he logrado entender la naturaleza de estas escaramuzas cuando el que realmente debería esconderse bajo un anonimato soy yo, en un país en que “La bala llega antes que la ley”. Seguro que una bala ya lleva mi nombre. Sabemos quiénes tienen armas y las utilizan sin compasión para eliminar a los que se atreven a rechistar sobre un estado de cosas que beneficia a unos cuantos y perjudica al resto del país.

En segundo lugar, no sé qué piensan las otras personas que han leído el artículo de “Al Bama”, pero debo admitir que he tenido dificultades para entender, muchas veces, de qué está hablando “Al Bama”. Pues, en su artículo se mezclan muchas cosas, muchas de ellas sin relación alguna con la Trilogía, resultando en un tremendo enredo muy difícil de desenredar para encontrar el significado. En ciertos casos, no lo he encontrado. En varias ocasiones, “Al Bama”, que en adelante llamare “Al”, se inventa cosas que no aparecen en la Trilogía solo para atacarlas con virulencia. ¿Estaría recurriendo a la técnica de “Strawman”? Y ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de recurrir al “Strawman” si la Trilogía cuenta falsedades, como lo pretende? Y aquí volvemos a encontrarnos con el tema de la honestidad o, para ser más exactos, la ausencia de la misma como una peculiaridad sobresaliente del artículo de “Al”. La crítica es muy importante, entre otras cosas porque, como se ha dicho arriba, se aprende mucho de ella. Lamentablemente, éste no ha sido el caso con la crítica de “Al” que, dicho sea de paso, ha recibido escasa atención: a) un solo comentario y b) solo 4 “me gusta”. Ahora bien, compárese este “record” de “Al” con el de la Trilogía y se ve claramente por dónde se inclina el pueblo, que no es tonto y ve con sus propios ojos lo que está pasando delante de sus propios ojos y lo vive en carne propia.

En tercer lugar, “Al” señala, como se verá más adelante “la ausencia de un cuadro analítico de referencia” en la Trilogía. Las consecuencias de esta deficiencia son graves, tal como lo explica “Al”, en los siguientes términos: “produce un excesivo recurso un poco dispersa de citas, referencias, temas y lugares en el escrito que van de la Revolución francesa (Parte II) hasta el Existencialismo (Parte III) sin que necesariamente guarden mucha relación entre sí. O, en la ausencia de este cuadro analítico, la mención explícita de autores o estudios (estado de la literatura) que habrán ya anteriormente discurrido sobre el mismo tópico que hubiera en mi opinión, enriquecido aún más el análisis ayudándonos a captar la cuestión de manera holística.” Sin embargo, se nota en el artículo de “Al”, el uso de expresiones tales como: “me parece que hubiera sido mejor no juntar, durante el desarrollo del análisis, las críticas de los lectores y las réplicas correspondientes con el escrito mismo porque luego ya no se sabe si dichas réplicas pasan a formar parte del corpus reflexivo inicial, críticas intermedias además que después pueden perfectamente ser explicitadas en un otro estudio separado si así se estima”, y “La forma en que ya en el pasado Fernando enfocó el tema étnico no me pareció la adecuada, … No me pareció adecuada entonces decía, aquí tampoco, en esta misma visión englobante e indiscriminada con los de Mogomo me sigue sin parecer la manera idónea aunque solo fuera tácticamente pero es muchísimo más que eso…” Obviamente, “Al” está expresando sus gustos y preferencias que, por lo visto, constituyen el “cuadro analítico de referencia” que ha utilizado para leer y criticar la Trilogía. Un “cuadro analítico” basado en los gustos y las preferencias es hartamente subjetivo y conduce fácilmente a error de apreciación. Ello podría explicar el tremendo enredo y la falta de rigor que se observa en su artículo.

