”El pueblo o “los pueblos”, ¿qué somos? Esta es la cuestión

 

Por Fernando ABAGA EDJANG ,Simple Ciudadano de a Pie, expresándose estrictamente a titulo personal

La expresión “Los pueblos de Guinea Ecuatorial” se ha adueñado del discurso político, particularmente en los círculos de la Oposición. Ya no somos “Etnias” como lo éramos hasta hace poco, ni “Tribus”, como se nos llamó durante la colonización. Ahora ya somos nada más y nada menos que “Pueblos”. O sea, ahora Guinea Ecuatorial está constituida por los siguientes pueblos: “El Pueblo Fang”, “El Pueblo Bubi”, “El Pueblo Ndowe”, “El Pueblo Annobones”, “El Pueblo Fernandino” y “El Pueblo Bisio”. Es una importante progresión en la que, evidentemente, “El Pueblo” quedó absorbido por “Los Pueblos” cual Agujero Negro en el espacio sideral. Pero, ¿qué significa esta promoción político-etnológica? Lo que es quizás más importante, ¿a quién le corresponde decidir estos asuntos en nombre de todos? ¿Quién les ha delegado esta responsabilidad? ¿En qué foro fue debatido y decidido este asunto? ¿Cuándo tuvo lugar dicho foro y qué lugar? ¿Quienes participaron? ¿Hubo un informe final? ¿Donde o como se puede conseguir? Me tomo la libertad de opinar.

Sin duda, Guinea Ecuatorial se encuentra en el umbral de una nueva época, en un cruce de caminos por decirlo de alguna manera. Podemos ir al Norte, al Sur, al Este, o al Oeste. Qué dirección tomar es una importantísima decisión. Añadiría que debe ser una decisión informada y, como tal, debe estar precedida de un debate exhaustivo de los temas que nos conciernen a todos. No debe quedar nada en el tintero, no debe haber tabúes ni vacas sagradas. Hay que dar rienda suelta a este potencial mercado de ideas. Porque, desde la irrupción de “Los Pueblos” en el léxico de la oposición, mi cabeza no hace más que dar vueltas y más vueltas, produciéndome una sensación de vértigo que no me gusta nada, absolutamente nada. Y esto es así porque los que han introducido esta innovación no se han molestado mucho en educar a simples ciudadanos de a pie como yo, que somos muchos, sobre este importante asunto, explicándonos: a) qué problemas intentan resolver con este “salto cualitativo”, b) cómo la transición de “Etnias” a “Pueblos” resuelve este problema, en definitiva, c) cómo el salto olímpico de “Etnias” a “Pueblos” mejora el bienestar de los guineanos. Porque, supongo, que no se trata de una simple cuestión semántica, sino de un asunto con un profundo contenido.

Como verán los estimados lectores, mi dolor de cabeza es de origen múltiple. En primer lugar, me resulta un poco difícil entender el concepto de “Los Pueblos” en el caso que nos ocupa sin traer a colación otros conceptos como: identidad, clan, tribu, etnia, nación, Estado, siendo este último un poder político. Y esto es así porque, “pueblo” es un concepto tan ambiguo que se aplica a clan, tribu, etnia, nación, Estado, incluso aldea. De hecho, “pueblo” es sinónimo de esos términos. Los jefes de Estado hablan regularmente de “pueblo” para referirse a los ciudadanos de sus respectivos países. Ahora mismo que estoy escribiendo este articulo – vaya coincidencia – Al Jazeera está pasando en directo el discurso del presidente Bashar Al-Assad de Siria, al parlamento y está castigando duramente a la oposición, con perlas como: “los que boicotean las elecciones, no boicotean al gobierno ni al partido en el poder, están boicoteando al ‘pueblo’”. ¡Ándale con el Bashar! Parece que todos los dictadores maman de la misma teta. Este discurso me recuerda a “alguien”. De todos modos, merece subrayar que la diversidad cultural de Siria es mucho más amplia que la de Guinea Ecuatorial, pero, aquí tenemos al Señor Assad dirigiéndose al “pueblo”, como si tal diversidad cultural no existiera.

