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Los genios nunca mueren

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Por José Eugenio Nsue, filólogo

Ayer viernes, uno de diciembre de 2017, nos dejó Maele, Martiniano Abaga Ele Ndoho. Si yo digo que Maele ha sido si no el máximo exponente de la música guineana de todos los tiempos a nivel internacional, uno de los máximos hasta el momento; no creo que me tildarían de exagerado. En efecto, Maele ha sido el poeta de todos los pueblos guineoecuatorianos; él ha sabido expresar sublimememente y en forma melodiosa tanto las alegrías, las tristezas, las miserias; como las reivindicaciones del pueblo guineano.

La música de Maele ha amenizado los nacimientos de muchos niños y niñas de nuestro país; ¿quién no ha tarareado “Chabeli” cuando acababa de nacer su propio hijo? De la misma forma su música ha animado muchas ceremonias nupciales consuetudinario con su famosa “Abom êde ene alug bendoman” (el rapto a la novia por parte del novio o de los parientes de este es la forma de casarse de los jóvenes). ¿Cuántas veces hemos convertido las discotecas africanas en auténticos karaokes donde todo el mundo ha correado “¿Ye bine engong?” (¿si estamos en la Tierra de nadie o en la Tierra del más fuerte? ); ¿hay un solo estudiante en la de cada de los noventa que no había canturreado muchas veces el “Ö momong’o wa ke wawu zeiñ” (un niño se muere de hambre mientras comen sus tutores o los que le cuidan…); ¿qué inmigrante no había cantado desde Madrid o Zaragoza, Valencia, Barcelona, Oviedo, Canarias o París “Ening bianing Europa” (la vida que los inmigrantes llevamos en Europa); etc.

El ritmo y la música de Maele estaban al alcance de todos los mortales; para aquellos que sabían bailar, daba gusto verles moverse en las pistas de una discoteca o en las fiestas particulares organizadas en las casas en los poblados; y para los menos dotados en ese arte de mover el cuerpo, también se encontraban cómodos con su ritmo: bastaba con moverse lentamente la cabeza y los hombros a un lado y al otro; un poquito pa delante y poquito pa atrás…, hasta los europeos y americanos entonaban rítmicamente al son de la música de Maele.

Maele es uno de los pocos, muy pocos guineanos que ha llevado el nombre de la República de Guinea Ecuatorial por todo lo alto y con mucho orgullo por todo el mundo de manera positiva y digna allí donde había estado.

Si bien, la muerte es un peaje del que todos los seres vivos ha de pagar; es inherente al ser vivo ya que, según la ley natural, todo lo que nace, muere; todo lo que tiene principio, siempre tiene final; todo lo que empieza, acaba; por lo que, morir es inevitable. No obstante, hay muertes que son evitables y, muchas de las muertes que suceden en Guinea Ecuatorial son evitables porque las preceden circunstancias y dolencias perfectamente remediables en todas partes del mundo; claro, menos en nuestro país. Maele, al igual que muchos otros hijos e hijas ilustres, valiosos y necesarios para nuestro país mueren no por ser muy viejos, nooo; no mueren por accidente, nooo; tampoco mueren por padecer de enfermedades incurables, nooo.

Maele, Obiang Mba; Antonio Fernando Nve Ngú, Constantino O’chaga Nve, Felipe Hinestrosa Ikaka, Leandro Mbomio Nsue, Monseñor Dr Rafael María Nze Abui, Monseñor Alfredo María Oburu, etc han muerto prematuramente por una negligencia calculada, organizada y consentida de un régimen que se las tiene jurada contra todos los valiosos hijos del país para que no haya nada ni nadie que sobresalga por algo que no sea violencia, brujería y mierda, mucha mierda.

Lo verdaderamente desgarrador es que muchos de los nombrados arriba y otros que no se ha nombrado y no porque no son igual de importantes, se habían escapado del infierno en el que se ha convertido el país y estaban a salvo; y algunos maquiavélicos e hinoptizadores del satánico régimen imperante que trabajan a sueldo para la eliminación selectiva y sistemática de los guineanos ilustres, fueron a convencerles con que el régimen ya no era diabólico como antes, tampoco seguía siendo antropófago como siempre; que podían volver al país porque iban a contar con ellos. Los resultados son conocidos por todos; muchos han muerto por abandono y en una miseria de todo tipo mientras que otros tienen hasta aviones dispuestos y disponibles para cuando tienen un dolor de cabeza; estos han estado enfermos años y años sin que nadie hiciera nada para que pidieran recibir un tratamiento eficaz y a tiempo; y así sin más nos han ido dejando.

Ahora que ya no está entre nosotros Maele y tras largos años de penuria, agonizante y abandonado tanto por los que fueron en su día a convencerle para que volviera al país, que le iban a tratar como se merecía como todos los “poderosos” y responsables políticos que tenían que velar para que ni él, ni ningún otro artista o servidor de la patria viviera en una indigencia sino que tuvieran por lo menos los servicios básicos garantizados, sanidad incluida.

Ya llegó la hora de los mecenas “ecuatoguineanos”; esos bienhechores que ven cómo mueren de miseria nuestros artistas y cómo se mofan de ellos y los ridiculizan en vida pero, una vez muertos es cuando aparecen; algunos ofreciendo aviones para el traslado del cuerpo sin vida; otros aportando féretros millonarios y otros enviando camiones de alcohol para que se emborrachen los curiosos que van al velatorio. Es la hora de los buitres, los insensibles y los asesinos por acción o por omisión que se presentarán fingiendo estar consternados.

Maele, con sus aciertos y desaciertos, ha sido y será siempre un genio y figura; y los genios nunca mueren. Maele no está muerto porque su bagaje musical permanece y con él le recordaremos eternamente.

Mi padre decía que para ser inmortal había que haber tenido o parido un hijo, plantar un árbol, escribir un libro o componer una canción; Maele ha hecho en vida al menos dos de estas acciones así que, puede descansar en paz porque ha cumplido con creces y ha dejado una huella imborrable por su paso por esta vida. Gracias, monstruo, por todos esos momentos que hemos gozado con tu música y gracias por las letras de esas canciones que habían descrito la realidad en la que muchos de nosotros habíamos y estamos viviendo. Te echaremos mucho de menos.

Descansa en paz y ve con Dios.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

 

 

 

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  1. Esono Ndog Esono Ndog

    Se me salieron las lágrimas al recibo de esta triste noticia.

    Bien pensado y dicho, artículo excelente.

    Gracias Maele, descnasa en paz.

  2. Monica Ndongo Monica Ndongo

    Descanse en paz. Gracias por este articulo. Tengo 36 años, he crecido con su música tanto en España como en Guinea. Era mi ídolo. Le he escrito unas palabras en una publicación de la red social Instagram.
    https://www.instagram.com/p/BcSwDOCHzXz/?hl=en&taken-by=monica_obono

    Mi pequeño homenaje.
    Creo que podría escribirse un libro sobre su vida, es una idea… Si está interesado, por favor, contacte conmigo.

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