La primera discrepancia entre “Al” y yo está en la importancia relativa entre los “factores externos” y los “factores internos” en los problemas que azotan a Guinea Ecuatorial en particular y a África en general. Para “Al” son los “factores externos”, ignorando olímpicamente los “factores internos”, mientras que para mí, son los “factores internos“, ceteris paribus. Para “Al”: “…no hay brutalidad inhumana contemporánea en África de cuya sórdida bestialidad no esté arraigada en la Historia Colonial y la Trata de Esclavos.” Aclara que: “Una exuberante literatura, muchas de ellas recientes, apunta de esta manera que el aumento cada vez mayor del desorden creado por estos dos hechos históricos sin precedente en la historia de la humanidad y además con impactos perdurables en forma de “histéresis del habitus”, fue paralelo en África al aumento de grupos e individuos por los que la violencia y la brutalidad se convirtieron en una profesión con la aparición simultanea en las élites gobernantes africanas de la época de la Esclavitud, de la corrupción y la militarización de bandos salvajes.” Y matiza que: “Si a todo eso se añade el hecho de que en los últimos decenios no ha habido en África, violencia alguna que no fuera instrumentalizada desde el exterior con evidentes influencias geoestratégicas para el control de zonas o recursos naturales estratégicos (petróleo, uranio, coltan) o las brutales e infrahumanas violencias confesionales (Boko Haram, Lord’s Resistance Army…) provocadas por las rivalidades entre el islam y el cristianismo, dos religiones extra-africanas, por sus hegemonías respectivas en suelo africano se hubiera completado así, el sobrio cuadro de lo que es la violencia en África.

Esta explicación de “Al” está bien documentada desde los 1960s con Franz Fanon (“The Wretched of the World”) y Walter Rodney (“How Europe Underdeveloped Africa”) en los años 1970s. Esta explicación es archiconocida y uno se pregunta si no pertenece a los archivos. Estamos en el siglo XXI, “Al”. Porque conduce a ridículas contradicciones como esta frase de “Al”: “… las autoridades coloniales transfirieron el poder a estos individuos utilizándolos para sacar aún mejor y mayor provecho del continente papel, como se puede ver, que siguen cumpliendo en la actualidad muchos de estos inútiles dictadores con Obiang como prototipo.” Porque los más importantes voceros de este “cuadro analítico” de “Al” son precisamente los dictadores africanos. Por ejemplo, el Fundador utiliza el mismo argumento para explicar el desastre de su gestión. Pues, todavía existen desfasados intelectuales africanos que alimentan esta noción, más de cincuenta años después de la independencia de los países africanos, dando una cobertura intelectual a los mismos dictadores africanos que dicen rechazar. Es triste ver que “Al” y Obiang están en la misma línea de pensamiento: atribuir todos los males de Guinea Ecuatorial a “factores externos”, eximiéndonos a nosotros mismos de responsabilidad. Y como no somos responsables, luego no podemos ni debemos hacer nada. Precisamente, la crítica de “Al” no va acompañada de propuestas concretas para hacer frente a estos malignos “factores externos”.

Efectivamente, existe “una exuberante literatura sobre el tema”, como lo afirma “Al”, pero, no es la única que existe. El mundo evoluciona y se acumula experiencia y conocimiento. Quisiera creer que “Al” habría oído hablar del poeta nigeriano Chinua Achebe (por ejemplo: “When Things Fall Apart”), la socióloga camerunesa Axelle Kabou (Por ejemplo: “Et si l’Afrique refusait le Developpement”), el economista ghanés, George Ayittey (por ejemplo: “Africa Betrayed”), etc. Estos y otros analistas prestan atención y con mayor interés, a los “factores internos”. Esta es mi inclinación. La relación entre el colonizador y el colonizado es una relación de fuerzas. No solo significa que uno es fuerte, también significa que el otro es débil. Dicho de otra manera, uno es fuerte porque el otro es débil. Ambas partes son responsables en un mundo que funciona más o menos según el principio de la supervivencia del más fuerte. La esclavitud se ha dado en todas partes y en el tiempo. Los romanos y los griegos la practicaron oficialmente, a pesar de que se consideran como sociedades democráticas. Los países occidentales no solo colonizaron a los países africanos, sino también a los demás pueblos, muchos de los cuales destruyeron totalmente. Al mismo tiempo, la historia está llena de poderes que han sido derrocados cuando el pueblo se ha sublevado. Y el pueblo se ha sublevado, no solo porque dichos sistemas fueran insoportables, sino también porque el pueblo ha dejado de creer en la invencibilidad del poder. La creencia en la invencibilidad del poder es la otra cara de la creencia en la incapacidad de uno mismo para hacer frente al poder. La toma de consciencia de la capacidad de uno mismo es muchas veces el factor determinante. La ignorancia incluye el desconocimiento de esta capacidad.

