¿Y este silencio?

 

Por José Eugenio Nsue, filólogo

Yo ya dije aquí que hablar de la Iglesia en general y de la guineana en particular me costaba; no porque no quiero ni tampoco porque no puedo; sino porque las malas lenguas y los mal pensados, que en nuestro país son los que más abundan; podían interpretarme como un vengativo si mi crítica fuese negativa para algunos, o como un coorporativista, si hablara maravillas de ella para otros. Pero, como reza el refrán: “de la abundancia del corazón, habla la boca”.

Hace mucho que vengo preguntándome dónde está la iglesia católica guineana cuando ocurren en el país tantos fenómenos paranormales, tantas situaciones anómalas y tantos sucesos extraños.

No creo que haga mucha falta estudiar la teología para darse cuenta que la Iglesia como continuadora de la misión salvífica de Jesucristo en la tierra, tiene como prioridad la salvación de las personas especialmente los pobres. Desde el Concilio Vaticano II de 1965, la Iglesia ha hecho propia, como no podía ser de otra forma, la defensa de los Derechos Humanos; tanto es así que desde el Papa Pablo VI hasta el actual Francisco, no han cesado de criticar, condenar y lamentar los atropellos de los Derechos Humanos de todo el mundo. En todas las Conferencias Episcopales de todos los países del mundo condenan, opinan y recomiendan a los feligreses y a los gobiernos sus conclusiones sobre los acontecimientos y cualesquiera de las situaciones que crean alarmas entre las poblaciones de sus respectivos países. El mismo Jesús en su paso por este mundo había basado su mensaje ( apostolado, podríamos llamarlo así), en tres ejes fundamentales: curar los males de aquellos que lo padecían; denunciar las injusticias que cometían los poderosos de turno; y animar y aconsejar a los que le seguían dándoles las esperanzas de un mundo mejor, el paraíso (las Bienaventuranzas, Mt 5); y fue Él mismo quien, al enviar a los apóstoles por el mundo, les dijo: “id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación… Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien…” Mc 16, 15-20.

En cambio, para nuestra iglesia católica de Guinea Ecuatorial, parece que está en otros menesteres. Desde hace casi medio siglo, lo que es asistir al pueblo sufrido, que son los elegidos, los preferidos del Señor, ha brillado por su ausencia. Más del 60% de la población guineana es pobre de solemnidad en Guinea y su subsistencia diaria se basa en la ‘agricultura’ (familias enteras se alimentan de los productos que sacan de sus fincas, del campo); y con ella también intentan obtener algunos ingresos con los que costear los gastos y las necesidades básicas de sus familias: la escolaridad de los hijos, los medicamentos, la vestimenta, etc; a pesar de ello, no recuerdo una sola iniciativa de la Iglesia para fomentar cooperativas entre las mujeres de las parroquias; o apoyar, incentivar, formar a la población para que mejore su precaria situación. Probablemente Guinea Ecuatorial sea el único país católico que no tiene ‘Cáritas Diocesana ‘ donde acudir aquellas familias que necesitan ayuda urgente, que debe ser toda la población.
En el país se cometen casi a diario crímenes de lesa humanidad en toda regla (asesinatos, torturas, encarcelamientos y detenciones arbitrarios, violaciones a menores y a mujeres, deportaciones masivas de inmigrantes, desplazamientos forzosos de ciudadanos para quedarse con sus terrenos o con sus bienes, apropiaciones indebidas, etc); el gobierno vulnera, ignora y pasa de sus propias leyes de forma descarada; todas las elecciones celebradas en el país después de las únicas limpias de 1968 en la independencia, son fraudulentas; están amañadas y truncadas; los hombres del régimen armados mal llamados militares o policías atemorizan y hostigan permanentemente al sufrido y lánguido pueblo; los hombres del clan gubernamental con sus allegados esquilman, saquean y roban a manos llenas las riquezas de todos los guineoecuatorianos; es decir, del Estado guineano… Ante ese panorama, ¿ la Iglesia católica de Guinea Ecuatorial no tiene nada que decir? ¿De qué se ocupan el clero y los prelados guineanos? ¿Dónde está la iglesia de Guinea ante todos esos atropellos? ¿Qué tiene que pasar en este país para que la Iglesia asuma su responsabilidad y empieza hacer algo por esos noventa y largo por ciento de los guineanos que profesan la religión católica?

