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La renta per cápita colonial : Lo que fue y no fue

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Por Fernando ABAGA EDJANG
(Simple Ciudadano de a Pie, expresándose estrictamente a titulo personal)

En un artículo publicado por Radio Macuto de fecha 13 de octubre de 2012, con el título “¿Que ha sido del 12 de octubre de 2012 en Mongomo?” contiene una interesante frase, a saber: “Esto que dice usted, lo hemos oído muchas veces, como también hemos escuchado de la boca de ciertos españoles diciendo que cuando dieron la independencia, Guinea era el país con la renta per cápita más elevada de África”. En consecuencia, se me asigna la tarea de explicar a “guineanos y españoles” prObiang”, cómo se distribuía la renta per cápita en tiempo colonial en los Territorios Españoles del Golfo de Guinea”. Aquí está el enlace al artículo para referencia fácil: http://radiomacutoge.blogspot.com/2012/10/que-ha-sido-del-12-de-octubre-de-2012.html. Se trata de una importante cuestión, sobre todo porque, más de cuarenta años después de acceder a la independencia, muchos aspectos del proceso siguen en la oscuridad y las dudas siguen planeando sobre la historia de Guinea Ecuatorial. Estas dudas resultan fundamentalmente tanto de la decisión del gobierno español de declarar “Materia Reservada” a todo lo referente a Guinea Ecuatorial como de la dictadura que se instaló en nuestro país y que permanece hasta nuestro en donde la libertad de expresión brilla por su ausencia. El resultado es el imperio de “La Ley del Silencio”, que es un caldo de cultivo para los rumores y los mitos.

El tema de la renta per cápita de Guinea Ecuatorial cuando accedió a la independencia así como su distribución es uno de esos campos ricos en mitos que rodean a nuestra independencia en particular, y a nuestra historia en general. En ausencia de información, la población es muy vulnerable a la manipulación y los demagogos se toman la libertad de difundir cualquier tontería. Precisamente, sin más rodeos y para responder rápidamente a la ansiedad que se destila en la cuestión que se me formula, manifiesto claramente que: Ni Guinea Ecuatorial tenía la renta per cápita más alta de África cuando obtuvo la independencia, ni había alcanzado un nivel de desarrollo como el que se pretende. La información que circula en el sentido contrario es totalmente falsa. También debo advertir que, para encontrar una respuesta adecuada a la cuestión planteada, es necesario insertarlo en el contexto del sistema político y económico imperante y de la historia. En los párrafos que siguen voy a demostrar la falsedad relacionada con la renta per cápita colonial y su distribución, pero, antes de eso, presento a continuación unos importantes eventos históricos para poner las cosas en perspectiva:

  • La Conferencia de Berlín (1883) – Donde se decide “El Reparto de África” por las potencias occidentales. Como recuerdo haber mencionado en alguna ocasión, “Reparto” no es una buena traducción de “Scramble”, que es como se dice en inglés. Cuando las aves de rapiña caen sobre la carroña cada una se lleva algo, pero, no se puede decir que aquello fuese un “reparto”. El “reparto” es algo ordenado mientras que “Scramble” es todo lo contrario. El significado de “Scramble” se pierde en la traducción. “Scramble” es lo que protagonizaron las potencias occidentales en aquella conferencia.
  • La Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), en la que las potencias occidentales se vapulearon a lo grande, quedándose debilitados todos: vencedores y vencidos. En esas circunstancias de debilidad, ya no les fue posible seguir manteniendo sus territorios coloniales. En consecuencia surgió un movimiento independentista en el seno del cual se independizaron muchos países que hasta entonces estaban bajo ocupación colonial.
  • La Conferencia de Bandung (1955). Se trata de una conferencia celebrada en la ciudad de Bandung, Indonesia, y que reunió a países de Asia y África y tuvo como principales resultados: a) la creación del Movimiento de los Países No Alineados y b) la aceleración de la independización de los países que hasta entonces seguían bajo la ocupación colonial.