Al centrarme en la ignorancia, no ignoro la nefasta influencia de la colonización y la esclavitud en la realidad africana, y de hecho, en la población negra. El caso es que, desde que Franz Fanon y Walter Rodney publicaran sus obras hace varias décadas, el mundo ha evolucionado mucho. Ahora vivimos en un mundo cada vez más integrado gracias a la expansión de los medios de transporte y de comunicación, la explosión de la información y del conocimiento, el crecimiento del multilateralismo como instrumento en las relaciones internacionales. Lo que quiero decir es que, a pesar de la historia existe un espacio cada vez mayor para que África se desarrolle y alcance su potencial, tal como lo han hecho los países del Este Asiático, y lo están haciendo los países árabes. Estamos viendo cómo, después de más de cinco siglos de dominio occidental, su influencia se está menguando paulatinamente. En un reciente “World Economic Forum” de Davos, “la caída de la civilización occidental” estuvo en el orden del día y no fue una casualidad. Y lo único que nos frena a nosotros es fundamentalmente nuestra propia ignorancia, los malos líderes, nosotros mismos (recuerda a Axelle Kabou: “Et si l”Afrique Refusait le Developpement?”). Por ignorancia no estamos aprovechando las oportunidades que ofrece el contexto internacional actual. También por ignorancia nos matamos los unos a los otros en un mundo que es claramente hostil para nosotros. Los dictadores africanos son africanos, los que fomentan la fuga de capital son africanos, los que protagonizan la debilitante corrupción son africanos, los que han instigado los enfrentamientos étnicos que tuvieron lugar en 2007 en Kenia son africanos, los que empuñan las armas en las guerras civiles son africanos, los que protagonizan el desastre que vivimos en Guinea Ecuatorial son guineanos. Los de Boko Haram y los de Lord’s Resistance Army son todos africanos, al igual que los gobiernos que han creado las condiciones que les han conducido a tomar las armas. Los miembros del “Tribunal de la Santa Inquisición” son guineanos. ¿Somos responsables o no somos responsables?

Me ha extrañado esta frase de “Al” al igual que otras tantas: “Sobre esta misma nota preliminar y en forma de fondo pero sin todavía llegar al mismo, también señalaría la ausencia de un cuadro analítico de referencia para un estudio como este lo cual creo, produce un excesivo recurso un poco dispersa de citas, referencias, temas y lugares en el escrito que van de la Revolución francesa (Parte II) hasta el Existencialismo (Parte III) sin que necesariamente guarden mucha relación entre sí. O, en la ausencia de este cuadro analítico, la mención explícita de autores o estudios (estado de la literatura) que habrán ya anteriormente discurrido sobre el mismo tópico que hubiera en mi opinión, enriquecido aún más el análisis ayudándonos a captar la cuestión de manera holística.” Ahora bien, yo escribo artículos de opinión bien documentados pero no disertaciones científicas. Trato de adaptar dichos artículos al medio en que se publican (Radio Macuto y GNet, que no son revistas especializadas), y a la audiencia (público en general, y no a especialistas, ni académicos) en un lenguaje que mucha gente podría entender con relativa facilidad (en vez del lenguaje utilizado en el argot científico). Se trata aquí, de unos elementos básicos en la comunicación: mensaje, medio, audiencia. Ello explica “la ausencia de un cuadro analítico de referencia” que erróneamente señala “Al”. En cuanto a lo de “un excesivo recurso un poco dispersa de citas,…” ¿De dónde saca “Al” esta aseveración? ¿A qué citas se refiere “Al”? La abrumadora mayoría de las citas que aparecen en la Trilogía proceden del documento histórico de Ponciano Mbomio Nvo, de mis escritos y de los comentarios de los críticos. Obviamente, “la Revolución francesa” y “el Existencialismo” no “guardan mucha relación entre sí”. Pues, el primero se refiere a un acontecimiento histórico mientras que el segundo se refiere a una corriente filosófica y así se presentan en la Trilogía. La única relación que existe entre estos dos la ha establecido el mismo “Al” que, al parecer, tiene mucha imaginación.

