Obiang Nguema: El otoño del Patriarca

 

La economía guineana está en declive, la juventud sin empleo, la oposición amordazada. Y mientras tanto y a pesar de todo, los sueños de grandeza del dictador no habían sido tan delirantes.

   Sentado en el trono, con el ceño fruncido, en su nuevo palacio de conferencias de Sipopo, permanece totalmente abosorto en apariencia por la “diversificación económica”, tema principal del Simposio por la emergencia de Guinea en el 2020, organizado los dias 3 y 4 de febrero en presencia de representantes de 240 empresas. Teodoro Obiang Nguema multiplica las iniciativas. Ha previsto la creación de un fondo de mil millones de dolares, del que el Estado participará con 500 millones, para atraer a nuevos inversores. Y promete a sus compatriotas, que de aquí a seis años vivirán en un país emergente.

Sin embargo, el presidente, de 71 años, tiene motivos para preocuparse. Sus recursos petrolíferos (271000 barriles al día de oro negro) y su potencial gasistico no son suficientes ya para tirar de la economía del micro estado del África central. Incluso debe estar en recesión por segundo año consecutivo, mientras que el crecimiento medio del continente sigue oscilando en torno al 5 y 6 por ciento. Esto no impide al “caudillo” (“líder supremo”) proseguir sus sueños de constructor. Una de las últimas “locuras” del dirigente, que cumplirá sus treinta y cinco años en el poder este año, es Oyala, una nueva ciudad fundada en medio de la selva. Planeada para albergar al 10% de los habitantes de un país de 764.000 habitantes, tendrá un campus internacional para 10.000 estudiantes, un palacio presidencial, una ópera y un parlamento. Empresas francesas, belgas, brasileñas, italianas y españolas están a pie de obra para hacerla habitable antes del año 2020. Una nueva fiebre de construcción, después de otros proyectos descomunales que modelaron las dos ciudades de Bata y Malabo: autopistas de seis vías –casi desérticas- centros de conferencias, inmuebles de alto standing hoy invadidos por zarzas, un aeropuerto internacional en la selva hecho según las normas, a golpe de millones de dólares, para el aterrizaje del Airbus A380, pero que nunca lo ha visto ni en pintura.

   En su día, Felix Houphouét-Boigny, el primer presidente de Costa de Marfil, fue criticado por las obras faraónicas, como la de la Basilica de Yamoussoukro, que sigue siendo el edificio cristiano más grande del mundo. Más recientemente, Abdulaye Wade, el ex jefe de Estado senegalés, fue satirizado por haber lanzado la construcción del aeropuerto Blaise Diagne. Cuando le hicieron notar el excesivo coste y tamaño y que hubiera sido mejor renovar el Leopold-Sedar-Senghor, respondió que “yo tomé la decisión correcta porque construí para el futuro. Sería absurdo construir una infraestructura que será obsoleta en diez años”. La misma crítica y el mismo argumento cuando construyó en lo alto de Dakar el monumento al Renacimiento Africano…

   Pero a diferencia de estos países del Africa Occidental, poco dotados de petróleo, Guinea Ecuatorial se está convirtiendo en una ficción de Estado dirigido por un autócrata. Si el PIB por habitante alcanza los 22.343 dólares per capita, según el Fondo Monetario Internacional, que es equivalente al de Portugal, el 70 a 75 por ciento de la población guineana vive todavía bajo el umbral de la pobreza. En este contexto, no es sorprendente que los hoteles y villas de lujo permanezcan desesperadamente vací­os.

  Las derivas de aquel que tomó el poder en 1979 mediante un sangriento golpe de Estado, inquietan. Teodoro ha prohibido toda prensa independiente en el País. Incluso los periodistas extranjeros no son bienvenidos: dos reporteros del periódico británico Financial Times fueron arrestados el mes pasado. Les confiscaron sus ordenadores y fueron obligados a dar sus claves, antes de ser conducidos “manu militari” al aeropuerto de Malabo para su repatriación. En 2011, los alemanes de la cadena pública ZDF sufrieron el mismo trato.

La sociedad civil es inexistente, así como los sindicatos.

La oposición sigue siendo incapaz de movilizarse y sus líderes son perseguidos. Cipriano Nguema Mba Mitogo, un pariente lejano del presidente, refugiado político en Bélgica desde el año 2012, fue capturado el 23 de diciembre de 2013 en Nigeria. Repatriado a bordo del jet privado de Obiang, se encuentra encarcelado en Malabo. La diplomacia belga intenta arrojar luz sobre las circunstancias de su secuestro y los motivos de su viaje a Lagos. Pero según Teodoro Obiang Nguema, el refugiado fomentaba un supuesto golpe de Estado. Otros miembros de la oposición han abrazado al partido gubernamental PDGE. Cuatro figuras del partido Unión popular UP se han unido al PDGE, entre ellos el autonombrado presidente Alfredo Mitogo Mitogo, promovido por ese gesto a Ministro de Agricultura y Bosques en 2013. UP no se ha recuperado todavia y permanece plagado de disensiones internas graves promovidas por el poder. El actual ministro de Comercio y Promoción Empresarial, Celestino-Bonifacio Bakale, que fue candidato en las presidenciales del 2002, salió de las filas del partido Convergencia para la Democracia Social (CPDS)

Controlar esta oposición dividida es fácil, pero lo es mucho menos contener una juventud sin futuro. Afectados por el desempleo, mantenidos con mucho esfuerzo por el maná petrolífero, esta juventud languidece. ¿por cuanto tiempo el régimen podrá contenerles su frustración creciente? ¿Acaso el actual modelo ya no va a servir?. La gestión del pais es un asunto familiar. Los hijos de Obiang, Teodorin y Gabriel, son respectivamente vicepresidente segundo encargado de la defensa y de la seguridad nacional y ministro del petróleo. Cándido Nsue Okomo, el hermano de Constancia Mangue, la mujer de Obiang, fue nombrado para dirigir la empresa Gepetrol, la sociedad petrolera nacional. El presidente está rodeado de un montón de cortesanos a los que les asegura un tren de vida de lujo. El gobierno también se ha ampliado: había cuarenta ministros y viceministros en 1992; actualmente son 66. Y durante el último ajuste ministerial de 2012, 247 puestos de dirección se distribuyeron, en su mayoría a los hijos de los dignatarios del régimen.

Su hermano Gabriel no tiene apoyos internos

Aunque los rumores nunca fueron verificados sobre su estado de salud, Teodoro se prepara para las elecciones previstas dentro de dos años. En 2011, con la ayuda de un referéndum, comenzó con la modificación de la Constitución: ahora puede permanecer en el poder al menos hasta el año 2030. Tendrá entonces 88 años. Esto le proporciona tiempo. Conociendo su preferencia por su hijo Teodorin, éste en cambio tiene muchos inconvenientes. Conocido como un tipo colérico y voluble, está perseguido por investigaciones americanas y francesas sobre los orígenes de su fortuna, estimada en 100 millones de dólares y además se le critica su lujoso tren de vida. Su hermano Gabriel, en cambio, es apreciado por inversores extranjeros. Pero carece de apoyos internos, por cuanto no es hijo de la influyente Constancia. Las incertidumbres que rodean la sucesión del patriarca podrí­an conducir a un “breve pero intenso estallido de violencia”, según reveló un miembro del gobierno al Financial Times. La única esperanza es que esta juventud, formada en parte en el extranjero y sin perspectivas de futuro, decida finalmente tomar en sus manos los destinos del país.

Fuente: Jeuneafrique.com

Radio Macuto Facebook

Radio Macuto Autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *