Nos falta mucho por aprender (La Democracia).

 

Por José Eugenio Nsue

Desde que la humanidad empezó a vivir en sociedades, las personas han buscado distintas maneras y formas de gobernarse para evitar el caos, la anarquía y el desorden; así surgieron los distintos sistemas de gobiernos entre los pueblos del mundo como:

República: forma de gobierno en la que el cargo de jefe de Estado está en manos de un presidente temporal que se elige por votación, bien a través de unas elecciones, bien por una asamblea de dirigentes;

Presidencialismo: régimen político de los Estados republicanos en el que el presiden es también jefe de gobierno; se caracteriza por que el presidente es elegido por sufragio universal y no por el Parlamento;

Monarquía: forma de gobierno en la que la jefatura del Estado reside en una persona, un rey o una reina, cargo habitualmente vitalicio al que accede por derecho y de forma hereditaria;

Teocracia: sistema político en el cual los sacerdotes o los príncipes, en su calidad de ministros de Dios, ejercen el poder político;

Democracia: sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho de éste a elegir y controlar a sus gobernantes;

Dictadura: régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su antojo;

Fascismo: movimiento político y social de carácter totalitario y nacionalista fundado en Italia por Benito Mussolini después de la Primera Guerra mundial;

Aristocracia: gobierno formado por grupos de personas que destacan en excelencia (riqueza, intelectual, poseedores de títulos nobiliarios…) entre los demás por alguna circunstancia descrita.

Obvio las formas tradicionales y primitivas de gobierno africanas porque quien más quien menos ha tenido a alguien que se lo haya contado, otros que lo hayan podido vivir en algún momento.

De todos esos sistemas políticos, la DEMOCRACIA es el menos malo como lo había dicho Winston Churchil, primer ministro británico. En efecto, la democracia trata de hacer que la clase política actúe con prudencia, respete las leyes y el orden constitucional establecido porque sabe que en democracia quien lo hace lo tiene que pagar sea quien sea; sabe que en democracia el pueblo tiene el derecho y la potestad de controlar las acciones del gobierno y le puede cambiar en cualquier momento; sobre todo y ante todo la democracia es alternancia en el poder, es sometimiento del imperio al imperio de la ley y es respeto escrupuloso a la separación de los tres  poderes: ejecutivo, judicial y legislativo.

No hace dos meses, el poder legislativo español, el Parlamento, decidió acabar, democráticamente, con el ejecutivo de entonces por razones aducidas legalmente, y no ha pasado nada. El Estado español sigue funcionando con total normalidad; los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no se inmiscuyeron, tampoco dejaron de trabajar velando por el orden  y la seguridad de todos que es su cometido; aquellos que habían servido a Mariano Rajoy, son los que ahora sirven a Pedro Sánchez con la misma profesionalidad y entrega, y no ha pasado nada; aquí paz y después gloria.

El pasado fin de semana el Partido Popular español celebró su XIX Congreso, esta vez extraordinario; antes del mismo, seis de sus militantes: Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, Pablo Casado, José Ramón García Hernández, José Manuel García – Margallo y Elio Cabanes, se ofrecieron para sustituir al dimitido Mariano Rajoy. En esa contienda no hubo peleas, ni muertes, ni insultos. Después de las primarias, se quedaron dos candidatos: Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría; hasta el congreso hubo un Fair play total entre ambos; no se vio ni amenazas ni apuñalamientos, ni malas praxis; cada uno estuvo hablando con su equipo con las bases y militantes de su concepto que tiene para con el Partido y la idea que tiene para la nación española; en definitiva, cada uno estuvo explicando su modelo y propuestas para mejorar su partido y el país dentro de un mismo partido sin acritud, sin rencor, sin odio. La palabra más repetitiva tanto para los candidatos como para la militancia era ‘unidad’; ‘primero el Partido’; ‘nadie perdía, todos ganaban’; dicho y hecho. Una vez celebrado el Congreso, el ganador, Pablo Casado, fue a abrazar a la ‘perdedora’ Soraya, los dos hicieron fotos sonrientes y este jueves en la constitución de la nueva ejecutiva del Partido Popular, se ha querido aglutinar todas las sensibilidades del partido para que nadie se quedase fuera aunque la avaricia rompe sacos y es humana, se está intentando unir y armar el partido.

Estos ejemplos contrastan con lo que ocurre en nuestro continente, África, donde los gobernantes no se  sabe a qué  sistema político aplican una vez en el poder si república o monarquía, si presidencislismo o fascismo, si democracia o dictadura  o si aristocracia o teocracia. Muchos entran en el poder por medio de golpes de Estado, otros a través de unas elecciones más o menos presentables pero, una vez en el poder, ya no quieren dejarlo, se aferran a él como caracoles en sus conchas; no están ahí para atender las necesidades de los pueblos sino para reprimir vilmente a los ciudadanos y, al final empiezan a formar oligarquías clánicas, tribales o étnicas, y a practicar el nepotismo.

Guinea Ecuatorial es el paradigma de un Estado amorfo, anárquico de África entera; en ella se junta lo peor de lo peor de todos los sistemas. En Guinea Ecuatorial se ha juntado en sus 50 años de su independencia la dictadura, el presidencislismo, el fascismo, la oligarquía, el nepotismo más la brujería y el canibalismo.

Los que ejercen actualmente el poder en el país no piensan dejarlo, no están resolviendo los problemas de los ciudadanos; es más, están dispuestos a ‘ceder’ el poder a sus descendientes como si se tratase de unas monarquías. Tanto el partido gobernante, el PDGE, como el resto de la oposición, menos el CPDS, no aplican la regla de oro de toda democracia cual es la alternancia en el poder y en el seno de las formaciones políticas. Disentir en Guinea Ecuatorial es sinónimo de alta traición, es ser vendepatrias y los aparatos de la dirección de los partidos te ponen la Cruz de sambenito como un renegado; de ahí  esos líderes vitalicios en los partidos bipersonales (Andrés Esono Ondo dixit) y otros que son grandes movimientos de masas donde toda una nación entera al unísono lleva vociferando desde hace cuarenta años sin vergüenza: ¡único hombre!

El guineano de Guinea Ecuatorial de Obiang FOREVER es como el negro del que habla Eso lo en su fábula: ‘ Un hombre compró un negro, imaginándose que su color provenía de un descuido de su anterior propietario. Una vez en casa, le sometió a todas las jabonadas posibles, intentó toda clase de lavados para blanquearlo, pero no pudo cambiar su color y acabó por poner enfermo al negro a fuerza de cuidarlo‘.

Esta fábula va para aquellos paisanos voluntariosos que año tras año asisten a las llamadas y convocatorias de este régimen que nos está aniquilando despiadadamente pensando que sus gritos, críticas, propuestas y recomendaciones como por arte de magia se va a democratizar y se olvidan que lo natural subsiste tal como se nos aparece la primera vez, lamentablemente. Obiang Nguema y los suyos van a morir, si es que se mueren, con las botas puestas y mientras, los guineanos de bien, hemos de aprender de los que saben jugar el juego de la democracia que es el sistema de futuro a corto, mediano y a largo plazo y es el sistema que nos conviene a los africanos si queremos salir del abismo en el que estamos.

 

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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