Un Tsunami amenaza África; ahora, Camerún

 

Por Jose Eugenio Nsue

Pensábamos que ya lo habíamos visto y vivido todo en África ya que en los 54 países que conforman este continente, las condiciones higiénicas y de salubridad, las infraestructuras, el saneamiento, la escolarización, los derechos de los niños, la alimentación, los derechos y libertades de las personas y los sistemas democráticos brillan por su ausencia; de la misma forma, el sufrimiento de los ciudadanos por las injusticias y el subdesarrollo en esos 54 países son idénticos. A pesar de ser el continente que ostenta el récord de tener a presidentes con más tiempo en el poder sin ser monarquías y, a pesar de que esos mismos presidentes vitalicios someten y controlan a sus respectivos países manu militari y los mantienen en Estados de excepción so pretexto de mantener y garantizar la paz y el orden así como evitar ingerencias externas en sus países; a día de hoy es el continente más inestable, inseguro, corrupto, pobre, violento, desigual, desestructurado y retrógrado de todo el planeta sin ningún género de dudas.

No hace falta que os exponga la interminable lista de los países africanos que a día de hoy tienen conflictos internos porque son conocidos por todos.

A finales del pasado siglo XX, el mundo estaba en vilo con las organizaciones terroristas: Al Qaeda de Bin Laden, el Estado Islámico, Al – Gama’a al – Islamiyya y Brigadas de los Mártires de Al – Aqsa… del mundo musulmán que querían y quieren imponer su ‘ideología’ fanática por medio de la yihad (guerra santa o algo así); otros grupos terroristas en el mundo: Lashkar – e – Toiba (India/Pakistán); Organización Mujahedin –  e Khalg (Irán); Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, Ejército de Liberación Nacional, ELN (Colombia); Sendero Luminoso (Perú); Movimiento Islámico del Turkestán Este (China); Hezbolá (Líbano); Hamás (Palestina); Euskadi Ta Askatasuna, ETA (España/Francia); Ejército Republicano Irlandés, IRA (Irlanda). En África, estos fenómenos son recientes en su mayoría; los grupos más destructivos son: Boko  Haram, un grupo yihadista de Nigeria fundado en 2002 por Ustaz Mohamed Yusuf; actualmente es dirigido por Abu Bakr Shekau; el Estado Islámico (Libia); GICM: afiliada a Al Qaeda, fundada en Afganistán durante la época del gobierno talibán para llevar la yihad al Magreb alto cuyos objetivos son instalar un régimen islámico en Marruecos deponiendo al rey marroquí de forma violenta, expulsar a los infieles (españoles) de la tierra del islam conquistada (Ceuta, Melilla y Canarias); AQMI : Al Qaeda del Magreb Islámico; sus objetivos: derocar gobiernos impíos en la zona e instaurar un modelo islámico inspirado en la Sharia así como combatir la influencia extranjera. Su campo de operaciones cubre los países como Argelia, Mauritania, Malí, Níger, Chad y Libia. MUYAO, unos de los grupos yihadistas más joven de la zona, una ramificación de AQMI para el África occidental. Ansar Dine, otra facción yihadista que actúa en el territorio Tuareg (Mali). Al Shabbab: Harakat al – Shabaab al Muyahidin, un grupo islamista creado en 2006 en Somalia que actúa también en Etiopía…

Todos esos grupos terroristas identificados y otros anárquicos pero igual de maléficos llevan años destrozando vidas humanas, sembrando el terror y destruyendo pueblos enteros. No pasa semana en África sin que se lamente atentado si no en algún mercado concurrido, en alguna iglesia cristiana, alguna mezquita en pleno rezo, y si no en algún inmueble oficial. Muchas ciudades y aldeas africanas están siendo arrasadas, encendiadas y sus habitantes ejecutados públicamente.

