Tarjeta Roja al arbitro de arbitrariedades,General de generalidades: Obiang Nguema Mbasogo

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Por Nguema Emaga Eyui

… Guinea Ecuatorial, país sin ley donde cada partido quiere sacar con un dedo la oruga de un agujero; donde un solo brazo quiere rodear el tronco de un baobab; donde “lo que vemos juntos es verdad” no es verdad. Si seguimos caminando pisando la senda de nuestra crónica división, difícilmente cantaremos LIBERTAD. Difícilmente alcanzaremos nuestro objetivo. Difícilmente llegaremos a la meta. Difícilmente meteremos goles. Difícilmente podremos gritar con inmensa felicidad: GOOOOOOOOOOOL. Difícilmente.

EQUIPOS DE FÚTBOL, PARTIDOS POLÍTICOS, SOBERANÍA POPULAR.

En una democracia real, el árbitro supremo, soberano, es el Pueblo. Es el Pueblo el que canaliza sus inquietudes, sus ilusiones, esperanzas y frustraciones, a través de los diferentes equipos-partidos que se forman en su seno. Y son estos equipos-partidos los que deben aspirar a estar en primera, segunda o tercera división. Son ellos los que deben optar a GANAR la liga, otras competiciones, las elecciones. ¿Cómo? Preparándose, entrenándose, peleando sobre el terreno de juego, jugando limpiamente, corriendo tras el objetivo, llevando el balón hasta la meta. Pero también teniendo el mayor número de socios, hinchas, seguidores, ‘militantes’. Los gobiernos que respetan la soberanía del Pueblo, asignan por ley, partidas presupuestarias para el funcionamiento -que no enriquecimiento- de los partidos. Éstos están obligados a realizar bien su trabajo. También por respeto a los militantes que, por mandato estatutario, aportan -deberían aportar- su granito de dinero para el mantenimiento y buen funcionamiento del partido-equipo, no para alimentar a los directivos.

EN MARCHA CON EL PUEBLO, TODO POR EL PUEBLO, SIEMPRE CON EL PUEBLO Y NUNCA SIN EL PUEBLO.

Un equipo-partido sin actividad, ¿para qué sirve? Un partido político, cauce de las aspiraciones e inquietudes de sus militantes y del Pueblo en general está obligado a trabajar, a ponerse en macha con el Pueblo, todo por el Pueblo, siempre con el Pueblo y nunca sin el Pueblo. Todo lo contrario de lo que se impone en un sistema dictatorial. En un régimen prostituido, hay que estar “en marcha con”, “siempre con”, “nunca sin”, “todo por”… EL DICTADOR, el usurpador de la soberanía del Pueblo.

PARTIDOS DESCONECTADOS DEL PUEBLO Y DE LA REALIDAD

Estar SIEMPRE CON el Dictador. A eso juegan, por ejemplo, los partidos ficticios, de artificio, promovidos por el autonombrado Soberano del Pueblo, auténticos maleficios para la población. El equipo-partido de Tomás Mecheba, ¿Ha llegado alguna vez a tener un conjunto de ONCE jugadores? En todo caso tendrá un ONCE de vividores y de chupópteros sordo-ciegomudos, absolutamente desconectados del Pueblo y de la realidad. ¿Y esos partidos tutelados cuya convergencia con los intereses del Pueblo Soberano deja mucho que desear? Ni la propia afición entendería que su equipo, en un encuentro decisivo, tuviera un jugador parlamentario en el equipo contrario -institucional, ‘del Estado’ o de la dictadura-. Objetivamente es una manera irresponsable y peligrosa de meter gol en puerta propia y en la portería del equipo del Pueblo, generando -como puede comprobarse- desconfianza y falta de credibilidad. Y más si la jugada ha sido dictada por debócratas extranjeros.

TODAS LAS AFICIONES DE TODOS LOS EQUIPOS-PARTIDOS DEBEN CONFLUIR

Nos preguntamos cuál de los equipos-partidos están en primera división, cuáles en segunda o tercera; cuáles estuvieron en primera y bajaron a tercera o estuvieron en segunda y subieron a primera. En Guinea Ecuatorial necesitamos hoy partidos potentes de primera división dispuestos a lanzarse al terreno de juego, a salir a la calle por derecho, a enfrentarse al equipo de la dictadura, a la dictadura misma. Un partido-equipo debe legítimamente salir a defender sus colores, sus derechos; derechos que otros patidos no pueden tampoco ejercer en el marco de otros derechos y libertades que la dictadura niega al Pueblo. En las actuales circunstancias, al no tratarse de una lucha lúdica o una confrontación de equipos en igualdad de condiciones, todas las aficiones de todos los equipos-partidos deben aprovechar esta oportunidad para enseñarle TARJETA ROJA a la dictadura.

ESPERANDO EL VINO DE MISA Y EL VINO DE MESA.

La presión no es la misma para los que quieren ‘hacer política dentro del país‘ que para los que la hacen fuera. Los de fuera vemos la paja de la desunión en los ojos de quienes corren peligro por hacerla dentro del país, pero no vemos la pesada viga que pesa sobre nosotros. La imagen de inacción y de desunión que proyectamos, vista desde dentro y también desde fuera, es escandalizadora. Las escasas convocatorias de manifestaciones o concentraciones que se hacen en algunas capitales españolas son resta y división menos sumar y multiplicar. El que pudiendo apoyar presencialmente una causa no lo hace, simplemente RESTA. No suma, NO SE SUMA. Pongamos por caso: si una guineana o guineano tiene la iniciativa de proponer a todos los guineanos guardar UN MINUTO DE SILENCIO en memoria de todas las víctimas de las dos dictaduras, el 99% estará esperando que la invitación a participar le llegue directamente del papa de Roma acompañada con una botella de vino de misa y otra botella de vino de mesa. No exijamos a losos de dentro lo somos incapaces de hacer los de fuera.

¿Merece la pena proponer iniciativas?

¿PERDER UNA OPORTUNIDAD DE APOYAR UNA MANIFESTACIÓN?

Es de sabios leer los signos de los tiempos, los signos del momento. ¿Perder esta oportunidad de confluencia, de convergencia, por celos, por piques, por desconfianzas, por reojos, por choques de hiperliderazgos, por cuestión de siglas o de banderas? ¿Devolver la pelota porque el partido convocante o ‘Líder’ firmante de la convocatoria no se aviene a apoyar iniciativas ajenas por querer llegar el primero a la luna y plantar su banderita? ¿Servirá todo esto de lección para bajarse la soberbia y buscar realizar acciones unitarias en un futuro próximo? … Guinea Ecuatorial, país sin ley donde cada partido quiere sacar con un dedo la oruga de un agujero; donde un solo brazo quiere rodear el tronco de un baobab; donde “lo que vemos juntos es verdad” no es verdad. Si seguimos caminando pisando la senda de nuestra crónica división, difícilmente cantaremos LIBERTAD. Difícilmente alcanzaremos nuestro objetivo. Difícilmente llegaremos a la meta. Difícilmente meteremos goles. Difícilmente podremos gritar con inmensa felicidad: GOOOOOOOOOOOL. Difícilmente.

*(Gol, Goal, inglés = meta, objetivo).

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