El régimen de Obiang no tiene rumbo

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Por Juan Rafael Mbela, historiador.

No tiene rumbo es una expresión que señala la falta de orientación, como consecuencia del desconocimiento en una determinada materia. Literalmente tiene rumbo, lo lamentable es que nos lleva donde ni él, ni nosotros quisiéramos. El único dato indiscutible es que estamos en el ocaso, en el final de una etapa y el comienzo de otra.

Como hace bien poco tituló un artículo el profesor Donato Ndong, “Tantos problema para un solo hombre“. Son tantos que el padre de la “Guinea Ecuatorial moderna” no puede digerirlos. Si hoy, ayer y antes de ayer se ha hablado de los problemas generales: la “corrupción” (cáncer de su administración o bien el reflejo fiel de su estilo de gobernabilidad), de “delincuencia” (resultado de su mala gestión de los recursos del pueblo),de “crisis”(el despilfarro de las riquezas del pueblo),  para no mencionar la precaria situación del “sistema sanitario” (al que ha menospreciado siempre) y la embarazosa situación del “sistema educativo” ( del que, por mal que esté, nadie exigirá nada), a día de hoy debe hacer frente a un problema más concreto: se le ha abierto otro frente, “el de los taxista de Malabo” que, como ocurriese en Bata una semana antes de la Semana Santa, han tomado una decisión que deja vacías las calles de la ciudad. Lo que no acaba de entender el régimen o no quiere entender es que estamos efectivamente en la Guinea “moderna” y que la represión de los años 80 no se parece a la de los 90 y ésta a la del 2000 ni a la de 2010. No se dan cuenta que el ministro del interior publica un documento el 30.04, (¡Un domingo! ¡¡Qué laboriosos se han vuelto!!) Y al segundo ya ronda por las redes sociales.

– Recuperan a Jesus Ngomo, que fue cesado por irregularidades en su puesto. El run run apunta que exigió la documentación al vehículo de la suegrísima (mama Okom, madre de la primera dama). Conocido como hombre sin escrúpulos, habló e intentó intimidar a los taxistas de Malabo para que regularizasen su situación a lo que el colectivo le respondió que las tasas son exageradas y no se ajustan a la ley y que si no se hace racionalmente no trabajan el martes. El martes ha llegado y han cumplido su palabra. Esto demuestra que estamos en otra era. El pulso lo controlan los taxistas. Personalmente les animo para que defiendan sus intereses. Si el PF no quiere ser demócrata, la sociedad debe obligarle a serlo o a parecerlo.

Su tiempo, su poder, no va a ser eterno. Hay mucha gente que está harta. Hay que evitar situaciones como las de Libia o Egipto, pero Obiang debe saber que “quien siembra vientos, recoge tempestades

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