La referencia a la Revolución francesa está claramente justificada y explicada en la Trilogía. Ahí digo claramente que: “En primer lugar, quiero recordar a SIMA que no podemos cambiar el pasado. Este pasado constituye nuestra historia. La historia la hacen los hombres y las mujeres. Aunque no se escribiera, se pasaría de generación en generación en forma de testimonio oral. Intentar ocultarla debajo de la alfombra y pretender que nada ocurrió es cobarde. Quiero recordar a SIMA que la aportación más importante que ha hecho Francia a la historia universal es la archiconocida Revolución Francesa periodo que incluye el llamado  “Reino del Terror” y el uso extensivo de la Guillotina, con la decapitación de miles de franceses. Otro logro de ese periodo no fue otro que la famosa “La Marseillaise”, el himno nacional de Francia. Los franceses se sienten muy orgullosos de la Revolución Francesa y, por supuesto, de la Marseillaise y asumen los errores del pasado, de los que han aprendido mucho para crear una sociedad mejor. Por lo tanto, tenemos que hacer frente a nuestra historia con coraje, estudiarla, conocerla y aprender lecciones de ella, para no repetir los errores del pasado. Avanzar ignorando u ocultando el pasado es una receta para repetir el pasado y solo los impenitentes pretenden ocultar la historia.

La historia es muy importante para un pueblo. Y una de las vulnerabilidades de África es precisamente la destrucción de su historia, tanto por la Esclavitud como por la Colonización. Y lo hicieron para destruir nuestra identidad cultural y hacernos vulnerables, un pueblo sin historia. Conocer nuestra historia es saber quiénes somos, es decir nuestra identidad. Para entender por qué las cosas están tal como están ahora, es necesario saber cómo empezaron y evolucionaron hasta lo que tenemos hoy, a la vez que formamos nuestro futuro, evitando repetir los errores del pasado. El barrullo que tenemos hoy en nuestro país no es fruto del azar, sino el resultado de unas acciones emprendidas por personas con nombres y apellidos. Y lo que estoy haciendo en esta cita es destacar la necesidad de “hacer frente a nuestra historia con coraje, estudiarla, conocerla y aprender lecciones de ella, para no repetir los errores del pasado. Avanzar ignorando u ocultando el pasado es una receta para repetir el pasado y solo los impenitentes pretenden ocultar la historia.” Para matizar este punto, he utilizado a la Revolución Francesa como EJEMPLO. Podía haber utilizado otro. La Revolución Francesa ha contribuido a moldear la personalidad y la identidad del francés. Curiosamente, “Al” parece rechazar esta apreciación de la importancia de la historia cuando dice: “Frente a problemas tan delicados como estos, es únicamente bajo estrategias incluyentes que saldremos de esta situación de desestructuración en estado avanzado en que se encuentran ahora nuestras sociedades africanas” lo que implica ignorar los problemas de fondo, insertando en paréntesis esta frase: “(previo análisis objetivo y comprensión profunda de lo que nos trajo hasta donde estamos hoy)”, lo que reconoce la importancia de la historia. ¿En que nos quedamos? ¿“Al” está propugnando “El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre”? (Tomado del título de una obra del politólogo americano de origen japonés, Francis Fukuyama).

