Mi Denuncia Semanal a la Dictadura Castrista

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Hermano, hermana, artista, intelectual, deportista, periodista, servidor público, hombre o mujer de ciencias, nos dirigimos a ti porque tus palabras son un referente para los demás:

Cuba vive bajo una cruel dictadura: una dictadura de tristes marcas. La dinastía castrista lleva 57 años ejerciendo un poder omnímodo sobre Cuba, y amenaza con mantenerse aun después del paso a retiro de Raúl Castro en 2018. Esta dinastía ostenta el funesto récord de ser el gobierno más longevo del hemisferio y el segundo en el mundo, sólo por detrás de la también dinastía comunista de Corea del Norte. Únicamente este dato debería bastarte para sospechar que las cosas en Cuba no van demasiado bien. ¿Soportarías tener en el gobierno de tu país a las mismas personas durante tanto tiempo? ¿Crees que en 57 años, esas personas no caerían en la tentación de enriquecerse a costa del pueblo? ¿Crees que no se encargarían de asegurar su poder?

Uno de los mecanismos aplicados por la dictadura para blindar ese poder, es cercenar la libertad de expresión. En Cuba, todos los medios de comunicación están controlados por el partido único. No se permite la distribución de prensa extranjera, y se censuran los medios informativos independientes. El acceso a Internet no llega a los hogares cubanos, sino sólo a unas pocas zonas Wi-Fi con tráfico vigilado; y el correo electrónico se suspende descaradamente.

Otra triste marca de Cuba proviene del afán ingerencista de sus gobernantes. Cuba es el país americano que durante más tiempo ha participado en un conflicto bélico fuera del hemisferio: la Guerra de Angola. Además de este país, desde que llegaron al poder los hermanos Castro, han organizado intervenciones militares hacia lugares tan dispares como Argelia, Bolivia, Congo Brazzaville, Etiopía, Nicaragua, Panamá, Siria, República Dominicana, Venezuela y Zaire.

Por otra parte, el régimen ha desarrollado toda una escuela de subversión política, alentando, formando y entrenando movimientos insurgentes de muchos países y promoviendo gobiernos antidemocráticos en toda América Latina.

Estos planes expansionistas de la dictadura castrista se han cobrado la vida de muchos de nuestros compatriotas, y ha empobrecido la población cubana a causa de los ingentes recursos destinados a “exportar la Revolución”. No en balde, el ejército cubano es la segunda fuerza militar de América, sólo después de las Fuerzas Armadas de los EEUU.

Pero quizás el récord más siniestro se halle en la cuestionada supervivencia de la nación cubana. Cuba es hoy el país más envejecido de América Latina, y en el año 2050 será uno de los diez países más envejecidos del mundo. Este fenómeno propio de los países desarrollados —que dista mucho de ser el caso de Cuba— tiene su origen en la terrible desesperanza del cubano. Las mujeres cubanas no quieren tener hijos. Los jóvenes cubanos emigran. Y cosa inusual en el mundo, también emigran muchos ancianos.

Desde 1959, más de dos millones de cubanos han escapado de su país, incluso con grave riesgo para sus vidas, atravesando en rústicas balsas el Estrecho de la Florida o escondiéndose en el tren de aterrizaje de aviones. Muchos países del área del Caribe y Suramérica se están viendo en estos momentos afectados por la imparable emigración de cubanos hacia los EEUU. Sin embargo, ni siquiera los habitantes de los países más pobres desean emigrar a Cuba. Nuestro país, que no su estado, se puede considerar ya como una nación fallida.

Según estudios, si persiste esta grave crisis demográfica, la nación cubana se habrá extinguido hacia finales de siglo.

Cuba es un hoy un país invivible donde se violan, de manera sistemática, derechos humanos elementales reconocidos internacionalmente. No existe la libertad de asociación, reunión o manifestación; y por tanto están prohibidos los sindicatos independientes y cualquier organización que no cuente con el aval del gobierno.

En Cuba, cualquier expresión que se aparte del dogma oficial es abiertamente reprimida. El control llega incluso a los hogares, por medio de los llamados “Comités de Defensa de la Revolución”, algo que no ocurría siquiera en la extinta Unión Soviética. A las tristes elecciones para cargos públicos de nivel inferior que existen en Cuba, sólo pueden presentarse personas que cuenten con el visto bueno del partido.

Las ciudades se caen a pedazos. Muchas personas duermen en la calle, aun teniendo una vivienda, por temor a morir sepultados en un derrumbe. La comida escasea, lo mismo que las medicinas y la atención médica. En la tan cacareada “potencia médica”, los cubanos no reciben una adecuada atención sanitaria porque los médicos constituyen hoy un renglón económico exportable.

La defensa de los derechos humanos no se reconoce como una actividad legítima, a pesar de que el estado cubano es signatario de acuerdos internacionales en esta materia. Los valientes que se atreven a desafiar al régimen se exponen a golpizas y agresiones por parte de la policía y grupos para-policiales, y hasta a ser inyectados con sustancias tóxicas que pueden ocasionarles la muerte o a sufrir un “fortuito” accidente de tráfic

El país está lleno de cárceles que no dan abasto. Incluso antiguas escuelas están siendo convertidas en nuevas prisiones. Se cometen serias arbitrariedades en el enjuiciamiento de los detenidos, y se amañan juicios con cargos falsos. Nunca se reconoce la naturaleza política de los supuestos delitos, y no se facilitan huellas legales de las detenciones. El preso político Mario Chanes de Armas pasó más tiempo encarcelado que Nelson Mandela; y Armando Sosa Fortuny se va acercando al tiempo que el mencionado líder sudafricano estuvo en prisión.

