La parroquia anuncia el Dios de la libertad no reivindicaciones políticas.

Opiniones y reflexiones

A raíz de la nota de prensa  publicada el  domingo pasado, quiero aprovechar la ocasión  para intentar aclarar algunas cuestiones que se está dando muy a menudo en los últimos años con relación a la Iglesia de Guinea Ecuatorial. Lo quiero hacer como sacerdote, con el deseo de compartir un punto de vista sobre un tema que va a ritmo de construir una tradición.

En este momento se trata de la “nota de prensa que ASODEGUE publicó el domingo pasado, firmada por un grupo llamado “SOMOS +”. Analizando la evolución de los hechos y los términos de los comentarios surgidos, tengo la sensación de que confundir una misa con un acto de reivindicación ideológica es tan surrealista como confundir a Rafael María Nzé Abuy con un subversivo…

En la nota de prensa, los jóvenes manifestaban su desacuerdo con las declaraciones del Párroco del Santuario Claret de Malabo y las del Provincial de esta institución religiosa en “África Central”,  justificándose  que no se ajustaban con el Evangelio.  Según ellos,  “toda la Biblia es un alegato político, de hecho  muchos tenemos como referente a Jesús en las reivindicaciones sociales”.  Continuaba la nota de prensa lamentando “la mala suerte del Padre Echube….. ” invitándole a que “se en las hostilidades contra los que piensan diferentes al eslogan `POR LA CONTINUIDAD´. Terminaba la nota de prensa con una perspicacia reflexión referida a que “la historia está para recordarnos el camino recorrido” y se exponía a dar lecciones a los curas del Santuario “que la teología de la liberación, posicionamiento de la iglesia que ayudo y mucho a la Democratización de América Latina” y que el párroco y el provincial no “sean insensibles y ajenos a los sufrimientos del pueblo de Dios”. Haciendo un esfuerzo de deducción, ellos querían decir que los curas del santuario no hacen lo que dicen el evangelio porque no son fieles al sentir de la Biblia que fundamenta las discusiones políticas que tienen a Jesús como modelo para dar respuesta a los problemas sociopolíticos.

Al contrastar la información en la boca de los que acudieron a las dos misas del domingo 18 y del domingo 25 de junio, manifiesto mi extrañeza ante los supuestos comentarios vertidos contra “los curas de Santuario Claret” y considero fuera de lugar tanto la reacción de los jóvenes como el contenido de la nota de prensa. No queremos entrar en hacer un análisis exhaustivo del contenido y del mensaje de los jóvenes. Sólo señalamos y aclaramos algunas ideas. Encontramos  dos reacciones  enfrentadas relacionados a las dos misas celebradas en la parroquia del Santuario Claret. Los que la relacionan con algunos grupos políticos y con alusiones que dicen lo contrario de los anteriores.  Precisamente terminan acusando a los curas del Santuario de falta de sensibilidad a los temas sociales.

Primero la misa del día 18 fue presidida por el P. Felipe Echube que voluntariamente, además de rezar por el alma del joven asesinado, pidió un minuto de silencio por su eterno descanso.  Por tal hecho han condenado al P. Felipe afirmando que ha sido utilizado por el partido CI y han calificado el minuto de silencio como un homenaje político. Traducir una invitación durante un momento litúrgico a profundizar la oración como gesto  de homenaje político me parece repugnante. Y manifiesta las verdaderas intenciones que están bajo la sombra de esta apariencia de un grupo de jóvenes.  Un gesto que considero de máxima expresión de fe y de solidaridad espiritual ante la impotencia del agónico pueblo que llora su indigencia por la intimidación de las fuerzas que amenazan y quitan alegremente la vida de los hermanos. Un gesto que expresa la entrega con absoluta confianza a las manos de Dios de todo consuelo. Otra lectura distinta a este de este minuto de silencio le valdría más remediar su pobreza mental y que revise la objetividad de su mirada.