No se puede hablar del sistema político y económico de Guinea Ecuatorial sin hablar del papel del distrito de Mongomo, que solo representa el 3% de la población pero se lleva la parte del león en: los cargos en el gobierno, en las embajadas, en las empresas públicas y privadas, el ejército, las becas, con un control absoluto sobre la economía y la política y gozando de absoluta impunidad ante la ley. Tenemos, por lo tanto, un sistema político y económico profundamente sesgado a favor de un 3% de la población y en detrimento de un 97% de la población. No se trata aquí de una opinión sino una realidad constatable. Hacer esta constatación no es estar en contra de nadie sino del sistema que engendra esta profunda e injusta desigualdad. Y no se puede avanzar en la senda democrática dejando este importante tema al margen, lo que parece ser la postura que defiende “Al” y de otros críticos, que prefieren matar al mensajero. En efecto, la estrategia que utiliza “Al” para tales fines, al igual que otros críticos, es acusarme de “Regionalista”, atacando en los siguientes terminos: “Tratándose ahora del FONDO del debate, digámoslo claramente: a los planteamientos étnicos que combate con todas sus fuerzas y con razón, Fernando los parece preferir planteamientos regionalistas superponiendo o sustituyendo de esta manera, el etnicismo con el REGIONALISMO con el distrito de Mongomo como clave en su exposición y esto en el fondo, no cambie mucho y es mi principal problema con la “Trilogía”. Pero, esta frase hace pensar que, al igual que otros críticos que me han calificado de ser regionalista, “Al” también tiene problemas con la definición de “Regionalismo”. Precisamente, en “LA FILOSOFIA DE LA IGNORANCIA” he hecho las siguientes preguntas: “¿Soy regionalista?”, “¿qué significa ser regionalista?”. La intención era inducir a los críticos a averiguar ellos mismos el significado de “regionalismo” y determinar ellos mismos si, a raíz de esa definición y de la Trilogía, soy regionalista o no. No voy a hacerlo por ellos. Y una vez que sepa el significado de “regionalismo”, ya deberá volver a examinar si es pertinente esta frase: “El regionalismo y el etnicismo tienen gérmenes similares y pueden producir en las personas que los sostienen, resentimientos con esta tendencia, un falso sentimiento, de pensar siempre que mi etnia o región sería y haría forzosamente mejor las cosas que las demás etnias o regiones.” De paso, también podría averiguar el significado de “etnicismo” y a ver si aprende.

En su obsesión por evitar que se hable de la justicia social, porque de eso se trata y un poco más, escudándose detrás de la acusación de “Regionalismo”, “Al” explica que: “Enfoques todos ellos en mi opinión, idénticos pero con retoques sofisticados en forma de modelos de “Círculos Concéntricos” concebido por Fernando con el riesgo además de incurrir en ambigüedades y contradicciones en especie de argumento contra fáctico”. Pero, resulta que la etnia, la región, la tribu, etc. son variables políticas, no solo en África, sino en todas partes. Una de las razones que explican la victoria de Obama en las dos elecciones es que supo integrar dichas variables en su estrategia electoral. El resultado fue una estrategia que respondía a los problemas de Estados Unidos como país y se alineaba a cada uno de los problemas específicos de cada grupo étnico, Estado, etc. Ignorar dichas variables es un claro suicidio político. Ahora bien, el problema en el continente africano es que dichas variables son explotadas por lo que yo llamo “Políticos Desalmados” para crear enfrentamientos entre grupos humanos para su propio provecho, en su búsqueda de una legitimidad no merecida, apoyándose en su propio grupo (etnia, región, tribu, etc.). Esto es lo que está pasando a lo largo y ancho del continente africano y que está pasando en nuestro país. Y yo sostengo que, tal como ha ocurrido con Mongomo, también hubiera ocurrido con cualquier distrito si los “Desalmados Políticos” fuesen de ahí. En mi opinión, la razón por la que la población se deja manipular por dichos oportunistas es la ignorancia, que no les permite ver más allá de su etnia, tribu, región en beneficio del interés nacional.