Lo que quiero decir con la presentación de estos eventos históricos es que cuando las potencias occidentales organizaron su “Scramble for Africa” no lo hicieron con la vocación de soltarlo; su vocación era de permanecer ahí. Y si salieron solo fue porque las circunstancias les obligaron a hacerlo. Y estas circunstancias no fueron otras que la Segunda Guerra Mundial, más concretamente, sus debilitantes consecuencias. Fue esta oportunidad que aprovecharon algunas colonias para levantarse contra la metrópoli, iniciando un proceso independentista que se aceleraría más tarde gracias a la Conferencia de Bandung. Tengo que hacer esta aclaración porque, en el discurso de Manuel Fraga Iribarne, un discurso lleno de alabanzas a España y muy paternalista y en que los datos estadísticos brillan por su ausencia, incluye falsedades como la siguiente:

…Esta era la situación cuando el pueblo guineano y sus dirigentes nos señalaron su deseo de llegar más allá de la autonomía regional; de llegar a la pura y total independencia. Tan pronto como esta cuestión se planteó, España, que ya en 1963 había expresado por boca del actual Vicepresidente del Gobierno, Almirante Carrero Blanco, su propósito de aplicar al máximo el principio de autodeterminación en Guinea Ecuatorial, aceptó el diálogo con los guineanos para estudiar la situación y para deducir del examen de ella las conclusiones que correspondiesen. Consecuencia de esta postura fueron las dos sesiones de la conferencia constitucional que se celebró en Madrid en el Ministerio de Asuntos Exteriores, bajo la presidencia de mi ilustre colega don Fernando María Castiella, a cuya sabia dirección tanto debe la feliz marcha de Guinea hacia la independencia…

Nunca hubo voluntad para conceder la independencia a los territorios ocupados, sino todo lo contrario, se recurrió a todo un arsenal de estrategias para obstaculizar el proceso. Y, como se verá más adelante, una de las estrategias fue la propaganda, la demagogia y la manipulación. Y ahí nace la idea de que la renta per cápita de los territorios españoles del Golfo de Guinea era superior al resto de los países africanos. Y una vez lograda la independencia, simplemente se extrapolo este concepto a: “Guinea era el país con la renta per cápita más elevada de África”. Y a fuerza de repetirlo tantas veces en sus discursos por las autoridades españolas y documentos oficiales españoles, se convirtió en un axioma, hasta el extremo de que muchos guineanos lo aceptan sin cuestionar. “Una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad…”, según Joseph Goebbles, ministro de Propaganda de Hitler. Efectivamente, en su mencionado discurso pronunciado el día de la independencia de Guinea Ecuatorial, Fraga dijo:

…Al mismo tiempo, España procuraba ir fomentando poco a poco la riqueza de este país para que sus habitantes tuviesen cada vez más ampliamente asegurada su vida material. La renta per cápita de Guinea puede compararse más que honorablemente con la mayoría de las que existían en los otros países en el momento de llegar a la independencia.

Aunque esta versión es un poco “nuancée”, como dirían los francófonos, Fraga no presentó la renta per cápita de Guinea que, según él, “…puede compararse más que honorablemente con la mayoría de las que existían en los otros países en el momento de llegar a la independencia…” Y esta es la tónica general: los que hacen este tipo de afirmaciones no suelen presentar datos para apoyarla. Y los que sí lo hacen suelen presentar datos incoherentes, que no sobreviven un análisis serio. Porque son datos sacados de la manga por razones propagandísticas.

