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Nzalang Nacional, la selección de fútbol de Guinea Ecuatorial, está muerta

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Por Crispin Mba

No es cuestión de hacer preguntas, ni que tenga yo el deseo infantil de saberlo todo: ¿Dónde está Nzalang Nacional?.

Desde que Mesie Nguema Biyua y Obiang Nguema Mbasua asumieron el poder en Guinea Ecuatorial, nada “va bien” en este descalabrado país. Las ideas de Teodoro Obiang Nguema Mbasua siempre van contaminadas de un “mal hacer”, no entiendo por qué. Nunca este dictador más longevo del mundo culmina una acción bien hecha. Bueno, la única idea que le funciona y que lo lleva a sus últimas consecuencias “es la larguísima dictadura, pura y dura que ha implantado en Guinea Ecuatorial”. Voy a hurgar más sobre la incapacidad que muestra la dictadura de llevar una mínima gestión.

El deporte en Guinea Ecuatorial está por los suelos como todo en este maltrecho país. Y más concretamente la selección nacional de fútbol, el combinado Nzalang Nacional, porque en tan poco tiempo, los guineanos que nunca saben dónde agarrarse, vuelven a ser seguidores de la Selección de Camerún, ¿Dónde se marchó la estrella fugaz llamada Nzalang, el orgullo nacional?, ¿Desapareció la selección que hace poco llegó a los semifinales de la Copa de África de Naciones?

Nunca hacen las cosas bien las personas del régimen –necesito que alguien ponga ejemplo de buena gestión de este régimen sin recurrir a la mentira-. Por citar algunos ejemplos de mal gestión: Ceiba ha dejado de volar a Europa dejando al intemperie a muchos pasajeros y con una deuda al estado de miles de millones; las casas sociales están vacías y ya están llenas de sotos y matorrales, mientras muchos guineanos viven en antros; los aeropuertos nuevos están hoy sucios y destrozados sin mantenimientos, las carreteras empiezan a gastarse sin que haya una empresa de mantenimiento; Guinea Ecuatorial sigue siendo el país más difícil de acceder a internet después de anunciar la fibra óptica que nunca llega; el correo postal no funciona porque aquí no hay calles ni números de calles; no existe transporte público, si no tienes un coche particular no puedes viajar en Guinea Ecuatorial; antes era un país seguro, hoy es el país más inseguro, porque por la noche la misma policía que tiene arma se convie

¿Dónde está el orgullo nacional? Probablemente no hubo ni orgullo ni nacional; lo que hubo fue una argamasa de jugadores yuxtapuestos traídos de todos los países del mundo para ser una selección que no tenía nada que ver con Guinea ni con los guineanos. Todo a golpe de petrodólares. Acompañado de los elementos más desalmados del régimen como los Bonifacio Manga, Ekua Osa, Ruslan Obiang y el actual Ministro de Deportes, Lindo, todos estos con un coeficientes intelectual que raya la subnormalidad, se ensañaron con el dinero del deporte nacional para comprar mansiones en España. El deporte nacional está atestado de personas ávidas de acumular dinero y con una capacidad pasmosa de robar de lo que es de todos, así cualquier equipo desaparece, amen de ser personas que no son capaces de organizar sus propias vidas.

El grave problema de Guinea Ecuatorial, ya lo he dicho varias veces, es la incompetencia neurálgica de sus funcionarios. El 99,9% de los que ostentan cargos en Guinea Ecuatorial no lo harían en ninguna administración del mundo que sea mínimamente formal, pero son los que llevan la administración guineana.

Guinea empezó con las infraestructuras, una palabra que gusta mucho al régimen de Malabo, allá en 2000. Hasta hoy todo es infraestructura. Ya podrán morirse de hambre la población, mientras haya infraestructuras, basta. Una de las construcciones que hicieron fueron los estadios de fútbol. Hay que matizar claramente que cuando la dictadura realiza una obra es un sartén de corrupción donde el ministro del sector o el secretario del estado de turno va a freír huevos y llenar sus cuentas bancaria con un simulacro de una obra que no tardará nada en desfallecer.

Los guineanos que sus ojos sólo habían visto césped en la televisión en alguna destartalada televisión, salieron a la calle a cantar y bailar las maravillas de “pepa Obiang” y Guinea Ecuatorial llegó “a la altura de otros países” (expresión típica de la dictadura), pero hoy en día ven que todo es engaño y mentira.