Basándose en sus falsas premisas “Al” se pregunta: “Entonces, ¿por qué tanta incriminación a los de Mogomo si al final y al cabo todos hubieran hecho lo mismo?”, se pregunta “Al”. La respuesta es fácil: Es el presente, lo demás es especulación. Además, la “incriminación”, si la hay y no es el término adecuado, no se dirige “a los de Mongomo”, sino al sistema político imperante, que está utilizando a dicho distrito como fuente de legitimidad a cambio de ciertos privilegios en detrimento del resto del país y del país mismo. En “LA FILOSOFIA DE LA IGNORANCIA” explico: “… la verdad está ahí, no se puede ocultar: Un grupo humano que solo representa el 3% de la población, acapara unos porcentajes mucho mayores en: el gobierno, el ejército, las empresas públicas y privadas, las embajadas, las becas, las oportunidades de empleo, además de disfrutar de una absoluta impunidad ante la ley. ¿Me he inventado algo aquí? ¿Odio a Mongomo? La inestabilidad política en África, nos dicen los expertos en esta materia, es causada por los siguientes factores, entre otros: las manipulaciones de la elite política, la desigualdad, la política de exclusión, la impunidad. Y todos estos factores se dan en la República de Guinea Ecuatorial. ¿Por cuánto tiempo se cree que esta situación puede sostenerse antes de que se estalle como lo ha hecho en otros piases? Muchos han perdido el uso de la razón. La debilidad de los regímenes fuertes. ¡Una Maldición!” Alguien con un sentido del interés nacional comprendería que el sistema actual no es bueno para nadie. Es interesante notar que nadie ha refutado la realidad que refleja esta cita.

En cuanto al “modelo de Círculos Concéntricos”, me pregunto cuál es la formación académica de “Al”. ¿Tiene algo que ver con la ciencia? Un modelo es una abstracción, una simplificación de la realidad que, muchas veces, es muy compleja. Una teoría es una abstracción, una simplificación; es un modelo. En el trabajo empírico, de los cientos o miles de variables que puedan explicar una determinada situación, el investigador selecciona unas cuantas que cree que son las más importantes y los arma en forma de una estructura que llamamos modelo, teoría. El propósito es ver cómo se relacionan algunas de las variables, digamos independientes, con otras variables, las dependientes. Un modelo, pues, se puede armar en forma de una ecuación o de un sistema de ecuaciones y recurrir a sofisticadas técnicas de cuantificación. En el modelo de “Círculos Concéntricos”, las variables independientes son: la familia, la etnia, la tribu, y la región. Y la variable dependiente es la distribución de la riqueza nacional, que podemos tomar como “proxi” de lo presentado en el párrafo anterior, donde se cita un párrafo de “LA FILOSOFIA DE LA IGNORANCIA”. Podríamos, pues examinar cómo varia la renta a los hogares, por la etnia, el distrito, la tribu, la familia como variables “dummy”. Y si hiciéramos este ejercicio, encontraríamos que el modelo de “Círculos Concéntricos” se ajusta a la realidad. Hágase una encuesta nacional de los ingresos y gastos de los hogares y veremos. Mientras tanto, debo explicar a “Al” que, la calidad de un modelo depende de su capacidad explicativa, es decir su capacidad de explicar el fenómeno que se está estudiando. En ese sentido, no caben términos como “ambigüedades”. Si “Al” tuviera una formación científica no hubiera presentado así las cosas. Es una característica de muchos guineanos el opinar sobre temas que desconocen totalmente. Este es un caso concreto. A veces conviene preguntar o pedir aclaraciones.

