Taxi en Guinea Ecuatorial

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Casi siempre es mejor mirar las cosas desde cierta perspectiva. Es lo que vamos a hacer con el asunto de los taxistas que acabamos de vivir aquí en Guinea Ecuatorial.

En un documento oficial del Gobierno, redactado con el ánimo de hacer ver a los taxistas lo desagradecidos que son con el régimen, su excelencia de turno comparó el ejercicio de la prestación del servicio de taxi en otros tres países del mundo con la situación de aquí. Los tres países escogidos fueron Marruecos, China y España. Como a nosotros china y Marruecos se nos antojan un tanto lejanos y, además, nos sentimos como pez en el agua hablando de España, este artículo lo vamos a desarrollar comparando España con Guinea Ecuatorial; sólo en el tema de los taxis.

Una de las cosas buenas que nos ha dejado esta huelga de taxistas en Malabo y la  inmediata reacción del gobierno  prohibiendo la circulación taxis en todo el ámbito nacional (con el fin de jactarse de que la ausencia de taxis era por su prohibición y no por la determinación de los taxistas) es que de manera oficial, el régimen ha demostrado “madurez” y ya no tiene miedo a las ideas importadas!!! De modo que ya nos podemos comparar con otros países de la Tierra sin que nos acusen de detractores de la paz o de enemigos internos que sirven a intereses no confesados.

Ya entrando en materia, decir que taxi en España es un servicio de transporte público que se mueve por estos parámetros:

  1. Se realiza con un coche tipo turismo o monovolumen de cuatro puertas, generalmente.
  2. Cada ciudad tiene un diseño (colores y forma de aplicarlos) y una numeración para los taxis.
  3. Todos los taxis llevan placa de taxi con unas luces piloto. Cuando está en verde, es que el taxi está disponible y se le puede parar en la calle. Cuando está en rojo, es que está ocupado o reservado.
  4. El taxi transporta no más de cuatro pasajeros: uno de copiloto y tres en el asiento trasero.
  5. El taxi sólo transporta cada vez a un mismo grupo de personas. Es decir, no comparten taxi personas extrañas, a menos que lo hayan acordado previamente entre ellas y cojan el taxi al mismo tiempo.
  6. Los taxis tienen paradas asignadas desde donde cogen a los clientes.
  7. Cada ciudad o zona de la misma tiene un número de taxi. Las llamadas pasan por una centralita a todos los taxis vinculados a dicho número.
  8. Si el cliente no quiere o no puede ir hasta la parada de taxi, llama al número y un taxi lo recoge donde le indique.
  9. El taxi deja al cliente donde éste le indica.
  10. El taxi tiene un precio por levantamiento de bandera y el importe se complementa con lo que marque el taxímetro. También se suele pagar una cifra por usar el maletero.

Veamos ahora los mismos parámetros en Guinea Ecuatorial, antes de la controversia entre los taxistas y el gobierno:

  1. El servicio de taxi se realiza con un coche tipo turismo o monovolumen, ya sea de dos o cuatro puertas.
  2. Cada ciudad tiene un diseño y una numeración para los taxis. Pero cada uno aplica los colores a su gusto.
  3. Todos los taxis llevan la placa de taxi. Pero no tienen las luces piloto. La consigna es que si el taxi lleva placa puesta, es que está de servicio y si no la lleva, está fuera de servicio.
  4. El taxi transporta a cuantos clientes pueda. Es bastante habitual que lleven a dos de copilotos y cinco en el asiento trasero.
  5. El taxi acepta clientes a su discreción. En general, transporta a todos aquellos que pueda recoger en su camino. Es habitual que coincidan en el taxi personas que pueden ir incluso en direcciones contrarias.
  6. No existen paradas de taxi. Los taxis deambulan por las calles buscando clientes.
  7. No existen números de taxi. Los clientes deambulan por las calles buscando taxis.
  8. El taxista recoge al cliente que va más o menos por donde él va.
  9. El taxi deja al cliente más o menos por donde le queda cómodo (al taxista) para continuar su ruta con el resto de clientes que transporta.
  10. El taxi tiene un precio fijo por zonas de la ciudad. Por el centro y los barrios consolidados, el precio más bajo (en Bata, 300 FCFA). Por los nuevos barrios periféricos, el precio es un poco arbitrario (a partir de 500 FCFA). Para el aeropuerto (a partir de 1 000 FCFA).