Nuestros vecinos ya no podían hablar donde hablamos nosotros; a pesar de que ellos van a miles de km por delante de nosotros en todo, pero no importa. Un gabonés, un camerunés eran considerados orugas a nuestro lado. Los más aguerridos en la dictadura, llegaron a comparar a Nzalang nacional con nada más y nada menos que Brasil, no sé si porque llegaron a jugar allí unos cuantos mulatos brasileños. Jugaron un partido amistoso contra España con un resultado muy ajustado 1-2, y con un juego que no fue nada mal, aquello volvió a colmar de júbilo a los enfervorizados guineanos que defienden a capa y espada la dictadura más inútil del mundo. Recuerdo haber escrito un suelto sobre la indignación que me provocó que España fuera a colaborar con la dictadura y facturar a los pobres guineanos nada más y nada menos que 4 millones de euros. Por lo visto, según me comentó un directivo de esta ficticia selección guineana, que el próximo partido amistoso iba a ser contra la selección Francesa. No pudo ser, gracias a Dios, porque la Nzalang ficticia ha desaparecido.

El presupuesto del estado de Guinea Ecuatorial es oscuro y como todo en la dictadura nunca es claro, los datos que tenemos en la educación corresponden al 2013 donde Guinea recibió una media de 4.000 millones de dólares y gastó 4.200 millones en carreteras, edificios y aeropuertos, mientras en educación gastó sólo 60 millones y en salud 90 millones, según datos del Banco Mundial. ¿Alguien se acuerda cuánto dinero le robaron, el verano pasado, al secretario del gubernamental PDGE?. Fuero 60 millones de euros, en francos son (39.000.000.000 Fcos CFA) casi el presupuesto que Obiang destina para que los guineanos sean personas educadas, cultas, formadas para sumir el destino de Guinea Ecuatorial.

¡Ridículo! En 2015, el año más reciente del que hay datos de Guinea Ecuatorial, tan sólo uno de cada cuatro recién nacidos en Guinea Ecuatorial fueron vacunados contra la polio y sarampión y uno de cada tres de la tuberculosis, siendo uno de los índices más bajos del mundo. La esperanza de vida y la mortalidad infantil están por debajo de la media del África subsahariana. Cuatro de cada diez niños guineanos de 6 a 12 años no están escolarizados; Chad y Etiopía, países con PIB infinitamente más bajo que nosotros están mejor situados que nosotros en ese aspecto. La razón es la grandísima fortuna de Teodorín, de Osa Osa Ekoro, de Guillermina Mekuy y de una lista interminable de ladrones de nuestras riquezas.

Con este paisaje y con los gobernantes que tenemos, nada puede funcionar en Guinea Ecuatorial. El deporte escolar, donde se percibe los talentos, se los cuida y se los promociona está olvidado. Lo que hace dinamizar cualquier país como la educación y la salud, es lo que más falta en Guinea ecuatorial, entonces ¿Cómo ese país puede prosperar? Es lo que le ha pasado a Nzalang nacional, equipo que surgió allá en los años 2008 y tuvo dos asistencias en una copa de África, pero que hoy está desaparecida esta selección de fútbol, como también sepultado está la euforia de los guineanos que vibran con la dictadura. Camerún vuelve a ser la referencia futbolística y emocional de los guineanos.

¿Por qué la dictadura no hace nada bien? Porque está plagado y rodeado de gente inservibles que lo único que tienen de virtud es el hedonismo, ganas de dinero, sexo, alcohol y todo lo que huele a placer y lo consiguen robando toda el dinero del Estado. No tienen cabeza para pensar ni perspectiva para hacer factible las ideas en el futuro. Y lo peor es la falta de voluntad para hacer las cosas bien.

Y yo me pregunto, ¿Por qué los guineanos tienen tan poca memoria? ¿Por qué siguen viendo cómo un conjunto de idiotas les siguen robando por la cara y lo único que se les antoja es abandonar el país y marcharse? ¿Quién vendrá a solucionarles los problemas? ¿los españoles? Nos toca lidiar con ese toro, nada de subterfugios, tenemos a ladrones que gobiernan nuestros país no tienen ninguna piedad, ni vergüenza en robar, no olviden que quien aprieta al ladrón tiene cien años de perdón.

 

 

Fuente : Guinea.net

 

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