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La historia del “GOLPISMO guineano”. Los inventos de golpes de Estado y la inestabilidad política

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Entre los métodos utilizados por el General-presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, se señala una serie de procesos sumarios: la violación sistemática y repetida de los derechos y libertades de los guineo ecuatorianos, el desprecio a la cultura, el nepotismo, el clientelismo político, el invento sistemático de golpes de Estado, el chantaje y la rapiña, forman parte como sistema de poder en Guinea Ecuatorial.

Teodoro Obiang Nguema Mbasogo con su entorno actúan siempre con un deseo desenfrenado de hacerse con la propiedad ajena. Así, unos meses después del “Golpe de Libertad”, los detentores del poder en Guinea Ecuatorial para controlar la situación, montaron una farsa de “conspiración contra la seguridad del Estado”, pero la realidad fue el altruismo. En 1981, Obiang Nguema montó un autogolpe de Estado para usurpar la sociedad EXIGENSA, llevando consigo un botín de 270 millones de pesetas. Para ello, recurrió a artimañas acusaciones contra Andrés Moisés Mbá Ada, Justino Mbá Nsue, como si estuvieran preparando un golpe de Estado. Sin embargo, se había constado que el interés de Obiang Nguema no fue sólo altruista. Esa trama había llevado al pelotón de ejecución al inocente soldado, Damián Owono Mitui, fusilado el 19 de junio de 1981, después de haber sido brutalmente torturado en el centro penitenciario de Black Beach. El auto-golpe había servido a Obiang Nguema como trampolín para reforzar su poder personal y el de su familia. El periódico “DIARIO 16” del 27 de julio de 1981 ponía claramente a la luz el caso, donde Obiang y sus secuaces consiguieron un botín de 270 millones de pesetas y alejar del país a los que tenían y tienen miedo como opositores a su régimen. Estos hechos fueron culminados con detenciones arbitrarias, seguidas de torturas físicas y deportaciones en el seno de la población.

Las luchas intestinas dentro del “clan” a veces ocasionan intrigas palaciegas que obligan al General-presidente Obiang Nguema a remodelar constantemente el Gobierno, no para que sea eficaz y responsable, sino para estar siempre rodeado de los débiles y la táctica consiste en desterrarlos ya sea en el exilio, o en la representación diplomática en el exterior por ejemplo, Florencio Mayé Elá (antiguo Comisario del Exteriores y Vice-presidente del Consejo Militar Supremo), que fue desterrado en Nueva York durante muchos años.

Desde entonces, las luchas intestinas se suceden no solamente en el orden político sino también en el económico: la corrupción, el caos administrativo, el Genera-presidente astuto (deja siempre hacer), acusa de malversación de fondos a Altos Funcionarios, incluso afirmando que le quieren dar golpe económico, pero sin hacer realmente un esfuerzo por acabar con este mal. Pues se comprende el porqué: él mismo es el primer corrupto.

El segundo invento de golpe de Estado del General-presidente Teodoro Obiang Nguema tiene lugar en 1983, la denominada “OPERACIÓN CONA”. Fuentes oficiales informaron a medianos de mayo de 1983 del descubrimiento de otra conspiración para derrocar al Gobierno. En esa fecha fueron detenidas unas 80 personas, la mayor parte de las cuales eran presuntos miembros de una facción del grupo Mongomo. Los encausados (según Amnistía Internacional), estaban acusados, entre otros delitos, de conspiración para asesinar al Presidente y de mantener contactos con opositores exiliados del Gobierno para recabar su colaboración en la conspiración. Una vez más, se dio a conocer muy poca información sobre las pruebas presentadas en el juicio, la sentencia o el fallo. Sin embargo, el Consejo de Guerra impuso tres penas de muerte y dos de los condenados, Carmelo Owono Ndongo y Pablo Ebama Eyang, fueron ejecutados poco después. El tercero, el sargento Venancio Mikó, había huido de prisión antes del juicio y pidió refugio en la Embajada de España. Posteriormente, las autoridades españolas le entregaron a la guardia presidencial de soldados marroquíes, tras obtener garantías de que no sería ejecutado en el caso de que fuera condenado a la pena capital.

Cabe resaltar que en la declaración del Juez Instructor se hizo un resumen del Acta de acusación, según la cual, Carmelo Owono y Gregorio Micha Ela, decidieron de común acuerdo, asesinar al presidente y derrocar al Gobierno, por lo que organizaron tres grupos: uno en el continente y dos en Malabo. Pero eso fue una fábula. Las razones fueron otras. Las rivalidades las aprovecha Obiang para eliminar a los más próximos. Además montó un cuento con lo del Sargento Mikó, simplemente para presionar a España a que desbloquee los fondos de ayuda que los socialistas habían retenido durante varios meses.

En agosto de 1986, tras un presunto intento de derrocar al Presidente en Julio, se celebró otro consejo de guerra. Uno de los procesados era Fructuoso Mba Oñana Nchama, viceprimer ministro y ministro de Defensa hasta el 18 de enero de 1986, fecha en que fue trasladado al Ministerio de Obras Públicas.

El 14 de agosto de 1986, un total de diecinueve procesados comparecieron en Malabo ante un consejo de guerra presidido por el Comandante Melanio Ebendeng Nsomo, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y Vice-ministro de Defensa. El principal encausado y presunto cabecilla del golpe era Eugenio Abeso Mondu, ex-oficial del Ejército y diplomático y miembro del Parlamento en el momento de su detención. Abeso Mondu fue acusado de “atentar contra el Jefe del Estado y su Gobierno en su modalidad de tentativa”.

El 18 de agosto Eugenio Abeso Mondu fue declarado culpable de “atentar contra el jefe del Estado y su Gobierno en su modalidad de tentativa” y condenado a muerte. Su fusilamiento tuvo lugar el día siguiente.

En resumen, y ante la nueva situación creada por la oleada de detenciones en el seno de la población, se está dando de nuevo la más dura y humillante situación con una completa indefensión por parte del resto de la población, indefensos al no poder defender sus derechos y libertades fundamentales brutalmente violentados por el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y sus secuaces: detenciones arbitrarias, coacciones, intimidaciones, torturas físicas y psíquicas, etc. etc. Pero lo que es incomprensible y paradójico es que la opinión pública internacional, incluyendo la ONU se hace oídos sordos desde hace 23 años creyendo que el régimen de Obiang Nguema va a operar cambios sustanciales para la democratización de Guinea Ecuatorial, ignorando la tremendísima situación por la que está atravesando el país: la corrupción institucionalizada, las corruptelas sin fin, los agujeros económicos, el despilfarro de los ingresos procedentes del petróleo, madera, etc. Encima de todo, la figura y conducta de un dictador al frente del Estado.

Un hombre cínico y brutal, astuto para forjar el mal, que lleva 23 años eliminando y destruyendo a los potenciales opositores de a su régimen, asesinando a sangre fría, en una loca obsesión de autodefensa del poder de su clan familiar y de aduladores, cueste lo que cueste, y caiga quien caiga. Todo ello y muchas cosas más que aparecen en la historia reciente de Guinea Ecuatorial hacen que la gravedad del momento, tal vez no tenga semblanza en el mundo

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