Para complicar un poco más las cosas, debo confesar que me duele mucho que no pueda visitar mi “pueblo”, o sea mi aldea, después de tanto tiempo. Quizás no se registrarían en Guinea Ecuatorial situaciones de este tipo si hubiera democracia, un sistema político en que “el pueblo” ostenta la soberanía nacional. Habría, al menos, un “Defensor del Pueblo” que pudiera protegerme de este caso claro de abuso de autoridad. La carta de las Naciones Unidas de 1948 dice lo siguiente en su artículo primero: “…Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otros medidas adecuadas para fortalecer la paz universal;” sin embargo, el concepto de “pueblo” no se define en ninguna parte de este importante documento. Pero, al meter en la misma frase “nación”, “libre determinación” y “pueblos” parecería insinuarse que “pueblo” es igual a “nación”, concepto que siempre se relaciona con un territorio determinado. Pero, esta es mi interpretación.

Además, si bien el concepto de nación tiene connotaciones territoriales como he dicho, no es así con “pueblo” que puede extenderse a varios Estados. Por ejemplo, en Sudáfrica se está promocionando el concepto de “Ubuntu”, una filosofía tradicional basada en la generosidad, la solidaridad, la lealtad, la valoración de la vida humana, la dignidad, la compasión, el entendimiento y el respeto mutua así como el rechazo de la venganza, la violencia y la inmoralidad. En Botsuana este concepto se llama “Botho”; en Ruanda y Burundi se llama “gira ubuntu”; en Malawi se llama ”uMunthu”; en Uganda y Tanzania se llama “obuntu” y “obuntu bulamu”; en Kenia se llama ”utu” y ”umundu”; y en Zimbabue se llama “unhu”. Lo cierto es que se trata de la filosofía del “pueblo” Bantú. De hecho, “Bantú” significa “pueblo”. El “Pueblo Bantú” ocupa un vasto territorio que va desde Camerún hasta el cono sur del continente, de Norte a Sur, de Este a Oeste. También se dan casos de “pueblos” sin Estado, como es el caso del “Pueblo Palestino”, reconocido en 1969 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en virtud de su Carta Magna mencionada anteriormente. El “Pueblo Palestino” no tiene un Estado reconocido pero, eso sí, unos territorios que están bajo ocupación israelí, lo que significa que no puede ejercer su soberanía en él.

Por su parte, “Tribu” es un concepto muy antiguo. Aparece varias veces en la Biblia, refiriéndose a grupos culturalmente homogéneos con un antepasado común. Pero, con el colonialismo y el etnocentrismo, el concepto pasó a ser aplicado exclusivamente a los nativos de los territorios que estaban bajo ocupación colonial. Los occidentales son más fundamentalistas que los talibanes: todo lo que es diferente a lo que conocen o se destruye o se denigra. Es así que el concepto de “tribu” pasó a adquirir connotaciones peyorativas. A pesar de eso, el término todavía se utiliza ampliamente. La literatura, incluso científica, así como los documentales sobre los nativos de Papúa Nueva Guinea se refieren a ellos como “tribus”, para resaltar su “primitivismo” así como el hecho de que se organizan en sociedades aisladas al margen de una configuración estatal. También he observado en muchos países africanos que la gente todavía se identifica con el “soy de la tribu…” por el desconocimiento de sus connotaciones peyorativas en el resto del mundo.

Las connotaciones peyorativas de “Tribu” lo han convertido en un término tóxico, el cual se ha obviado con la introducción del concepto de “Etnia” o “Grupo Étnico”, posiblemente en mano de los antropólogos, que saben mucho de estas cosas. La “Etnia”, según Wikipedia, la enciclopedia libre, “es un conjunto de personas que comparten rasgos culturales, lengua, religión, celebración de ciertas festividades, música, vestimenta, tipo de alimentación, una historia y comúnmente un territorio.” Esta definición es muy interesante, puesto que, lleva implícita el reconocimiento de la existencia de otros grupos que no compartirían los mismos rasgos culturales, lengua, etc. O sea, la pertenencia de un individuo a una “Etnia” implica necesariamente que no pertenece a otras “Etnias” con las que comparte espacio político. El concepto de “Etnia” implica, por lo tanto, la pluralidad y la diversidad cultural y, por lo tanto, es fundamental para definir la identidad. Si no hay diversidad, el concepto de “Etnia” así como el de la identidad que sustenta, pierde sentido. Y es la identidad que le permite a un individuo de saber lo que es y lo que no es. Se puede, por lo tanto, concluir que el concepto de “Etnia” sólo tiene sentido en un contexto de la interrelación entre distintos grupos culturales en un mismo espacio político. Este concepto – “Etnia” – es más útil por razones prácticas, entre otras cosas porque no deja lugar a la subjetividad. Ofrece posibilidades para identificar y tomar medidas concretas para corregir las irregularidades.