Para verificar la veracidad de la afirmación que es objeto de este artículo se necesitan dos datos: a) la renta per cápita de Guinea Ecuatorial en 1968 y b) la renta de per cápita de los demás países africanos en el mismo año. Disponiendo de estos datos, bastaría simplemente presentarlos en un cuadro, con los países en una columna con su renta per cápita correspondiente en la otra columna y ver el “ranking” de Guinea Ecuatorial. Si se presentan en orden decreciente, es decir del más alto al más bajo, Guinea Ecuatorial debería ocupar el primer puesto, según la afirmación que estamos examinando. Lamentablemente, como queda dicho, o no se presentan datos y cuando se presentan, son datos sacados de la manga. Precisamente, abundan datos contradictorios, lo que solo contribuye a la confusión sobre un aspecto tan importante de nuestra historia. He visto datos que van de 176 a 400 dólares per cápita y nadie cita la fuente original. Y si no se sabía a ciencia cierta cuál era la renta per cápita de Guinea Ecuatorial lo más probable es que no se tuviera ni idea de la renta per cápita de los otros países africanos. Y si no se conocía a ciencia cierta cuál era la renta per cápita de Guinea Ecuatorial ni la renta per cápita de los demás países africanos, ¿de dónde salió eso de que la renta per cápita de Guinea era superior al del resto de países africanos? La respuesta a esta pregunta ya se ha dado: de la manga.

Para zanjar este asunto de una vez por todas, tengo que recurrir a la base de datos del Banco Mundial, denominada “World Development Indicators”, donde afortunadamente, existe este tipo de datos y muchos más. Para los interesados y curiosos, aquí está el enlace a esta base de datos:
http://databank.bancomundial.org/data/views/variableselection/selectvariables.aspx. Para encontrar los datos, hay que proceder de la siguiente manera: a) seleccionar la región, en este caso, África al Sur del Sahara, y se presentar una lista de todos los países africanos de esta región, b) seleccionar el país que os interesa, en nuestro caso, Guinea Ecuatorial, c) seleccionar el indicador, en este caso, la renta per cápita, lo cual se hace pinchando sobre “SERIE” y se presentara una larga lista de indicadores; d) seleccionar el año, en nuestro caso, 1968, lo que logra pinchando sobre “TIEMPO” y f) pinchar sobre “CUADRO”, un poco arriba y ahí está la renta per cápita de Guinea Ecuatorial en 1968. Debo aclarar que el sistema presentara varios tipos de renta per cápita. Por simplicidad, he preferido tomar el que dice: “PIB a precios actuales”. Y como se ve, según el Banco Mundial, la renta per cápita de Guinea Ecuatorial en 1968 era de 233 dólares. Curiosamente, según la misma fuente, la renta per cápita de España era de 980 dólares en el mismo año.

Ahora bien, vamos a ver cómo se compara la renta de Guinea Ecuatorial en 1968, de 233 dólares con los demás países africanos en ese año. Sin ir lejos, encontramos que en 1968, Costa de Marfil, que obtuvo su independencia en 1960, tenía una renta per cápita de 257 dólares, superior a la renta per cápita de Guinea Ecuatorial. Luego, está claro que no es verdad que cuando Guinea Ecuatorial accedió a la independencia tenía la renta per cápita más alta de África.

Además, el concepto del “resto de los países africanos” debe definirse mejor. Pues, muchos países africanos consiguieron su independencia después de Guinea Ecuatorial. Este grupo incluye a los siguientes países: Guinea Bissau (1974), Mozambique (1975), Cabo Verde (1075), Comores (1975), Santo Tomé y Príncipe (1975), Angola (1975), Seychelles (1976), Djibouti (1977), Zimbabue (1980), Namibia (1983), y Eritrea (1993) Se trata de 11 países que, cuando todavía estaban bajo ocupación colonial, en realidad todavía no eran países. Precisamente, la renta per cápita de esos países no se presenta en la base de datos del Banco Mundial. Ante este hecho, el grupo de países africanos con los que se puede comparar excluye a estos países, lo que también hace falso la idea de que “la renta per cápita de Guinea Ecuatorial era más elevado que los demás países africanos”.

