A por las armas…

Las especulaciones son varias sobre el viaje de Nguema Obiang Mangue después del congreso en el que fue relegado a la última presidencia del gubernamental partido de su padre.

Una de estas especulaciones era que ,habría “salido para intentar hacerse directamente con los dineros de la ayuda china, que está pensada para proporcionar infraestructuras”

Otra versión , y esa con más resonancia en el entorno del régimen es que, el viaje del Vicepresidente de su padre y encargado de la Defensa y Seguridad Nacional es por la compra de armas en un valor aporiximado de 3.500 millones de Euros

Salió del congreso minutos antes del discurso final de su padre, acompañado de su madre, su valedora para que sea sucesor de su padre por que sí, con un humor de perros y 72 horas después ya estaba volando con un nutrido grupo que desde que llegaron a Pekin, “no se le ah visto”; ni siquiera por una sesión de trabajo. Sube y baja con gente del ministerio de la defensa chino, con visitas las instalaciones de armas dentro y fuera de Pekin.

Se sabe del monto , 3.5 millones de euros, porque con este dinero salió la delegación, primas a parte de cada miembro

¿A qué fue y por qué con tanta gente si , ni quiera se reúne con ellos ya no digamos dar explicaciones?

El país está sumido en un caos total, económica y socialmente. La delincuencia ha tocado sus máximas cotas, hasta llegar a ser institucionalizada en todos los sectores; la justicia popular ha ganado terreno , incluso siendo alentada por los propios miembros de la seguridad del estado…Pero, priman las armas y los mercenarios. ¿Contra quién la guerra?

 

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1 comment for “A por las armas…

  1. dasima
    Julio 13, 2017 at 8:31 am

    Esta mañana cuando me iba al trabajo, nos paró un militar de los que se creen ser comando por oprimir a los ciudadanos de a pie, el señor, si se puede referirse a ellos en estos términos, esta vez se pasó de preguntarle los documentos al conductor como es acostumbrado a pedirnos a todos los que nos encontrábamos en el coche un 500 francos porque según él, hacía horas que no había probado bocado. Pues todos como si fuéramos uno, dijimos que no teníamos y así salimos de ahí sin dejarle ni un duro. Personalmente disfruté el hecho de que nadie lo había ayudado si en verdad ayuda es la que buscaba; lo digo porque en otras partes del mundo donde los militares merecen ser dignos de llamarse “militar”, no obedecen las órdenes a ciegas sin ni si quiera plantearse la cuestión de, si esta orden es buena para mí y mi comunidad o si la misma es prejuicio de la conciencia de los individuos. ¿Porqué ayudar a gente que cambian de genio cada segundo?, ¿Porqué creer en gente que mata ayer y hoy sale con la cara de buena persona?. Pues no señores, eso no militares, ustedes han pisoteado vuestra dignidad al dejar que vuestros superiores os barran el cerebro, os minen la moral y os traten como ganado o como carne de cañón; ahora nosotros con nuestro rechazo hacia vosotros solo terminamos el trabajo que ya empezasteis. Pedigüeños sin dignidad ni reputación.

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