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Bataman, please, feel at home

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Por Tito Bomaba

Los problemas de convivencia en Guinea Ecuatorial los vamos a tener para rato porque está claro que este país, en su conjunto, está siendo saboteado desde hace mucho tiempo. La gente lo sabe y no dice nada. La dictadura de Malabo la planearon unos y la están disfrutando otros. La rivalidad que existe entre unos, los fundadores de hoy y sus descendientes; y otros, los verdaderos fundadores y sus descendientes tiene los efectos que normalmente tiene sobre la vegetación la pelea de dos elefantes en el bosque. Así que, independientemente de la represión, la discriminación y las efectivas manipulaciones planeadas y ejecutadas desde la presidencia de la República, existen otros agentes de represión, de discriminación y muy buenos manipuladores que parecen haber jurado no permitir jamás que Guinea Ecuatorial levante la cabeza como un país plural. Un fenómeno que le cae como anillo al dedo a la dictadura de Malabo. Esos agentes son muy fáciles de reconocer. Los encontramos en todos los rincones: están en la “presidencia” y en las fuerzas armadas; a veces son inquilinos en Black Beach y otros muchos están el exilio. Repito, están en todos los rincones.

Se les reconoce fácilmente porque son los encargados del adoctrinamiento sistemático del fang recién llegado a la Isla, sobre lo “insignificante” que es el bubi, no importa que sea éste ministro o coronel. Han convertido estás prácticas en algo así como el himno nacional con las repeticiones de que el bubi no es nadie. Que al bubi basta con gritarle o amenazarle con lo que sea, para conseguir de él lo que se quiere: el producto de su trabajo, su querida esposa o sus terrenos y otras propiedades. Así no es de extrañar que haya gente fang viviendo en la Isla que se pasen toda una vida exhibiendo comportamientos que jamás habrían soñado exhibir en su poblado natal de Río Muni. Porque, contrariamente a todo lo que puedan haber dicho sobre los fang algunos bubis mal informados, en un poblado fang bien gobernado se respeta a la gente y sus propiedades. Cada miembro de la comunidad tiene voz y voto en los asuntos que afectan a todos y hay justicia. Sin embargo en Malabo, te van a decir que “el guineano no roba sino coge”, incluido lo ajeno.

Uno de esos agentes vino a ponernos por Internet los detalles del 21-E. Describió el sufrimiento de los familiares de los dos militares muertos y añadió un comentario diciendo que jamás había visto a unos criminales como los bubis. Podría no faltarle razón o que sintiera de verdad la muerte y el dolor de los familiares. Pero nada más alejado de la realidad comentada. Aquella era su manera peculiar de decirnos que algunos deben tener derecho hasta para matar pero los bubis no. Nosotros conocemos los detalles de las sesiones de Mokom en Black Beach, podríamos describir los horrores cometidos en Ngolo Ayop (Bata), poner aquí los testimonios de los supervivientes del Nda Milonga en Nsag Ayong o quizás publicar aquí los verdaderos currículos de Cayo Ndong Mba, Julian Ondó Nkum o Gabriel Nzé Obiang Obono. Solo por citar a unos pocos, para que comparemos número de muertos y damnificados y el número de familias afligidas. Nosotros queremos justicia. Un guineano asesinado es un guineano asesinado. ¿Cómo es que hay que discriminar hasta a los ladrones y asesinos?

Esos agentes son unos verdaderos listillos: son los primeros que te van a hablar de cómo los bubis se sienten como blancos (los mejores), sin ninguna razón aparente; de cómo los bubis quieren echar a los fang; y pasan todo el tiempo utilizando la palabra fang como si fuera un paraguas, solo para manipular. Que si fang de Camerún que si fang de Boyok (Gabón) que si fang de la China continental. Si esos manipuladores fueran serios, cuando tratamos de nuestros asuntos (llámense internos), no mencionarían siquiera a los fang de las otras latitudes. Cualquier fang que se ha movido por la región es consciente del desprecio que tienen los demás fang hacia los de Guinea Ecuatorial. ¿Cuántos Guineanos, en apuros, en Boyok no se acercaron al gendarme fang de turno tratándole de “muadjang” y éste humillarles con el tratamiento al “ecuato” hablándoles francés? Esos agentes que pasan toda una vida hablando de la solidaridad fang, ni ellos mismos creen ella. En Guinea Ecuatorial no la hemos notado, en Camerún y en Gabón tampoco. Los fang de aquellas latitudes se mueven por sus intereses, como todo el mundo. Concretamente de los fang de Guinea Ecuatorial, el único momento que los hemos notado solidarios o muy amigos de los bubis es cuando caen en desgracia o están en el exilio.

Son esos mismos agentes los que se han empeñado tanto en practicar en nuestro país una democracia a la ecuatoguineana. Son los mismos que tienen miedo a que se aborden nuestros problemas en la radio y en la televisión nacional. Son los mismos que están dejando Guinea Ecuatorial patas arriba, hasta el extremo de que después de detener al ladrón de una gallina hay que detener también al dueño.

Una mujer fang le dice a su amiga camerunesa, casada con un bubi, en pleno Malabo: “Ahora que has decidido casarte con un bubi, ¿quién te va a proteger cuando tengas problemas?”

Al final de un duro día de trabajo el fang tendrá hambre, el bubi también. Queremos todos un futuro mejor. Nuestros problemas no tienen nada que ver con nuestro origen étnico o tribal. Debemos hacer frente a esa dictadura y a esos agentes que la sostienen. El primer paso de esa gigantesca lucha consiste en que Bataman debe sentirse primero at home en la Isla de Bioko. Bataman debe dejar de vivir en Malabo como si estuviera en Boyok. Desde allí podremos echar las bases sobre cómo formar equipos, proponer un modelo de educación para nuestros hijos y sentar las bases para una democracia duradera.

Debemos tener el valor de ir contra todo aquello que perjudica el interés común y defender con uñas y dientes aquellas parcelas que se vayan conquistando, que las hay. Es solo cuestión de ir consolidando los ESPACIOS DE DISIDENCIA QUE TANTO ABUNDAN EN MALABO Y BATA.

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