Eso de la renta per cápita es un poco más complicado de lo que normalmente se cree. Ahora sabemos que la renta per cápita de Guinea Ecuatorial en 1968 era de 233 dólares, pero, ¿qué significa eso? Primero, debo explicar que la renta per cápita se obtiene dividiendo la producción nacional (que sea el Producto Interior Bruto (PIB), el Producto Nacional Bruto), por la población (número de habitantes). Así de simple. Con esta simple formula podemos calcular el valor de la producción nacional (PIB) en 1968 simplemente multiplicando la población, que era de 288.703 por la renta per cápita de ese año, de 233 dólares, para obtener un PIB de 67.267.799 de dólares. Del mismo modo, podemos ver que si el PIB de Guinea Ecuatorial en 2010 era de 14.006.506.450 dólares, dividido por una población estimada de 700.401 habitantes, arroja una renta per cápita de 20.730 dólares. Es precisamente mediante esta fórmula que el Fundador intentó ocultar que Guinea Ecuatorial ya tenía una renta per cápita muy alta. Simplemente, hicieron un censo ficticio en 2001, en que casi doblaron la población respecto del censo de 1994, a más de 1 millón de habitantes, para reducir drásticamente la renta per cápita, ya que la población entra como denominador en la formula. Así, si la renta per cápita en 2001 debía ser de 2.000 dólares o más, casi nada en comparación con lo que tenemos actualmente, al doblar la población, pues, ésta se reducía a la mitad, es decir 1000 dólares. Y así el Fundador podía decir que, si había pobreza en el país, no era porque el robaba dinero, sino porque la renta per cápita todavía era baja. Esta fracasada maniobra ha dejado al país en situación ridícula: mientras que para su “gobierno” la población es de más de 1 millón de habitantes, para los organismos internacionales es de unos 700.000 habitantes. Debieron hacer otro censo en 2011 pero, no lo hicieron. ¿Por qué será?

Para entender mejor el “mensaje” que nos quiere transmitir la renta per cápita, hay que hacerse las siguientes preguntas: a) ¿cuál es el carácter de la actividad económica?, b) ¿en qué consiste la producción nacional?, c) ¿quién se beneficia de esta producción nacional, como se distribuye? La respuesta a estas preguntas nos lleva directamente al corazón del sistema económico. Es necesario hacer este ejercicio porque la renta per cápita es un promedio y como tal, no refleja las posibles diferencias en su distribución, entre otras cosas. Haciendo ese pequeño ejercicio nos obliga a poner la celebrada renta per cápita colonial en perspectiva. Vamos a examinar estos aspectos para echar más luz al asunto.

Se sabe que la economía colonial consistía fundamentalmente en la producción de cacao, café y madera. Además, habría que mencionar las fuertes subvenciones del gobierno español a través de los cuales los precios de estos productos eran más altos que los precios de los mismos en los mercados internacionales, una política muy difícil de explicar en términos racionales. Antes de la independencia, la producción de estos productos había alcanzado las cifras de 36.161 toneladas de cacao, 8.959 toneladas de café y 360.935 toneladas de madera. Esta actividad económica era sostenida mediante capital extranjero (español), la gestión extranjera (española) y la mano de obra (nigeriana), estimada en 35.000 y, como se ha dicho, sostenida por fuertes subvenciones.

La participación de los nativos en la economía era ínfima y se limitaba principalmente a las actividades de subsistencia y al empleo marginal. De hecho, datos de personal asalariado demuestras que de los 46.000 asalariados que había en el país, los nativos solo contaban con 3.000, lo que representa un 6.5% y 2% de la población activa, en una economía en que la tasa de empleo solo era de un 27%. Del mismo modo, los españoles eran propietarios del 70% de las tierras en base a la ley de 1948. Efectivamente, la agricultura representaba el 88% del PIB en 1968, actividad a la que se dedicaba el 90% de la población nativa en un contexto en que, según estimaciones, un máximo de un 41% de la población nativa participaba en la economía monetizada.

Claramente, la economía estaba totalmente en manos de los españoles, unos 8000 de ellos, según estimaciones que he visto. Precisamente, la renta per cápita no es suficiente para llegar a ciertas conclusiones, como se acostumbrar a hacer. En efecto, en un contexto como el que se ha presentado en el párrafo anterior una renta per cápita de 233, aunque fuese superior al del “resto de los países africanos”, lo que hemos que no es cierto, es engañosa. Para entenderlo mejor, tomemos el ejemplo de Sudáfrica, con una población total de unos 52 millones de habitantes, según el censo de 2011, donde los negros representan el 79% mientras que los blancos solo representan el 8.9% La renta per cápita de Sudáfrica se estima en unos 4000 dólares. Sin embargo, la renta per cápita para los blancos es de unos 15,000 dólares mientras que, para los negros, solo es de 2000 dólares.

