De aniversarios y celebraciones

 

Cada tiempo que dejamos atrás, si lo hemos administrado mal, es un tiempo casi irremediable. Irremediable porque aquí no hay retroceso. La naturaleza, nuestra amazona, nos lo ha demostrado.

Sin embargo, ni todos los pies pueden llegar a dibujar iguales huellas en el suelo, ni todas las cabezas pueden pensar en lo mismo, ni todos los ojos llegar a ver igual; algo que es realmente cierto y digno de abrazar sin ningún tipo de complejo ni intención de causar daño a quienes piensen diferente al cruel modo de funcionar de algunos mortales.

Dentro de escasos cinco meses y unos pocos días, nuestro país, Guinea Ecuatorial, va a cumplir cincuenta años de  independencia. Solamente unos pocos podrán exhibirse estrenando las mejores prendas de lujo para dar abrigo a tan merecedora y clara fecha histórica y exhibiendo, asimismo, lujosos carros como símbolo del desarrollo y el progreso de nuestra nación en estos 50 años como país independiente. En cambio, la gran mayoría de los ciudadanos estará envuelta en el menú del desempleo y la aguda miseria guisado por el mismo gobierno…

Esa gran mayoría la conforma también una juventud mal gobernada, sin futuro, arrastrada a cometer todo tipo de errores evitables, a los que los medios de comunicación nacionales dan cobertura y venden interpretados en  su beneficio.

Evidentemente, los únicos que ganan en esta permanente batalla social y publicitaria son los gobernantes y los medios controlados por ellos…

Valoro orgullosamente nuestra independencia salida de aquel 12 de octubre de 1968 pero, ante la preocupante situación de arbitrariedades que atraviesa actualmente mi país, me irrita y me duele no poder estar del lado de aquellos/as que festejarían también con orgullo nuestro cincuenta aniversario pero no pueden hacerlo dado lo que entra es sus bolsillos ya que, deliberadamente, a mi juicio, durante ese largo tiempo hemos seguido dando vida y cobertura a actos que dificultan la digna convivencia social que en su día condujeron y soñaron nuestros ancestros al exigir a España nuestra independencia.

Nuestra Guinea Ecuatorial de hoy no es nada más que una Guinea de grietas, heridas abiertas, llagas y escombros donde los  gobernantes, ya independientes, han decidido desvirtuar la propia vida humana para edificar con fondos públicos obras inútiles, para  perpetuar así la tendenciosa práctica de corrupción en círculo cerrado, vicioso. Se han olvidado de que una nación es independiente solo en el momento en que puede proveer a sus ciudadanos de sanidad, educación, cultura, ciencia, trabajo y libertades.

 

EL HAZAÑA AZUL

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Comentarios

    pepin

    (mayo 28, 2018 - 1:28 pm)

    1. Guinea tiene que definir la noción de nación para poder hablar de país.
    2. Construir un estado.
    3. Componer un gobierno con una gestión sana.
    Sin embargo, no existe ninguno de los puntos que menciono.
    Solo se pude decir que hay un oeste lleno de forastero que se matan por el oro negro.
    Ignoran que lo hidrocarburos se agotan y se agotaran de aquí a veinte anos, eso si es cierto.
    No se produce nada, incluso el papel que utilizan para limpiarse el culo viene de occidente.
    En el país del ciego, el tuerto es rey……..

    papa wemba

    (mayo 29, 2018 - 10:30 am)

    …Salimos de la sartén y nos caímos al fuego…no hay independencia que celebrar. Es durísimo ver que el negro africano disfruta y celebra viendo a sus semejantes sufrir. Seguimos luchando, no nos quitarán la libertad de pensar

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