Desde el África central en el Golfo de Guinea (Camerún, Gabón, Guinea Ecuatorial y Sao Tomé y Príncipe); descarto Nigeria porque viene sufriendo los ataques de Boko Haram y otros rebeldes desde hace una década por lo menos; se veía todas esas masacres y destrucciones como lejanas; en el imaginario colectivo y tras las afirmaciones de los dirigentes de esos países  de que todo estaba bajo control y qué ellos eran la garantía de la estabilidad regional y por eso tenían que seguir al frente de sus países ya que la alternativa sería el caos. Estamos viendo ahora cómo el norte de Camerún está que arde y nunca mejor dicho; pueblos enteros huyendo de los rebeldes, mujeres y niños fusilados mientras los graban para luego exhibir esas imágenes como propaganda; parte del ejército desertada y generales amenazando con matar a los ministros que se atrevan a ir a su región. De Centroafrica, lo mismo o peor; ya se habla de un Estado fallido en el que su presidente, Faustin-Archange Touadéra, se parece una marioneta en manos de los rebeldes y se ve incapaz de controlar todo el territorio y garantizar la integridad de sus habitantes.

Mientras tanto, en nuestro país, Guinea Ecuatorial, si bien no estamos aún en el nivel de violencia descrito arriba en los países vecinos; no obstante, como en la víspera de un Tsunami, estamos viendo fenómenos que nos deben poner en alerta de que en breve lo que creíamos imposible para que sucediera en nuestro país, está sucediendo. De momento vemos cómo grupos ‘paramilitares’, delincuentes comunes y los que se hacen llamar policías y militares matan a machetazos a ciudadanos en plenas calles y en pleno día, pegan tiros a taxistas y a simples ciudadanos sin ningún motivo; los cadáveres con claros signos de violencia y mutilados se encuentran esparcidos en las ciudades del país; grupos de mercenarios agrupados ¿estratégicamente? en algunos de los palacetes que los Obiang FOREVER disponen en el territorio nacional. Y en todo eso no se tiene noticias de los mandatarios de los países que están siendo golpeados por la violencia:

Paul Biya y su Gobierno están ausentes en lo que va de este conflicto bélico; desde que empezó este clima de violencia en el Norte de Camerún que está cobrando muchas víctimas de inocentes, él no ha hecho nada, Biya está más tiempo en Suiza que en su país; el ejército camerunés que debería estar para defender la integridad territorial y de todos los ciudadanos, sólo sirve para garantizar la vida y continuidad de su presidente.

Teodoro Obiang Nguema, lo mismo. Mientras los conatos de violencia y los desórdenes crecen en el país; Guinea Ecuatorial se ha convertido en un país ingobernable donde cualquier miembro de esa familia real de Akoakam y sus voceros hace lo que le sale de las narices; donde el presidente sanciona un decreto y la mujer presidenta o el hijo aspirante a la presidencia ordenan a que no se cumpla; ni se deja ver, ni dice nada, ni hace nada. Uno de sus hijos enejados al que atribuyen ser el vice de su padre y responsable de la defensa y seguridad, no tiene tiempo para esos menesteres; no se le ve ni se le espera si no es en salas de fiestas o allá donde haya bulla (ahora nos dicen que puede que esté en Rusia con su manada para ir a cazar a las rubias soviéticas, uno de sus aficiones favoritas).

El país está minado de hombres de uniforme fuertemente armados pero no son capaces de garantizar la seguridad de los ciudadanos; están única y exclusivamente para garantizar la integridad y los bienes de la familia de los Obiang FOREVER.

Así que, vayámonos preparando para vivir una verdadera tragedia en propia carne si no era ya suficiente la que llevamos viviendo desde hace 50 años. Si alguno pensaban que los dirigentes africanos estaban en el poder para ocuparse de los asuntos de sus gobernados, ya es hora de que se despierten de ese sueño. Nuestros dirigentes son los primeros enemigos de sus respectivos países porque no han sido capaces de resolver ni uno solo de los problemas que realmente importan a los ciudadanos ni siquiera la seguridad de los ciudadanos. Nada funciona en África y no me diréis que también es por culpa de Occidente. La barbarie en el caso de Guinea Ecuatorial ya está a unos cientos de kilómetros de nuestras casas.

¿Quién dijo aquella frase de que “Dios ya se fue de África“? ¡Cuánta razón tenía!

 

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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