En vista de lo que precede, puestos a elegir entre “Los Pueblos”, “Las Etnias” y “Las Tribus” para referirse a los grupos culturales que habitan el “espacio político” llamado Guinea Ecuatorial, elijo sin titubear “Las Etnias”. Rechazo “Los Pueblos”, no solo porque es demasiado ambiguo, sino también porque es una reacción psicológica a un problema político. Y rechazo “Las Tribus” porque es demasiado tóxico. Pero, ¿cómo referirse al conjunto de “Las Etnias” que comparten este “espacio político” llamado Guinea Ecuatorial? Fácil: “El Pueblo”, como se ha hecho hasta ahora y tal como lo hacen todos los países. Hay situaciones que exigen adoptar medidas muy particulares y especificas pero el Particularismo muchas veces ha sido el precursor de lamentables experimentos de ingeniería social como el régimen de Apartheid en Sudáfrica. El Particularismo es muy reduccionista.

Nuestra crisis de identidad nacional es de origen histórico y político. La parte histórica encuentra su explicación en el hecho de que las dos provincias que llegarían a ser Guinea Ecuatorial fueron administrados de forma independiente, al menos, hasta la llegada de la Autonomía, como dos provincias españolas. Como consecuencia de las fuertes presiones de la ONU, la administración colonial decidió “empaquetarnos” de forma precipitada en una entidad administrativa llamada Guinea Española. En solo cuatro años (1964 – 1968) llegaría la independencia. No hubo tiempo para crear una identidad nacional. Y desde que llegara la independencia, y ésta es la parte política, no hemos hecho más que estropear las cosas nosotros mismos, haciendo exactamente lo contrario del ideal que reflejan nuestros símbolos nacionales, como el himno y el escudo nacionales. La creación de esta identidad nacional a la vez que protegemos nuestra diversidad étnica es fundamental, donde las diferentes etnias formarían parte de un “pueblo”, que es “El Pueblo” de la República de Guinea Ecuatorial. Y es que no se puede ser “pueblo” y “pueblos” al mismo tiempo. Los dos se hacen mutuamente excluyentes conceptualmente hablando, en un mismo espacio político, en el caso que nos ocupa. Lo que quiero decir con esto, y lo digo con claridad, es que la introducción de “Los Pueblos” no favorece la materialización de la visión de “Un Pueblo”, compuesto de diferentes “Etnias”.

La triste historia que ha sido la andadura política de Guinea Ecuatorial como país independiente no se puede negar. Es la historia de un país, es una nuestra historia aunque no sea necesariamente motivo de orgullo. Que haya sido protagonizada por tal fulano o por tal mengano no es lo que realmente importa en estos momentos. El pasado no se puede cambiar. Lo que importa es, qué hacer para que este tipo situaciones no vuelvan a repetirse. Y ello requiere la colaboración de todos. Y los que utilizan la pluma para comunicar sus ideas, deberían hacerlo con mucha serenidad, responsabilidad, objetividad y rigor. Las palabras – habladas o escritas – tienen mucho poder. Las palabras tienen significado, que se asocia muchas veces a imágenes que invitan a una acción concreta. Las palabras mueven y conmueven a las personas. Las palabras despiertan las emociones. Y con las palabras también seducimos. Cuando la gente actúa en masa, no suele razonar mucho. Y esto se da con más en contextos como el de Guinea Ecuatorial, dados los altos niveles de analfabetismo y de la ignorancia. El Gran Movimiento de Masas es un laboratorio. Y como lo dijo el gran economista George Joseph Stigler, en su libro El Economista como Predicador y Otros Ensayos,“las manos inteligentes aplauden inteligentemente”.

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