Como ciudadanos de a pie y usuarios de transporte público, esos son los parámetros que nos interesan de este servicio. La otra parte del invento: tasas, autorizaciones, documentación, etc. es cuestión de los taxistas y las autoridades.

Buena parte, si no todo el mes de mayo 2017, lo hemos pasado bajo la prohibición de circular los taxis.

La causa: una convocatoria de huelga de los taxistas de Malabo.

Los taxistas de Malabo se quejaban de unos nuevos requisitos para poder realizar su trabajo. En este punto, conviene recordar que para ser taxista en Guinea Ecuatorial, sólo se requiere ser depositario de la confianza de alguien que tenga un coche pintado de taxi y saber conducir. Por lo que muchos de los taxistas son autónomos que conducen su propio taxi. De entre ellos, a su vez, la mayoría son trabajadores de la construcción o de otros sectores que perdieron sus empleos e invirtieron el dinero de su liquidación en adquirir un coche para prestar el servicio de taxi.

Recapitulando, el gobierno propuso nuevos requisitos y un aumento de tasas para los taxistas. Debido a la falta de estado de derecho o al caos reinante, esos decretos ministeriales, se tradujeron en la práctica en un aumento de presión en el acoso y extorsión que los agentes de tráfico ejercen sobre los taxistas; es decir, los uniformados tomaron los decretos como una licencia para pedir más en las mordidas. Los agentes de tráfico interpretaron que el decreto era para que las cabras pudieran pacer con más voracidad o que las sanguijuelas chuparan la sangre de sus víctimas hasta la extenuación. De eso se quejaban los taxistas: querían que les aliviaran de esta presión. Querían que se volviera a la “normalidad” anterior.

A todo eso, conviene recordar que aquí en Guinea Ecuatorial, junio del 2017, no existe otro tipo de transporte público además del taxi. No hay servicio de buses urbanos. El tren de cercanías o el tranvía no se conciben. Y el metro es todavía inimaginable. El otro transporte público existente es el de los llamados cien cien. Se trata de un servicio de transporte que se ofrece con furgonetas. Las cuales transitan por una determinada carretera; sólo por esa carretera. Tienen dos paradas fijas en los extremos de la línea. En medio, la furgoneta para en cualquier sitio o momento que lo reclame algún cliente, ya sea de los que están a bordo como de los que  solicitan ser transportados. En Bata sólo existen tres líneas de cien cien: Hospital – Nkoa Ntoma, Nkoa Ntoma – Bikom y Mercado Central – Bikuna km 5. Cabe señalar que en la ciudad habrá una veintena de carreteras de estas características.

Por lo cual, a medida que pasaban los días bajo la prohibición de taxis, muchos ciudadanos empezaron a ofrecer el servicio con sus coches personales. Una vez que los taxistas autónomos, aquellos que compraron el coche con su liquidación, comenzaron a pasar hambre por la falta de faena, borraron con pintura blanca al estilo de los grafiteros las marcas que identificaban sus coches como taxis para pasar a ofrecer el servicio de manera “clandestina”. Así transcurrió el mes de mayo: prohibición oficial de taxis y prestación de este servicio por parte de cualquier coche.

Y, ¿al final? Pues, que todo ha vuelto o está volviendo a la “normalidad”: los agentes de tráfico vuelven a pedir en mordidas cantidades aceptables por los taxistas. Los únicos cambios que se han producido son dos: primero: cualquier agente de los cuerpos de seguridad o de orden público (policía, tráfico, ejército: tierra, mar y aire, aduanas, etc.) está autorizado a “preguntar” por la documentación de los vehículos y segundo: cualquier coche (sin necesidad de estar pintado adecuadamente) realiza servicio de taxi. Por otra parte, el precio oficial del taxi en Bata sigue siendo 300 FCFA, pero los taxistas, oficiosamente, ya lo han subido a 500.

En definitiva, la huelga-prohibición de taxis de mayo 2017, aparte de dañar enormemente a la población y la actividad económica en los primeros días, ha servido para sembrar cizaña entre los usuarios y los taxistas, encarecer el servicio y ahondar un mucho más en el caos reinante!!!!!

 

 

Mene,

Bata 28 de junio 2017

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