En el caso concreto de la Guinea Ecuatorial del Fundador, tenemos que la renta per cápita es de unos 20.000 dólares al mismo tiempo que los niveles de pobreza son también elevados. Esto es una paradoja, que no se da normalmente. Lamentablemente, el régimen no permite que se realicen encuestas a los hogares, por lo que no se dispone de datos concretos sobre la distribución de la riqueza nacional. Sin embargo, se puede utilizar el único dato que existe para hacer unas estimaciones. El dato es que casi un 76.8% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, que se estima en 2 dólares al día. Multiplicado por 365 días, se llega a la cifra de 730 dólares al año por persona. El 76.8% de una población de 700.000 arroja 535.600 habitantes mientras que el 20% de esta población representa unos 140.000 habitantes. Ahora bien, multiplicando el 76.8% de la población, que son 537.600 habitantes, por 730 dólares per cápita, da 392.448,000 dólares, que es la parte de la producción nacional correspondiente al 76.8% de la población. Restando ésta del total de 14.000.000.000 dólares, queda 13.607.552.000, que es la parte de la producción nacional que corresponde al 20% de la población. Dividiéndolo por el 20% de la población, que es 140.000 habitantes, arroja una renta per cápita de 97.197 dólares. Y esta es, aproximadamente la distribución de la riqueza en Guinea Ecuatorial del Fundador: Mientras que el 20% de la población controla más del 97% de la economía nacional, con una renta per cápita de 97.000 dólares, el 76.8% solo controla 3%, con una renta per cápita de 730 dólares. No debe sorprender que los demás indicadores socioeconómicos sean tan deprimentes. Esta escandalosa desigual distribución de la riqueza nacional es insostenible e insoportable. Se tiene que corregir.

Con las ilustraciones presentadas en los párrafos anteriores, se puede intentar estimar la situación en la época colonial. Como se ha presentado, los españoles controlaban más de un 70% de la tierra. También se ha presentado que solo unos 3000 nativos tenían empleo asalariado, es decir un 6.5% del total de los 46.000 de empleados asalariados y un 41% participaba en la economía monetizada. También tenemos que los blancos controlaban el 85% de la producción mientras que los nativos solo controlaban el 15%. Ahora bien, tomemos estos datos para intentar estimar la renta per cápita de estos dos grupos. Se ha dicho que la renta per cápita era de 233 dólares con una población que se estimaba en 288.703 habitantes. Multiplicando estos dos datos, se obtiene que el PIB total era de 67.677.799 dólares. Tomando el 85% de esta cifra arroja 49.116.400 dólares que es la porción de la producción nacional en 1968 que correspondía a los blancos. Dividiendo este dato por los 8.000 españoles que residían en el país y que sólo representaban el 3% de la población, se obtiene una renta per cápita de 6.140 dólares, muy por encima de la renta per cápita de 233 dólares. También es ampliamente superior a la renta per cápita que existía en España en ese año, de 980 dólares. Que cada uno saque sus conclusiones. La renta per cápita de los nativos se puede estimar de muchas maneras. Una de ellas consiste, simplemente, en restar la producción nacional correspondiente a los blancos de la producción total, es decir 67.677.799 dólares – 49.116.400, dando 18.561.399, lo cual dividido por la población nativa de 288.703, es decir el 97% de la población, arroja una renta per cápita de 66 dólares para la población nativa, muy por debajo de la renta per cápita de 233 para el país en su conjunto. Como botón de prueba de la exclusión de los nativos de la economía nacional, se tiene que la tasa de alfabetismo era de 40%, una esperanza de vida al nacer de 46 años. En definitiva, nada que celebrar. En efecto, si comparamos esta renta per cápita, que corresponde a la población nativa con el de los demás países africanos que ya habían alcanzado la independencia, Guinea Ecuatorial estaría en la cola.

