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El Pocero vs. Obiang, ’round 2′: un juez revisa el laudo de 450M€ que perdió el constructor

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El polémico Francisco Hernando logra tras una dura pugna que la Justicia española se declare competente para revisar la reclamación de 450 millones contra Guinea Ecuatorial

Francisco Hernando‘el Pocero’, contra Teodoro Obiang, El tirano de Guinea Ecuatorial. El combate judicial del siglo tendrá revancha. Después de que el Pocero perdiera en Holanda el arbitraje en el que pedía 450 millones a Guinea, ha logrado una victoria. La Audiencia Provincial de Madrid ha ordenado a un juez que revise la reclamación. Finalmente, la Justicia española decidirá si Obiang timó al Pocero. El caso promete.

El sueño africano de Francisco Hernando Contreras de construir 36.000 viviendas en Guinea Ecuatorial le ha salido caro. Obiang se bajó a última hora del proyecto y dejó el Seseña de Malabo frustrado.En marzo de 2012, el constructor presentó una reclamación ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). La pretensión del Pocero era que Obiang le pagara 450 millones por toda la inversión hecha antes de que Guinea decidiese romper los acuerdos. Pero el CIADI, el tribunal de arbitraje del Banco Mundial, le comunicó en diciembre de 2015 que no tenía jurisdicción para resolver el asunto.

Teodoro Obiang, en una visita a Cuba en noviembre de 2016. (Reuters)Teodoro Obiang, en una visita a Cuba en noviembre de 2016. (Reuters)

El Pocero no se dio por vencido y trasladó su reclamación a la Justicia española. “La presente demanda se ejercita en la reclamación de daños y perjuicios sufridos por una empresa española por supuesto incumplimiento de un contrato celebrado con el Estado de la República de Guinea Ecuatorial para la elaboración de unos proyectos de ejecución de obras que fueron encargados por dicho Estado, a cambio de un precio que consistía en un porcentaje sobre el coste de ejecución de dichas obras, que no se llevaron a cabo”, según recoge la titular del juzgado de instrucción 26 de Madrid, Rocío Nieto, en el que cayó inicialmente el caso.

En septiembre de 2016, esta rechazó la reclamación del Pocero. El magistrado entendía que no podía entrar a valorar el caso porque “un acuerdo entre el Reino de España y la República de Guinea Ecuatorial impide a este tribunal entrar a conocer del presente asunto”. Se trata de un acuerdo firmado entre España y Guinea en 2003 para “crear las condiciones favorables para las inversiones ecuato-guineanas en España y españolas en Guinea Ecuatorial”. Ese pacto internacional establece que para los litigios entre países e inversores, se someterían a los tribunales en los que se realizó la inversión o al CIADI. Es en ese organismo donde se han planteado la mayoría de arbitrajes contra España por los recortes a las renovables.

Por eso la magistrada considera que no es competencia de la Justicia española sino del CIADI, un organismo que ya se había declarado incompetente. La jueza sostiene que el organismo de arbitraje tomó esa decisión mediante una “curiosa interpretación que dicho organismo efectúa del acuerdo bilateral para no entrar a conocer del fondo del asunto”.

La Audiencia falla que si el CIADI no es competente, alguien debe poder revisar los contratos

El Pocero no es alguien que se dé fácilmente por vencido, así que recurrió a la Audiencia Provincial de Madrid, que a finales de abril le dio la razón. La sección décima de la Audiencia considera que si el CIADI no es competente, alguien debe poder revisar el cumplimiento de contratos, y revoca la decisión inicial. El caso regresó entonces a los juzgados de Madrid, donde se verá la millonaria reclamación.

Francisco Hernando, cuya empresa no quiso comentar la noticia, es un empresario madrileño nacido en 1945. De origen humilde, comenzó a trabajar como pocero y después emprendió una carrera como constructor que le hizo famoso hace una década, cuando levantó en Seseña (Toledo) una ciudad de 5.000 viviendas. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria arrastró a su empresa, Grupo Francisco Hernando. Y aunque Seseña era vista como un páramo de pisos vacíos, cuando pasaron a manos de los bancos, estos tiraron los precios y ya no es una ciudad fantasma. Los que lo conocen dicen que como Hernando era un constructor de toda la vida, la calidad de las viviendas es buena. Tras dejar Seseña, el Pocero anunció que comenzaría a construir pisos en Guinea Ecuatorial, donde las grandes empresas españolas no se atreven a ir por las constantes denuncias de corrupción. De allí salió escaldado y anunció que probaría suerte en Arabia Saudí y otros países del Golfo. Su reclamación ante la Justicia española le puede ayudar a ver la luz al final del pozo.

 

 

Fuente: El Confidencial

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