La Cuaresma, un tiempo personal

 

Por José Eugenio Nsue, filólogo

El miércoles pasado, 14 de febrero del presente año 2018; además del día de san Valentín, día de la amistad y del amor para esos ‘románticos’ ocasionales y para las grandes superficies comerciales, hoteles y restaurantes  (no sabía ni entiendo que el amor se ha de demostrar en un día sólo); para los carnavaleros como en el archipiélago canario y Cádiz fundamentalmente  en el caso de España donde se vive los Carnavales con más hervor, más entusiasmo, más desenfreno y con más algarabía; día del ‘entierro de la sardina’; para los cristianos católicos fue el comienzo de la Cuaresma, que es un tiempo importantísimo en el calendario litúrgico de la Iglesia; son 40 días antes de la Semana Santa. Es un tiempo de preparación para poder vivir plenamente la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo; un tiempo en el que la Iglesia nos invita a la penitencia  (arrepentimiento de los pecados, fallos o faltas cometidos y el firme propósito de cambiarse), al autocontrol y a la meditación; es decir, un buen momento para dedicarnos un tiempo para y en cada uno de nosotros para, de alguna manera, autoevaluarnos de nuestras conductas y para estrechar nuestros lazos con el Señor; si somos creyentes; y también con la naturaleza. Para ello, nos propone la Iglesia esencialmente tres acciones: la oración, la limosna y el ayuno.

Hablando de ayuno, este viernes asistí a la misa funeral por la muerte del papá de una familia amiga dominicana y en ella escuché una lectura del profeta Isaías, capítulo 58; versículos 1 al 9, que quiero compartir con vosotros porque me pareció muy reveladora como toda la Palabra de Dios; y me pareció justo lo que nos hace falta a todos los paisanos en estos momentos cruciales de nuestra historia que, si Dios no lo remedia, vamos a cumplir medio siglo de dictadura. Esto dice el profeta Isaías: “… El ayuno que yo quiero es este: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy”.

Es la actitud y el compromiso que todos y cada uno de los guineoecuatorianos de bien hemos de adoptar si, como dicen magistralmente los audistas ONDO EKEKAM, MAMÁ ETUGU; ¡qué mujer guineana, cuánta valentía!; TSUNAMI, etc, queremos que el año 2018 sea realmente el comienzo de una Guinea Ecuatorial efectiva en cuanto a la Unidad, Paz y Justicia; es decir que se empiece a vivir la letra de nuestro lindo y premonitorio himno nacional: “Caminemos pisando la senda de nuestra inmensa felicidad; en fraterna unión, sin discriminar; cantemos libertad…

Para lograr ese anhelado objetivo, pienso que es hora de que nos olvidemos de que unos alienígenas vendrán del Marte a darnos la libertad e implantarnos la ansiada democracia; olvidemos de que los extraterrestres y humanoides que se han adueñado y secuestrado nuestro país, vayan a hacer nada en ese sentido; dejemos desterradas para siempre las acostumbradas peleas cainitas entre todos los hijos e hijas de Guinea que han hecho que hasta hoy el fang desconfíe del bubi; el bubi desconfíe del ndowe; el ndowe desconfíe del bujeba; el bujeba desconfíe del annobonés y este desconfíe del fang; y qué ni siquiera los fang mismos, o los bubis, ndowes, bujebas y annoboneses se confíen entre sí. Finalmente, apartemos el vicio que se ha convertido en el deporte nacional de señalar al otro como causante de lo mal que va todo; culpabilice a los demás y se crea la excepción de la inacción que padece el país.

Dios, a través del profeta Isaías, nos ha indicado el camino que hemos de escoger a partir de ahora para poder lograr el objetivo común de todo el guineano de bien; nos está diciendo que cada uno de nosotros haga cuanto esté en su mano para que Él, Dios, pueda decirnos: Aquí estoy para ayudaros.

Que tomen nota los ‘militares’ que pululan en el país que obedecen órdenes que son inhumanas; que aprovechen el estado ingobernable del país para acometer atrocidades. Que tomen nota los llamados fiscales, jueces y magistrados que dictan sentencias injustas a sabiendas, inhabilitan a inocentes, piden penas de muerte a sus semejantes sin motivos (no hay ningún  motivo que justifique una pena de muerte entre los civilizados) y multan a empresas y personas físicas para luego quedarse con el dinero. Que tomen igualmente nota profesores, maestros, sanitarios así como el resto de funcionarios y trabajadores que hacen dejación de sus funciones, corrompen y se dejan corromper de forma vergonzosa y bochornosa. También debe tomar nota todo guineoecuatoriano y guineoecuatoriana que o bien se ha metido en el mundo de las tinieblas y se ha habituado a las fechorías y a indignidades con la excusa de “buscarse el pan…”; o bien está de brazos cruzados pensando que nada puede hacer ni sabe hacer; o bien sigue apoyando al régimen satánico implantado en el país justificando y celebrando todos sus atropellos. A todos nosotros nos corresponde el que el que el mundo, nuestro mundo; todos los países, sobre todo el nuestro, sean un poco más justo, humano y habitable.

Para los no creyentes y agnósticos, quedaros con el fondo de la invitación del profeta Isaías. Creo que es un discurso que todo ser humano suscribe, puede y debe hacer suyo.

Los que creemos solemos decir que ‘Dios nos creyó sin nosotros  mas, no nos puede salvar sin nosotros‘; Guinea Ecuatorial nos necesita; necesita que tú, y tú,  y tú, y tú y yo hagamos algo por ella.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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