Los resultados presentados arriba no deben sorprender. Pues, la economía en los territorios españoles del Golfo de Guinea se caracterizaba por un acentuado dualismo, donde coexistían dos economías, una al lado de la otra: a) la economía “moderna”, que era una extensión de la economía española y estaba dominada por los españoles, basada en la producción del cacao, el café y la madera apoyada por las correspondientes infraestructuras así como fuertes subvenciones financiadas por la metrópoli y b) una economía casi “primitiva”, en la que se concentraba más de un 90% de la población nativa, basada en la agricultura de subsistencia, con unos bajos niveles de productividad. Los vínculos entre estas dos economías era muy tenue, por no decir inexistente. Ello tendría graves consecuencias con la llegada de la independencia. Efectivamente, la independencia no solo significó el nacimiento de una nueva entidad política, sino que también marcó el desmantelamiento del sistema económico existente, especialmente, la economía “moderna”. Concretamente, el paso del día 11 de octubre al día 12 desató una serie de acontecimientos en ese sentido, tales como:

Se sabe que con el acercamiento de la fecha de la independencia, los españoles empezaron a transferir dinero hacia España. Cuando llegan las nuevas autoridades, encuentran las arcas completamente vacías. En términos económicos, casi se evaporó en poco tiempo, el circulante y los depósitos, reduciendo drásticamente la oferta y la masa monetaria. Prácticamente, fue un estrangulamiento de la economía que dejo a las nuevas autoridades sin ninguna posibilidad de hacer nada, pero, eso sí, condenadas al fracaso;

Se suspendieron las subvenciones que sostenían la actividad productiva (cacao, café, y la madera) a los altos niveles alcanzados al mantener los precios a niveles superiores en los mercados internacionales;

A solo cinco meses de la independencia, se produjo un intento de golpe de Estado, lo que hundió al joven país en una profunda crisis política, de la que no se recuperaría;

Se produjo la repatriación de los españoles residentes en Guinea Ecuatorial a España, por decisión del gobierno español. A diferencia de lo que generalmente se cree, Macías no expulsó a los españoles, sino que fue el gobierno español que decidió repatriar a sus ciudadanos, lo que acelera el desmantelamiento de la economía colonial, iniciado por las masivas transferencias así como la suspensión de las subvenciones;

El tiro de gracia llegaría en 1976 cuando el Fundador, en su papel de “Manchurian Candidate”, provocó un incidente que serviría al entonces presidente de Nigeria, El General Murthala Mohamed, a tomar la decisión de repatriar a los nigerianos, que eran la columna vertebral de la escasa actividad que quedaba en las plantaciones de cacao. Al igual que el caso de los españoles, Macías no expulsó a los nigerianos, sino que fueron repatriados por decisión del gobierno de su país como medida previa para tomar militarmente la isla de Bioko, según se dijo en aquellos momentos. Tal amenaza no se pudo realizar porque el General Murthala Mohamed, que había subido al poder el 29 de julio de 1975, seria derrocado y asesinado el día 13 de febrero de 1976, antes de que se completara la repatriación de los nigerianos residentes en Guinea Ecuatorial. [Nota aclaratoria: Aprovecho para explicar que el “Manchurian Candidate” es el título de una película producida primero en 1962 con una nueva producción en 2004 protagonizada por Denzel Washington. He descubierto que el título en español de esta película es “Bajo el Dominio del Mal”. Lo importante aquí es el concepto de “Manchurian Candidate”. En su definición, el “Manchurian Candidate” es alguien que ha sido sometido a un lavado de cerebro para ejecutar acciones (como asesinatos) al recibir ciertas instrucciones transmitidas en palabras o frases codificadas. Antes de recibir esas instrucciones, el “Manchurian Candidate” lleva una vida normal, sin tener ni idea de lo que hará en el futuro ni de lo que ha hecho en el pasado. No es descabellado pensar que el Fundador pudo haber sido “plantado” por “alguien” para complicarle las cosas a Macías obedeciendo órdenes, un perfecto “Manchurian Candidate”].