En este mismo sentido, el P. José Engonga recibía a los jóvenes en la sacristía el pasado domingo 25 unos minutos antes de la misa de las 9.30h. que le tocaba presidir.  Los cuales, le presentaron el plan que tenían, es decir, aprovechar algún momento durante la misa para acercarse al altar y subir los panfletos en plan de reivindicación ante la gran asamblea. Los panfletos decían:  “que salgan los militares de las calles. Queremos justicia…“.  El Padre les aconsejó que la misa no era el lugar más apropiado para tamañas actividades. La insistencia  y las formas de los jóvenes tan  bulla que hacía difícil evitar el embrollo, rompiendo así el clima de oración del templo. La oportuna presencia del Párroco ayudo a que el enredo se limitara  en dimensiones menores. Él, el P. Noe avisó en presencia de toda la asamblea reunida que no podía ser admitido lo que pedían los jóvenes porque la iglesia no es un lugar de manifestaciones políticas. Si ésta era la pretensión de los jóvenes que buscaran otro lugar  fuera del recinto parroquial. Trataba de evitar un error litúrgico grave, admitir manifestaciones de proselitismo político durante el acto de culto.

Creo que es momento de aclarar la confusión que siempre ha habito a la hora de tratar algunos políticos de muchas formaciones políticas al Santurio Claret. Ya que muchas veces algunos han sufrido en carne propia y otros siguen recibiendo amenazas de distintas partes.  Lo han dicho por activa y por pasiva que nuestros centros misionales o pastorales nunca han sido ni quieren ser instrumentos de ninguna opción política, ni podrán dejarse utilizar como  herramienta para estrategias ideológicas. Santuario Claret – como otras parroquias de la iglesia de Guinea Ecuatorial- es una humilde parroquia que atiende a una población más diversificada de la ciudad. Se puede estimar esta distinción en su feligresía y en sus actividades.   Trabajamos con grupos anglófonos, con francófonos, grupos fang, bisio, bubi, combes, etc, entre otros. No podemos dar abasto a la magnitud de actividades que nos resulta para complacer a todos los grupos. Estos no son los únicos. Que los centros de culto no son lugares de proselitismo político, ni tampoco se puede convertir en escenarios de mítines políticos.  Esta parroquia está abierta a todos los que tengan ánimos de colaborar para el bien y para el bien de todos.  En esta misión compartida llevamos nuestra actividad y hacemos un esfuerzo agotador para ser fiel a esta misión altamente profética.

La nota de prensa hacen referencia a la Biblia como un alegato político, el verdadero alegato que aceptados de la Bilbia es la que habla del Dios de la libertad. Porque si das culto a Dios y te olvidas que es el Dios de la libertad, no eres diferente de aquel Faraón que mantenía cautivos a sus hermanos y adoraba a sus propios dioses. Ésta es la conciencia de un auténtico ciudadanos con ideales cristianos, es la conciencia que vive nuestra iglesia, colaborar con un Dios que privilegia la vida digna del hombre, da primacía a la humanidad de todo hombre; no  permite a sus hijos anteponer  los propios privilegios o intereses, sino que le importa la ley que garantiza la buena convivencia y el esfuerzo que busca el bien común.

Por tanto, entendemos que pretender confundir los lugares de mítines y de manifestaciones políticas con una iglesia parroquial es muy gracioso, de parte de cualquiera que aspira  ser manipulador. Si alguien tuviera la idea o intención de convertir un púlpito en una tribuna para su propaganda político, que se detenga a pensarlo bien y que haga otros planes más oportunas para sus intereses particulares. Los lugares reservados para el culto católico han de ser decorosos, por tanto, sagrados. Lo mismo vale para los ministros ordenados o consagrados para el ministerio de la palabra de Dios, por más pecadores que sean, piden ser respetados y necesitan la oración del pueblo, como todas las personas, sobre todo, en su misión como responsables espirituales  y morales de su posición. Cualquiera daría razón a San Pablo en este sentido, llevan esta empresa en vasijas de barro; y que somos conscientes de nuestra humana debilidad.

