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“Mamá Etugu”,nuestra Juana De Arco

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Por José Eugenio Nsue, filólogo.

Jeanne d’Arc (Juana de Arco), conocida también la Pucelle d’Orleans (la Doncella de Orleans); nació en Domrémy, Francia, el 6 de enero de 1412 y murió en Ruan, el 30 de mayo de 1431; fue una joven campesina que asegurando recibir voces de Dios, guió al ejército francés en la Guerra de los Cien años contra Inglaterra, logrando que Carlos VII de Valois fuese coronado  Rey de Francia.

Aquella niña menuda es considerada la heroína de Francia porque fue capaz de salvar a su pueblo de la más que probable anexión inglesa sólo con la ayuda divina con la única arma de la PALABRA aunque fue traicionada (capturada) por los borboñones; entregada a los ingleses; condenada por hereje por los clérigos y quemada viva en Ruan por el duque Juan de Bedford, el 30 de mayo del año citado arriba; fue canonizada como Santa el 16 de mayo de 1920, en la basílica de San Pedro por el papa Benedicto XV cuya festividad es el mismo día que fue quemada viva, el 30 de mayo.

Nosotros los guineoecuatorianos, puede que ya tenemos nuestra Juana de Arco: la audista MAMÁ ETUGU.

En efecto, ella guarda cierta similitud con la heroína francesa: las dos vienen de familias humildes; o sea, de la nada; las dos utilizan como herramienta de la reconquista la PALABRA; las dos creen en Dios y se sienten enviadas para salvar a sus pueblos de la opresión y están convencidas de que su ‘auxilio les viene del Señor que hizo el cielo y la tierra’; las dos alzan sus voces en un territorio hostil; el de los machistas donde la mujer no es más que un adorno, un florero y, a pesar de ello, se han hecho oír y hacerse respetar porque han tomado la vanguardia en la conquista de la libertad, la justicia y la paz en sus pueblos.

El caso de Mamá Etugu es digno de admiración, reconocimiento y encomio.

En un país donde todo el mundo absolutamente está amordazado, atontado, cagado de miedo para no ser encarcelado en el mejor de los casos si no eliminado físicamente; en un país donde los que se dicen ser cuerdos son los más serviles, cobardes y miedicas y no son capaces si quiera de defender sus “profesiones” así como su deontología profesional y son manipulados por simios incultos con sus sabías orientaciones; ver para creer. En un país donde el 99% de las mujeres son sumisas, esclavas sexuales del aparato represor del régimen sanguinario imperante; son consideradas como burros de carga, chachas y meras comparsas; en un país donde se sigue pensando que cierta gente tiene un poder omnímodo, omnisciente, indestructible y es perenne; en un país donde el 99% de las mujeres cree que hacer ‘política  a la guineana’; es decir, quejarse de que no se tiene trabajo, que no se paga a la gente sueldos dignos para poder vivir como personas, de que no se respeta la dignidad de nadie, de que no hay donde estudiar ni escolarizar a los hijos con una cierta garantía y sin que se tenga que pagar lo impagable; quejarse de que no hay sanidad ni gratuita ni efectiva; de que hay mucha delincuencia en un país donde hay más militares zombis por metro cuadrado; en un país donde el 90% de las mujeres piensa que lo suyo es hablar vulgaridades y estulticias, de bajas pasiones, de sandeces;  es comportarse como horteras, barriobajeras, ordinarias, rústicas, palurdas, groseras, etc; es cosa de hombres; que salga ella, Mamá Etugu, a cara descubierta, con su voz propia y no distorsionada como la mayoría de los audistas y que se enfrente con este régimen abominable, embrutecido, asesino, ratero y cobarde que apuñala siempre por la espalda con ensañamiento y nocturnidad y está dispuesta a desenmascarar y a denunciar las atrocidades que este comete llamando las cosas por su nombre aun a costa de poder perder su vida; al igual que la perdió la heroína francesa.

Solo queda que se produzca el mismo milagro que ocurrió en Francia con Juana de Arco que pudo derrocar a toda una potencia como la inglesa. Creo sinceramente que Mamá Etugu junto con Ondo Ekekam y otros audistas nos han abierto la puerta del miedo; han derrumbado las barreras de la impunidad y han roto las cadenas de la cobardía que nos ataban y se han puesto al frente de esta revolución que nos tiene que conducir inevitablemente hacia la victoria final.

Aristóteles decía que “el que ha superado sus miedos será verdaderamente libre“; Malcom X decía también que “nadie te puede dar libertad. Nadie te puede dar igualdad o justicia ni nada. Si eres un hombre, la tomas“; George Orwell, por su parte, decía que “la libertad es el derecho de decirle a la gente lo que no quiere oír”; finalmente, George Washington dijo que “la libertad, cuando comienza a echar raíces, es una planta de rápido crecimiento“.

Espero que la semilla de libertad (de expresión), que ya han plantado Mamá Etugu, Ondo Ekekam y demás audistas crezca rápidamente entre nosotros, los guineo ecuatorianos de bien.

A Mamá Etugu, nuestra heroína, la Mamá de Guinea Ecuatorial; la que no tiene pelos en la lengua como le gusta decir; honor, gloria y larga vida.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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