Con estas acciones, la economía española trasplantada en Guinea Ecuatorial desapareció rápidamente, saliendo a flote la verdadera economía de Guinea Ecuatorial: una economía “primitiva”. Y se implantó la autarquía. Y todo se fue a pique. ¿Cómo fue posible que una economía que se decía fuerte y con una renta per cápita envidiable se hundiera tan fácilmente? Porque tal economía era una ficción.

Retomando los tres eventos históricos presentados al principio de este articulo – El “Reparto” de África, la Segunda Guerra Mundial y la Conferencia de Bandung – para confirmar que España no estaba dispuesta a conceder la independencia a los territorios que más tarde se llamarían Guinea Ecuatorial. En ese sentido, intentó todo un arsenal de estrategias para obstaculizar el proceso, entre ellas:

  • La represión pura y simple, incluyendo los encarcelamientos y los asesinatos de dirigentes independentistas;
  • Las Provincias, con la declaración de provincias españolas, a los territorios españoles del Golfo de Guinea, para resistir a las presiones que habían empezado a llover desde las Naciones Unidas a favor de la independencia,
  • La Autonomía, con una Ley de Bases llena de trampas de todo tipo, donde la autonomía solo era de nombre y la autoridad real seguía ostentándola el Gobernador General;
  • “El Palo y la Zanahoria, mediante la cual se intentó transformar las cosas rápidamente a la vez que se mantenía la represión. Es en este contexto que encaja el Plan de Desarrollo Económico y Social, mediante el cual asignó unos 1.651 millones de dólares para un periodo de cuatro años (1964 – 1967) con una financiación española de 48.5% (el resto vendría de los recursos generados por el presupuesto propio de los territorios ocupados), para intentar hacer en solo cuatro años lo que no se había hecho en los muchos años de ocupación. Este plan fracasó estrepitosamente, como demuestra el hecho de una tasa de ejecución muy baja. Pero, se creó un sentido de euforia con el que se llegó la independencia y que hace a muchos creer que el país se estaba desarrollando.
  • El “Divide y Vencerás”, mediante la cual se utilizó a ciertos sectores de la población para rechazar la convivencia con otros y exigir que la isla Fernando Poo se mantuviera bajo el paraguas español a la vez que se concedía la independencia a Rio Muni. Seguimos arrastrando este problema hasta nuestros días;
  • La propaganda y la demagogia, mediante la cual las autoridades españolas difundían información falsas intentado demostrar que las cosas iban muy bien en su colonia en comparación con otros países africanos. Así surge eso de que la renta per cápita de Guinea Ecuatorial era superior al de los demás países africanos. Pero, la campaña fue tan mal que los datos que se presentaban tenían todo tipo de problemas de calidad, entre ellas, las incoherencias entre ellos;
  • La firma de acuerdos tramposos con el nuevo e inexperimentado gobierno, cuyo único fin era de mantener el engañoso status quo: el gobierno en las manos de los negros mientras que los españoles seguían controlando la economía. Se trata de un sistema similar al que existe en Sudáfrica y que está en la base de la permanente inestabilidad que existe en ese país, y así lo insinúa el primer embajador español, Juan Duran Loriga, en sus “Memorias Diplomáticas”.

Esta es la realidad sobre la mítica renta per cápita colonial. Si uno no se define a sí mismo, otros lo harán y es posible que lo hagan incorrectamente. Más de cuarenta años después de acceder a la independencia, los guineanos deben escribir su propia historia, analizando y estableciendo la realidad de los acontecimientos tal como ocurrieron. Si bien todavía estamos atenazados por un agente colonial, El “Manchurian Candidate”, lo que nos impide explotar a tope nuestras capacidades y nuestra creatividad a favor del desarrollo de nuestro país, lo cierto es que él pasara a la historia, de hecho, ya está pasando a la historia en cámara lenta. En ese sentido, no hay que dejar nada en el tintero, hay que estudiarlo todo para la información y el conocimiento de la presente y las futuras generaciones.

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