Al igual que en la Sudáfrica racista, el desplazamiento dentro del país está restringido. Los cubanos de provincias no pueden establecerse en La Habana, e incluso se les limitan las visitas a dicha ciudad. Los cubanos son discriminados frente a los extranjeros, no pudiendo establecer negocios en las mismas condiciones que estos, cosa del todo vetada a los ciudadanos cubanos residentes en el exterior.

Asimismo, a los cubanos que viven en el extranjero se les restringe o niega completamente la entrada a su país natal, mientras que los que viven en la Isla necesitan un permiso de salida para poder viajar.

En efecto, existe el derecho a la educación en Cuba; pero a la universidad sólo pueden asistir las personas afectas al régimen, y toda la enseñanza está fuertemente ideologizada. No se permiten las escuelas privadas, los colegios religiosos, ni la educación en el propio hogar.

La gente es discriminada por motivos políticos y religiosos en su trabajo y en el ámbito social. Las demandas del pueblo son desatendidas, desconociendo incluso la propia legalidad del régimen. Este es el caso del Proyecto Varela, que amparado por la Constitución cubana demandaba un cierto número de reformas políticas. Su promotor, Oswaldo Payá, murió en extrañas circunstancias, y su familia fue deportada.

Hermano, hermana:

Entendemos que en algún momento te hayas podido dejar encandilar por la romántica pero interesada imagen —proyectada por los amos de Cuba— del pequeño y valiente David que se enfrenta al gigante Goliat. Esa imagen ha servido para justificar los desmanes de la dictadura castrista por todo el mundo, así como su desidia ante las necesidades del pueblo cubano. Sin embargo, en el actual escenario de buena voluntad de los gobiernos de EEUU y otros muchos países hacia el gobierno cubano, éste mantiene invariable su política de enfrentamiento, al mismo tiempo que continúa reprimiendo a la población y negándose a hacer efectivos sus tan anunciados cambios económicos.

Es preciso acabar con el régimen castrista. La libertad y prosperidad de los pueblos de América estará siempre en peligro mientras se mantenga un régimen tan dañino que busca extenderse como un cáncer por la región. Para comprender las nefastas consecuencias del modelo que el castrismo pretende imponer, no hay más que volver la vista hacia la terrible situación del hermano pueblo venezolano, que sufre una brutal tiranía por órdenes directas de La Habana. El ineficiente sistema económico de monopolio estatal que existe en Cuba —donde no se produce prácticamente nada— requiere para su supervivencia de un socio extranjero con recursos suficientes para subvencionarlo. Ahora ese socio es Venezuela, como antes fue la URSS; y podría ser cualquier otro país después de la más que probable caída del régimen de Nicolás Maduro.

Hermano, hermana, el cáncer castrista podría acabar haciendo metástasis también en tu país y afectando a tus seres queridos, si no se le pone freno. Por ello, te rogamos que nos ayudes a crear conciencia sobre la amenaza que el castrismo representa para todo el continente. Apelamos a tu generosidad para que manifiestes tu rechazo a tan oprobioso régimen en cualquier oportunidad que se te presente, bien sea en prensa escrita, radio, televisión o Internet. Los llamados que se han dirigido a la dictadura castrista en el pasado, en busca de un cambio, no han servido para nada. Por eso creemos que nuestras manifestaciones de repudio al castrismo han de ser frecuentes y sostenidas en el tiempo. Consideramos que sólo a través del rechazo generalizado hacia la dictadura podrán florecer iniciativas que contribuyan a su aislamiento, dentro de la sociedad civil y los gobiernos de la región.

Concretamente, te pedimos que al menos hagas una denuncia por semana para mantener vivo y acrecentar el rechazo de la gente hacia la dictadura castrista. El objetivo es convertir el NO A LOS CASTRO en un “trending topic” en la conciencia colectiva de nuestros pueblos.

Una denuncia por semana puede marcar la diferencia para el pueblo cubano y quizás también para el tuyo.

Recibe un fuerte y agradecido abrazo de,

Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

Foro América Unida

Con más de 3000 miembros, la UNPACU es la mayor organización opositora de Cuba. Siguiendo los postulados de la lucha no violenta, la UNPACU basa su estrategia en un creciente activismo político en las calles, informando a la población sobre los derechos que le asisten como personas y los hechos que el régimen le oculta, así como en una intensa labor social y cultural, a través de programas de ayuda a familias en situación de precariedad, construcción y reconstrucción de viviendas, asesoría legal, asistencia médica, actividades recreativas para niños, promoción del arte en favor de la libertad y de artistas marginados por la dictadura, y reclamo de conexión a Internet para la población cubana.

Mi Denuncia Semanal a la Dictadura Castrista 19 de septiembre de 2016 Por José Daniel Ferrer.

Radio Macuto , en colaboración con la disidencia cubana

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