Creo que en la lucha por el desarrollo y el cuidado de las libertades de nuestro país, nos debemos respetar los ámbitos de competencias y de responsabilidades. Confundir las actividades que llamaría contestatarias como las únicas impulsoras de una actividad de progreso social y de alternativa de desarrollo, es un ridículo.  En el ejercicio de un compromiso sociopolítico o de cualquier índole nadie tiene derecho ni deber de ocupar el lugar de otro, ni necesita autorización para esperar que otro venga a  hacer lo que me corresponde. Sólo hace falta tener un mismo espíritu para conseguir el objetivo común. Las peleas ideológicas nos hacen fuertes, nos enriquecen y ayudan a mejorar nuestro bienestar, porque amplían la visión del mundo; siempre y cuando se respeten tanto las libertades  como las mismas personas. Para ello el cura nunca se vestirían de militar, ni al militar le hace falta vestirse de la sotana sacerdotal. Si utilizamos los instrumentos comunes, nos pesaría poco el desarrollo y la evolución. Pero cada uno desde su ámbito.

Si nos fijamos la nota de prensa invitaba a los padres a revisar la historia. El pueblo guineano es testigo del compromiso profético de los Misioneros Claretianos en los 134 años de historia que llevan en las más diversas actividades pastorales. Junto con la Iglesia en Guinea Ecuatorial han llevado denodadamente su misión en diferentes momentos de nuestra historia. Donde han dado prioridad los ámbitos más vulnerables. Donde la educación, la formación, recientemente la investigación pasan por las manos de hombres y mujeres,  pequeños y grandes, frágiles y fuertes,  débiles pero en la docilidad de un compromiso eclesial. Y muchos han sido los retos logrados.  No obstante, somos conscientes de que son muchos los desafíos por los que seguir luchando a pesar de todo.  En esta lucha tampoco se debe de confundir las acciones individuales y las institucionales, o los personalismos con los proyectos comunes o eclesiales compartidos. Seamos coherentes con nuestras reivindicaciones y cada uno  revise la propia historia para descubrir qué me hace falta aportar para unir las fuerzas en pro del desarrollo de nuestro pueblo. No se puede interpretar, insisto, un acto cargado de compromiso profético como un acto partidista, menos, cuando se trata de personas e instituciones que nada tienen que ver con opciones partidistas bien definidas. Claro que  en todos los ámbitos podemos salvar las desviaciones individuales que no son ni se puede atribuir al conjunto de la institución eclesial ni a otras instituciones civiles.

Quiero terminar expresando mi más sentido dolor por el exilio que sufre la seguridad ciudadana e individual del guineano en sus propias tierras. Y califico de repugnante el desorden estacionado, fruto de una estructura social  imbuido en el miedo milenario,  alimentado por la desconfianza generalizada y por una vieja historia en su permanente adolescencia, resultado no de un vacío legal, sino de la ausencia de una vigilancia y aplicación  neutral de la ley más penalizada.  Por tanto, nuestra mayor preocupación es el retorno de la seguridad que necesita poner, ante todo, el fundamento de una cultura de confianza y de lealtad entre los ciudadanos. Esta fuerza hará nacer el poder de la confianza,  de la honestidad, el sentimiento del bien común y la primacía de la propia identidad. Esta nueva vida produciría la conciencia de que el desarrollo de “nuestro pueblo” está encadenado en la cárcel de la comodidad de los mismos ciudadanos y en la cláusula de la inmediatez y de tener sin esfuerzo alguno. Estoy convencido de que cuando el pueblo tenga conciencia de que en sus manos está la solución de sus propios problemas,  habrá este cambio de mentalidad muchas veces evocado y seremos mucho más responsables y corresponsales en los compromisos comunes.

 

Fuente : Asodegue2ªetapa

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