Otra frase en que “Al” exhibe la superficialidad con la que trata temas serios es… “Este argumento o dolencia recordemos, lo hemos escuchado una infinidad de veces con los tenores de las teorías étnicas siendo la mismísima “defensa de Núremberg” la que suelen evocar de manera falsa y en términos genéricos, asimilando a todos los fang con el régimen dictatorial. Estaríamos aquí frente a un calco al idéntico por parte de Fernando de un argumento exhibido por aquellos mismos que el mismo combate.” Leyendo esta frase, me pregunto si “Al” conoce realmente el concepto de “La Defensa de Nuremberg”. Aquí sí que le voy ayudar, poniendo el enlace de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Defensa_N%C3%BAremberg. Es algo extraño que lo vincule a temas étnicos, cuando en su concepción original tiene más que ver con el sentido de la responsabilidad y así lo uso en la Trilogía.

La siguiente frase es sintomática del estilo de “Al”: “Visto de esta manera, alguien tendrá pues que defender a estos indefendibles “monstruos” de Mogomo inclusive los de la “Santa inquisición” sobre los cuales no pesan cargas por de momento que no sean las impuestas por las persecuciones de la misma dictadura con un partido, FDR”. Esta frase resume la idea principal del artículo de “Al”. Por una parte, al poner la expresión “monstruo” entre comillas, da a entender que sale de la Trilogía, cuando yo no la he utilizado en ninguna parte. O sea, me está atribuyendo cosas que no he dicho. Por otra parte, al afirmar que “no pesan cargas por de momento” sobre “los de la Santa Inquisición” está dejando claro que el articulo lo ha escrito en defensa de “los de la Santa Inquisición” con total desconsideración por las víctimas y a sus descendientes hacia los que no expresa ni la mínima simpatía. Hasta ahora, “los de la Santa Inquisición” no han negado los crímenes que se les atribuyen. Lo único que se han atrevido a decir, a través de FDR: “…Pero, nosotros creemos que las redes sociales no son el foro adecuado para abordar con la seriedad que se merece lo acontecido durante el régimen pasado… propones que se haga una investigación seria para obtener testimonios escritos y contrastarlos…” Y éste es uno de los problemas que se observan en mis críticos: a) pasan olímpicamente del artículo inicial, el de Ponciano Mbomio Nvó, que hasta ahora no ha tenido respuesta, en que se describe con todo lujo de detalles el asesinato de varios hijos honorables de Guinea Ecuatorial, b) no niegan el papel estelar del “Tribunal de la Santa Inquisición” en dichos asesinatos, c) no refutan los argumentos básicos de la Trilogía, d) se inventan sus propias mentiras que luego critican. Todo ello solo confirma y reafirma el contenido íntegro de la Trilogía, incluyendo “LA VOCACION DE PERPETUARSE” así como la trampa del “Muerto el Perro se Acabó la Rabia”.

Para aclarar más lo que son sus verdaderas intenciones “Al” aconseja que: “La peor estrategia en este sentido pues, sería sin saber o quererlo, de alejar a los de Mongomo del resto de los guineanos que dicen luchar contra la dictadura ayudando a empujarles cada vez más hacia el dictador que es precisamente lo que está buscando éste en su afán de mantener su maquiavélica estrategia de “divide and conquer” para alargar su dictadura.” Este es el juego que se observa desde el principio: Mis críticos me acusan de sembrar todo aquello que denuncio. En efecto, “Al” atribuye a la Trilogía de “alejar a los de Mongomo del resto de los guineanos” cuando “los de Mongomo” han vivido de espaldas del “resto de los guineanos” desde el “Tribunal de la Santa Inquisición” procediera a la eliminación física de todos los que pudieran hacer sombra. Una vez eliminados, se procedió a la expulsión de los funcionarios de los puestos de trabajo, encarcelamientos arbitrarios, confinamientos extrajudiciales además de matanzas indiscriminadas, en fin, unas purgas que convirtieron a Guinea Ecuatorial en un “Gulak”, todo ello para abrir espacio, que sería ocupado más tarde por gente traída de Mongomo en masa sin importar si reunían las condiciones o no, además de reservar las becas exclusivamente para los hijos de ese distrito.