Yo había perdido la esperanza y mi crédito, lamentablemente, en el clero y en los obispos habidos en mi país desde hace mucho al ver que menos ocuparse de los pobres paisanos que, como ovejas sin pastor, están deambulando por el país sumidos en una depresión galopante porque nadie, absolutamente nadie, ni las administraciones ni la Iglesia, se ocupan de ellos y están llegando a la conclusión de que hasta Dios también les ha abandonado; se habían abrazado al estatus quo y se estaban matando por tener al “padrino” más pudiente y más poderoso. Más de 20 años sin que se reuniera lo que quedaba de la Conferencia Episcopal para por lo menos, emitir una simple opinión a nivel nacional del pensar de la iglesia local guineana así como unir los criterios para toda la iglesia diocesana guineana.
Hasta que en abril del pasado año 2017, el Papa Francisco nombró a tres nuevos obispos y creó tres nuevas diócesis para la iglesia católica de Guinea (el Monseñor Juan Domingo, claretiano, en la nueva diócesis de Mongomo; el Monseñor Calixto Paulino, diocesano, en la nueva diócesis de Evinayong; y el Monseñor Miguel Ángel, salesiano, de la diócesis de Ebebiyin); prelados todos jóvenes, de perfil bajo en cuanto a las luchas y ambiciones por el poder, y de orígenes más bien humildes cuyo apostolado ahí donde habían estado destinados fue aceptable y reconocido por los feligreses.

Con esos nuevos prelados, volví a albergar cierta esperanza y una ilusión renovada para nuestra iglesia pensando que el Señor nos había enviado, esta vez, una savia nueva para que se rejuvenezca y para que, por fin, su rebaño guineano cuente con pastores que les importe. Recuerdo haber pedido un poco de paciencia y un voto de confianza para ellos frente a los agoreros que vaticinaban que ellos iban a ser más de lo mismo.

Han pasado más de 100 días desde sus nombramientos; 100 días que se suelen dar a todos aquellos cargos de importancia para que se asientan y pongan en práctica sus proyectos y sus programas.

Lo que me desconcierta y me preocupa es que, desde abril del año pasado siguen sucediendo los mismos hechos que venían ocurriendo en el país; casa vez la población está más desamparada, está siendo más castigada y padece de todo tipo de precariedades y vicisitudes: el paro, la violencia brutal, asesinatos y encarcelamientos; la ingesta de alcohol y demás estupefacientes crece alarmantemente; la promiscuidad y las violaciones así como las prácticas sexuales precoces se ven por doquier; las violaciones de lo DDHH están en el orden del día y los abusos de autoridad se ven a diario; todo el país es un clamor contra las injusticias que padece la población; y, a pesar de esta realidad incuestionable, evidente y preocupante; la actual Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial sigue sin decir que esta boca es mía; está igual de callada como el resto de la población. ¿A qué esperan los obispos nuestros para dirigirse a la feligresía para decirle algo, darle alguna palabra de consuelo, de aliento y explicarle qué hace la iglesia guineana por ellos? ¿A qué esperan para dirigirse a la clase política, a los cuerpos y fuerzas de seguridad y a todas las autoridades nacionales para decirles algo en nombre de Jesucristo?

¡Cuánta envidia me dan los obispos de Gabón, de Camerún, de la República democrática de Congo, de Congo Brazavil; los obispos de Kenia. Cuánto echo de menos un Monseñor Desmond Mpilo Tutu de Suráfrica; o un Monseñor Monsengwo Pasinya de Kinshasa; o el difunto Monseñor Jean Zoa de Yaounde para mi país.

No quiero pensar que el silencio que guarda la cúpula de la Iglesia guineana que ha contagiado casi a la totalidad del clero nativo ante tantas injusticias y tanto sufrimiento obedece a una complicidad tal como dice el refrán que: quien calla…

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Radio Macuto Facebook

Radio Macuto Autor

Comentarios

    Esono Ndog

    (enero 15, 2018 - 9:26 am)

    Excelente artículo, D. Eugenio, felicitaciones.

    Desgraciadamente, el Arzobispo, los obispos, todos los sacerdotes y diáconos que tutelan nuestra iglesia Católica, son ciudadanos como tú y yo; pues sufren al mismo nivel la conculcación de los derechos fundamentales consagrados en el Art. 13 de nuestra Constitución, y entre ellos, la libertad, que incluye la de expresión. Que la iglesia no diga nada aunque debería “no es el problema”, pues sus miembros tienen el mismo miedo que tú y yo tenemos para no ser injustamente detenidos o encarcelasdos, miedo a ser torturados e incluso asesinados, vicisitudes que ya conoció nuestra iglesia en ocasiones anteriores y bajo este mismo regimen dictatorial, pues está potencialmente propensa a revivirlas. Qué más va a decir la iglesia Católica en G.E. que no haya dicho la comunidad internacional, la oposición en el exilio, la contundente oposición interna arriesgadora de las vidas e integridad física de su militancia, y casi el 80% de la población ecuatoguineana no afiliada a los partidos políticos incluyendo incluso algunos miembros de la misma familia del dictador.

