Ni Comunistas Ni Como El Che

 

Por Karla Pérez, activista prodemocrática cubana

 

Gritar en las mañanas “¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!” al pie de un imponente director de escuela primaria es un ritual obligatorio en Cuba. Esta consigna vacía es una más de las tantas que dan forma al adoctrinamiento comunista en nuestro país. Recuerdo con enfado cómo teníamos que usar boinas negras en “homenaje” al nombre de la escuela: “Guerrillero Heroico” (el apelativo que el régimen da al guerrillero argentino Ernesto ‘Che’ Guevara, responsable de muchas ejecuciones sumarias en Cuba). Los alumnos disciplinados, puntuales y estudiosos se ganaban dicho “honor”, que sin embargo debían pagar sus padres, pues el accesorio había que traerlo desde casa. Culto y más culto. Detestable como siempre.

Desde el primer grado de la enseñanza primaria hasta un eventual doctorado, a los estudiantes cubanos nos van inflando una burbuja ideológica. Muy sutilmente. Cuando la venda cae y recordamos la vergüenza de haber pregonado lemas falaces, el peso que sentimos es muy grande. Hace pocos días mi antiguo profesor de Historia Contemporánea en la escuela secundaria me confesaba lo siguiente: “Karla, en las reuniones con los docentes, nuestros jefes nos decían que no se podía olvidar el “componente político” en cada clase. Por eso, la maestra de Matemáticas se preguntaba dónde “metía” ese componente, ¿en la fecha?”.

Creo que desperté a la realidad a los 12 años, después de ver el documental cubano “Marginales”, que sin filtros expone los pesares de una muy numerosa población del oriente del país que emigra en busca del “sueño habanero”. La canción del final, “Lucha Tu Yuca, Taíno”, del cantautor Ray Fernández, puso música al inicio de mis enfrentamientos contra la dictadura castrista, mal llamada “Revolución”.

Reconozco haber tenido maestros excelentes que no interpusieron discursos panfletarios a su deber educativo. Ellos fueron unos verdaderos héroes de la República de Cuba por haber hecho tanto con tan poco. Muchos de mis profesores se quedaban pasmados con algunas de mis preguntas atrevidas cuando descubrí la palabra libertad y no sabía cómo aplicarla. “Pero, «profe» Cari, si eso que usted dice es libertad de expresión, aquí no hay, ¿verdad?”. Hasta alguna vez llamaron la atención a mis padres por mi “desmedida” curiosidad.

Desfiles y sol: mucho de ambos. Año tras año, cada primero de mayo teníamos que vestirnos de rojo y vociferar lo que ordenaran los maestros.

Entonces, llegó el preuniversitario. A mí me sigue pareciendo raro y contradictorio que en la escuela no se hable de la oposición política, de ciertas rebeldías allá en la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana (UCI), de la naciente prensa alternativa, del periódico digital independiente “14 y Medio” que dirige la disidente Yoani Sánchez. ¡Ni siquiera para criticarlos! En clases de Historia solo se mencionan los “contrarrevolucionarios” de los años 60. Y listo. Como si la flor de la discrepancia hubiese muerto en aquella época y hoy todos fuésemos adeptos al sistema. Omiten la vergüenza del “Quinquenio Gris” y el “Decenio Negro”, oscuros ejemplos de la represión castrista.

Asimismo, excluyen aquellos discursos románticos de Fidel Castro que prometían una Cuba desarrollada en pocos años, así como otros más violentos que condenaban “actitudes elvispreslianas” (sic) y “shows feminoides” de la juventud cubana, en referencia a la estética y la música norteamericanas, muy demonizadas por la dictadura. De la misma manera, ocultaban entrevistas comprometedoras del tirano, como la concedida a Bernadette Pardo en los años 80, donde Castro llegó a comparar al comunismo con Jesucristo, después de haber perseguido muchísimo a los creyentes cubanos, llegando incluso a internarlos en campos de trabajo forzado, las temibles “unidades militares de ayuda a la producción” (UMAP).

Cuando me llegó el momento de decidir una carrera universitaria tuve claro que lo mío era el periodismo. La competencia estaba muy reñida, pues se ofrecía una sola plaza para mi provincia. Pero además de eso, los que optamos a esta especialidad en concreto debemos superar una entrevista y exámenes de cultura general y redacción. De doce aspirantes aprobados, pude conseguir la codiciada plaza, sin sobornos ni corrupción como algunos personajes afirman.

Ya en la universidad me chocan cosas como la enseñanza obligatoria de la Filosofía Marxista y matices en algunas asignaturas, innecesarios a mi juicio. Igualmente, me irrita ver a la mayoría del claustro desligado de la práctica periodística, malgastando el tiempo en contar anécdotas de antaño y haciendo dejación de su responsabilidad como Cuarto Poder, lo que debería ser la prensa en cualquier país. La postura de quienes debían formarnos en la búsqueda de la verdad se ceñía a los postulados gubernamentales: “la prensa es propiedad social y representa los intereses del pueblo”, etc. De igual forma defendían los titulares falsos y sensacionalistas de los “planes económicos cumplidos por encima del 100%” del diario oficial Granma, no sin antes criticar todo lo posible el sensacionalismo foráneo.

De acuerdo con mi experiencia vital, aunque no muy extensa, puedo afirmar que tanto en la escuela como en la sociedad cubana en general existen cuatro bandos. Por un lado está el grupo de los que creen realmente en el sistema, cada vez más exiguo. Luego están los oportunistas, que pretenden sacar tajada del régimen aunque no crean en éste. Le siguen los apolíticos, que por no mantener una postura definida, sin querer, legitiman la dictadura comunista. Y por último, felizmente, tenemos a los que abren los ojos y viven; y precisamente por vivir, se rebelan en aras de la libertad.

En el grupo de los que despiertan nos encontramos cada vez más jóvenes, que pese al mantra político que nos hacen recitar desde niños no queremos ser ni comunistas ni como el Che.

 

Sobre la autora:

Karla M. Pérez nació en Cienfuegos, Cuba. Inició estudios de periodismo en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba, de donde fue expulsada por su activismo político y su colaboración con el blog opositor Somos+. Actualmente se encuentra en Costa Rica para culminar sus estudios y realizar una pasantía en el periódico El Mundo.

 

Mi Denuncia Semanal a la Dictadura Castrista 19 de septiembre de 2016 Por José Daniel Ferrer.

 

Este artículo se publica como parte de la campaña “Mi Denuncia Semanal a la Dictadura Castrista”, promovida por la UNPACU (Santiago de Cuba) y el Foro América Unida (Santiago de Chile) con el fin de crear consciencia sobre la situación del pueblo cubano en todo el mundo.

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