La Trilogía pretende hacer todo lo contrario de lo que dice “Al”, y por eso hago la siguiente: “Es grato observar que un número creciente de hijos de Mongomo está entrando en razón y apartándose de este régimen criminal y diabólico. Pero, este proceso no está avanzando con la suficiente y necesaria rapidez. De hecho, se observa que, por una parte, el asedio constante del régimen sobre la indefensa población de Mongomo no permite a muchos a escaparse de las garras del Fundador, y por otra, una parte importante de la población de ese distrito sigue apoyando el estado actual de cosas, dados los privilegios que les aporta. Mientras tanto, nuestro país sigue debilitándose y languideciéndose bajo la bota del dictador.” Y por la misma razón, propongo lo siguiente a los hijos de Mongomo:

  • “Dejar de atropellar al resto de la población y de seguir “Las Sabias Orientaciones” de sus criminales paisanos que se encuentran en posiciones de poder;
  • Abandonar la actitud de altanería y prepotencia que, lamentablemente, les caracteriza desde que el centro del poder se trasladara a su distrito;
  • Dejar de ser los instrumentos de una dictadura sanguinaria;
  • Repudiar a todos los del distrito de Mongomo que propugnan la idea de que “esto es nuestro”, como si Guinea
  • Ecuatorial fuera una propiedad adquirida para el beneficio exclusivo de ese distrito y en detrimento de los que no son de ahí;
  • Colaborar con el resto de la población para desmantelar el sistema dictatorial imperante;
    Sumarse a la lucha democrática y con absoluta entrega para poner fin al estado actual de cosas

Estas medidas contribuirían a integrar, no alejar, a la población de Mongomo con “los demás guineanos” y no lo contrario como sostiene “Al”. Mi propuesta de disolver a la FDR va dirigida a Felipe Ondo Obiang y Bonifacio Nguema Esono y no a una institución oficial del régimen. Esta medida, como ha sido ya explicado, forma parte de una serie de medidas que, en su conjunto implican un acto de penitencia de dichos señores así como demostrar el pueblo que tienen buenas intenciones. Sin embargo, para “Al”: “… un partido, FDR, ilegalizado que, en lugar de disolverlo, se tendría que legalizar demostrando así que somos diferentes que la dictadura y que por eso la combatimos con la LEY, esta misma que no respetan, como nuestro mejor aliado.” “¿De qué está hablando “Al”? ¿Dónde he propuesto la ilegalización de FDR? ¿Se puede “ilegalizar” un partido político que nunca fue legalizado?

Y, para terminar, declaro que yo no estoy en contra de Mongomo. Estoy en contra de un sistema político en que: a) un distrito esta encima de los demás casi en régimen colonial, b) los métodos sanguinarios utilizados para alcanzar este estado de cosas, c) la posibilidad de que los que crearon dicho sistema vuelvan a alcanzar el poder, d) la continuidad de dicho sistema y e) la posibilidad de que otro distrito adopte el mismo sistema. En evitación de este último punto, en la tercera entrega de la Trilogía, propuse a Felipe Ondo Obiang y a Bonifacio Nguema Esono que colaboren a desmontar el sistema que ellos mismos contribuyen a montar así como: “Colaborar ávidamente en la formación de un sistema político más justo. Para ello, tendrán que: a) aconsejar a la nueva clase política para evitar un sistema similar basado en otro distrito”. ¡Más claro, agua!

Radio Macuto Facebook

Share This:

Deja un comentario