    OBIANG NO QUIERE ESCUCHAR, ES EL PROBLEMA.

    POR QUE? – PORQUE NO QUIERE DEJAR EL PODER.

    Y POR QUE NO LO QUIERE DEJAR? – PORQUE PASARIA POR LOS TRIBUNALES POR LOS TANTOS CRIMINES COMETIDOS.

    Y QUE ESPERA GANAR AL FINAL? MORIR SIENDO PRESIDENTE, ELUDIR SENTARSE COMO ACUSADO Y SER JUZGADO Y CONDENADO; POR TANTO, QUE AL PAIS LE PASE LO QUE LE PASE TRAS LA MUERTE.

    Anónimo

    (enero 15, 2018 - 3:11 pm)

    Quiero comentar un poco de las palabras de Trump:él ha hecho unas declaraciones que mucho califican racistas,donde se refería Haití y África en general.Tadas las declaciones no siempre son negativas.Voy hablar la parte positiva: primero ,la UA,la financian ellos, en vez de los propios africanos, a pesar de tener tantos dineros,pero son incapaces de financiar su propio organismo que lleva el nombre de África.Los dictadores vienen a comprar mansiones a Europa y EEUU en vez de invertir en África, y siempre van reformando las Constituciones para quedar o perpetuar en el poder.Si los propios africanos , o sea los presidentes africanos no arreglan a sus páises: hay epidemias que nos azotan,ciudades sucias,chabolas en las ciudades adyacentes,sin agua potable,universidades sin ser a nivel de Eurapa y EEUU, claro que muchos páises africanos están democratizando,pero la mayoría sigue en dictadura.Creo que,es un aviso que hay que reflexionar,que la solución la tenemos nosotros.No podemos avanzarnos hechando la culpa a los blancos y diciendo que hacen declaciones racistas;pero ellos no envian a sus paisanos a la cárcel, cuando les critican, porque el páis de ellos ,existe la libertad de expresión,en una palabra :Democracia.Entonces ,trump es el que ordena enviar la gente a la cárcel, cuando uno hace un audio critico? Es el que hace que detengan a los militantes de la oposición? Es el que hace que vayan envenando a los paisanos? Es el que hace que no haya universidades que hagan investigaciones para mejorar la vida de los africanos? Es el que hace que los presidentes africanos vengan a depositar dinero en los bancos Europeos y en EEUU? Es el que hace que haya corrupción que practican los presidentes africanos? Es el que hace que no haya el respeto de las instituciones y su buen funcionamiento a fin atraer a los inversores? Es el que hace que no haya un intercambio comercial a nivel de África? Es el que hace que no haya planificación familiar en África? Yo creo que no.Si fueramos organizados o democratizados, él tendría otro lenguaje, y nos respetaría. Si nosotros mismos no queremos respetarnos o bien copiar el sistema de organización de ellos , qué esperamos ? Entonces, cuando nos hechan estas declaciones en cara,decimos que la persona ha hecho declaciones racistas.Trump vino a depositar su dinero en los bancos africanos? O enviar sus hijos a África para venir estudiar? No ! Pero, África tiene suficiente dinero para crear mejores universidades del mundo que inventan cosas, en cambio, no pensamos en estas cosas, entonces, cómo quieren que nos traten? Queréis que nos respeten,cuando toda la vida , vamos vestiéndonos la ropa con la foto de Obiang, y gritando como loco y adulandole. Es normal ,en el pleno siglo 21, un presidente lleva 39 a. en el poder? En el páis de Trump no existe.Estas declaciones son para los dictadores africanos que no quieren copiar la buena gobernanza.Los presidentes africanos no quieren reflexionar.Trump está harto de los dictadores africanos.Para que otro te respete,tienes que empezar a respetarte antes, y no al revés.Al menos , es el que ha soltado la pesadilla de los dictadores africanos, pero sabemos lo que los otros piensan de estos dictadores? Estoy seguro, que seguirán escuchando tales declaciones de aviso.

    Eyang

    (enero 15, 2018 - 4:58 pm)

    Nos hace falta mucha formacion. Todas las instituciones de nuestro pais estan siendo dirigidas por gente de poca formacion (humana, intelectual o academica, religiosa ) en defitiva de buena gente. No hemos tenido HOMBRES.

    Eyang

    (enero 15, 2018 - 4:59 pm)

    Nos hace falta mucha formacion. Todas las instituciones de nuestro pais estan siendo dirigidas por gente de poca formacion (humana, intelectual o academica, religiosa ) en defitiva de buena gente. No hemos tenido HOMBRES.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *