Obiang Nguema, ese amigo que nunca falla

 

Por José Eugenio Nsue, filólogo

No por haber visto, asistido y visto la misma realidad varias veces por eso va a dejar de sorprender a propios y a extraños sobre todo cuando dicha realidad es terriblemente chocante y abominable.

Eso es lo que pasa en nuestro país con Obiang Nguema al frente.

Cada “x” tiempo disuelve lo que él mismo llama gobierno; no le faltan motivos para hacerlo.

Un día que se levanta con un dolor de cabeza, va y disuelve el gobierno; ¿que se ha discutido con sus parejas y su larguísima familia?; ipso facto, disuelve el gobierno; ¿que una operación transaccional o uno de esos negocios oscuros que acostumbran acometer les sale mal?; disuelve el gobierno; el día que le ha dado las ganas de insultar a sus colaboradores llamándoles corruptos, pobres mentales, ineficaces, sinvergüenzas y ladrones; disuelve el gobierno; el día que se le ocurre acordarse de la Constitución y dice querer hacerla caso; va y disuelve el gobierno.

Esta vez también le ha dado  en disolver el gobierno so pretexto de haber celebrado recién unas elecciones parlamentarias, municipales y senatoriales y, según qué artículos, incisos y párrafos; y por las facultades que le confieren Dios sabe quiénes y qué, viene en disponer ceses fulminantes a diestra y siniestra.

Resulta que para Obiang Nguema, sus amigos de quienes ha confiado desde los tiempos de Matusalén y a los que él mismo califica de inoperantes, ineficaces, corruptos, desagradecidos, insolidarios y desleales, entre otras lindezas que les dedica de vez en cuando; una vez cesados, vuelve a nombrar ministros a los mismos y en los mismísimos puestos que días antes habían sido destituidos; ¿qué nombre poner a esa práctica?

Obiang no destituye el gobierno por su mala gestión, ni porque el país se ha hundido en una crisis sin precedentes de todo tipo; no destituye el gobierno por su ineficacia e inoperancia; las prácticas satánicas están haciendo estragos por doquier en todo el país; las muertes por violencia suceden a diario  (estamos viendo decapitaciones y extirpaciones de órganos  genitales como algo normal en todos los rincones del país); el paro ya alcanza niveles insoportables y familias enteras que se habían trasladado a las urbes en busca de trabajo, están pasando hambre y todo tipo de precariedades y penurias (como a él mismo le gusta decir;  y no se sabe qué es peor); la educación en valores así como la enseñanza en los centros educativos nacionales están por los suelos; la sanidad, si es que ese nombre existe en Guinea;  brilla por su ausencia…, obra de sus eternos ministros; y a él todo eso le tiene sin cuidado.

Con los nombramientos de sus amigos en las carteras ministeriales que venían ocupando desde siempre, Obiang nos está diciendo que él es el artífice y el responsable de todo cuanto ocurre en Guinea Ecuatorial y con todos y cada uno de los guineanos; que esa es su “Guinea mejor” que tanto alardea y esos son su mejor equipo  humano con el que está dispuesto a entrar en su jardín del Edén “Horizonte 2020“, que prometió a los suyos que son los más del 96% que elecciones tras elecciones, le votan.

Si como se dice: ‘rectificar es de sabios’; y Obiang nunca se rectifica luego, él no es ni un sabio; si ‘no hay peor ciego que el que no quiere ver’; y Obiang no ve la que se está cayendo en el país luego;  él es de los peores ciegos.

A mí no me sorprende nada de lo que en el país y con esa familia de mandamases  está pasando. Desde hace tiempo, mucho tiempo, llevo diciendo que nadie da lo que no tiene  (nemo dat quod non habet). Obiang no puede ya nombrar a nadie que no sea de su calaña ni formar un gobierno de venga a trabajar, menudo verbo en boca de esa banda, por el bien del país y por sus ciudadanos; no lo hizo cuando tenía toda la vida por delante y podía disfrutar con el pueblo de los avances y logros conseguidos; y no lo va a hacer ahora que está en el crepúsculo de su existencia.

Con su lealtad a sus ‘amigos incondicionales’, Obiang Nguema ha demostrado que ha sido fiel hasta el último momento con los suyos; que cuando ha confiado en ti hagas lo que hagas, seguirá confiando en ti hasta cuando física y mentalmente ya no puedes dar más de sí. El amor de Obiang a los suyos es de esos amores que matan, te inutiliza, te vacía y te despoja de tu personalidad y dignidad. A los que Obiang ha demostrado su ‘amor incondicional’, si no mueren antes por exceso de ternura y dedicación; viven sin vivir; dejan de tener vida; ya no tienen ni tiempo para amar a sus parejas, ni para estar y educar a sus hijos; ni mucho menos para tener ni atender a otros amigos; solamente están para y por Obiang las 24 horas de los 365 días del año. ¿Que hay que ir a cantarle las nanas para que pueda conciliar el sueño?; allí van todos, ataviados con paños con su efigie allá donde quiera que esté; ¿Que hay que ir a felicitarle, llevarle regalos de papá Noel el 24 de diciembre y llevarle las viandas por la cena o la comida del año nuevo el 31 de diciembre?; allá van corriendo por tierra, mar o por aire dejando tiradas a sus propias familias. ¿Que Obiang quiere ir a pasear por el mundo en uno de sus imponentes aviones Boeing 777?; ahí los veis alineados y formados como los escolapios norcoreanos y venezolanos bajo la lluvia o bajo un sol de justicia haciéndole reverencias para despedirle o recibirle. ¿Que se le ha ocurrido ir a su pueblo natal para ver cómo crecen sus platanares, sus piñas y sus atangas?; se traslada su cohorte de ministros con él; este con toda su familia y ellos sin las suyas; ahí pueden estar meses y meses alejándose en los hoteles abandonados en pleno bosque de Oyala solo acompañados por la fauna del lugar.

Así son los ministros, diputados y los senadores de Obiang y así viven. Y a pesar de esa cruda realidad estos hacen cara hacia el público como si fueran felices y como si estuvieran haciendo algo de valor por el pueblo.

Iros a saber cuántos inocentes, familiares y no familiares, han sido sacrificados estos pasados días por los candidatos a ministros en sus habituales ceremonias brujeriles y satánicas para optar a una cartera ministerial; cuántas decepciones para aquellos que tras muchas ofrendas de vidas humanas y tras muchos sacrificios a parientes se han quedado con la miel en los labios y otros que han sido apartados de sus apetecibles poltronas.

Así es la vida, queridos paisanos; no os vayais llorando en las esquinas desconsoladamente por no haber sido nombrados diputado, senador, alcalde, ministro o secretario de Estado esta vez; vuestro amigo que nunca os falla, vuestro patriarca Obiang Nguema Mbasogo es tan magnánimo que en menos que cante el gallo volverá a disolver el gobierno y el parlamento y el senado y las alcaldías y, en seguida os llamará otra vez y os volverá a nombrar; hasta entonces, a cacarear unos, y a seguir con vuestro Sambenito, otros.

¡¡Ay, cuánta razón tenía Marco Tulio Cicerón: “De hombres es equivocarse; de necios persistir en el error”!!

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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