¡Hasta siempre , compañero Francisco Javier Angüe!

 

Por José Eugenio Nsue

Querido Francis, que así te llamábamos desde que nos conocimos: te has ido esta mañana igual que Pedro ONDO OBONO, Juan OYONO y tantos y tantos hombres y mujeres de bien que están desapareciendo injustificadamente en el infierno en el que nacimos. Os estáis yendo prematuramente a la edad que toda persona  en cualquier sociedad es la que sirve para desarrollarse humana, social y profesionalmente y vosotros no habéis tenido la ocasión de hacerlo y muchos de vosotros ni si quiera habéis muerto por una enfermedad incurable.

¿Qué voy a decir de vosotros; qué puedo decir de la gente más  entrañable, más noble y más sociable que se haya conocido? Puedo estar seguro de una cosa: los claretianos (padre Mosaka, padre Antonio López y Simón, el Monseñor Juan Matogo Oyana, el Monseñor Alfredo María Oburu, el padre Segundo Alonso y el padre Valencia) han hecho una labor encomiable en la formación de un grupo de jóvenes guineanos de los que se puede estar orgullosos; muchos han salido adelante con sus vocaciones, otros hemos tenido que buscarse las habichuelas en otros oficios pero, lo adquirido durante nuestra estancia entre los claretianos valió la pena y fuisteis tú, Pedro ONDO, Juan OYONO, un claro ejemplo de ello.

De lo que te conocí y al igual que Pedro ni cuando estabais mosqueados, no se os notaba; fuisteis amigos de vuestros amigos y supisteis luchar para formarse pero, sobre todo, fuisteis buena gente e hicisteis felices a  los demás.

Tú te vas al igual que se fue Pedro ONDO y Juan OYONO sin yo poderme reunido con vosotros, hablar de fútbol que nos encantaba practicar, sin poder hablar de nuestros principios éticos y sin haber podido analizar si estamos cumpliendo con nuestras obligaciones profesionales tal como queríamos y prometíamos y si estamos siendo útiles para nuestro país. A Juan OYONO la muerte le llevó por negligencia y deficiencias endémicas que padece el país; a Pedro ONDO OBONO lo mató una mala praxis de un supuesto médico que nunca dio ninguna explicación de lo que hizo con él antes, durante y después de que fuera atendido en la “clínica” donde llegó andando y nunca más volvió con vida simplemente porque es de los superhombres de esos de los que se creen que en Guinea Ecuatorial algunos no van a responder por las tantas atrocidades. Tú te has ido en pleno ejercicio de tus funciones por un desalmado y monstruo de ‘conductor’ que, hasta pasando por el forro el deber de socorro cuando ha habido un accidente, se ha dado a la fuga como saben hacer los cobardes y homínidos que andan sueltos por todo el país.

Dejas a todos tus amigos, compañeros y familiares desolados y consternados porque podíamos esperar de todo menos esto. Te vas un 6 de agosto de 2018, no sé si habías desayunado a penas.

Querido compañero y amigo, no sé si hay entre los muertos una comunicación, un lugar donde contar anécdotas; si es así, seguro que te habrás visto con Pedro, con Juan y con tantos y tantos familiares y amigos que te precedieron y os habréis fundido en un gran abrazo. Diles que los que nos hemos, de momento,  nos acordamos de todos vosotros, nos acordaremos de vosotros siempre. Como creyente, sé que el Señor nos tiene prometido una Morada en el juicio final y espero que ese fuera vuestro lugar por lo buenos que habéis sido vuestra corta estancia entre nosotros.

No es verdad que la impunidad triunfará siempre en Guinea. Lo mismo que le prometí a Pedro ONDO, te prometo que los que hoy lloramos tu precipitada partida, en cuanto llegue la ocasión, vuestros asesinatos serán reivindicados y vuestra memoria, honrada y, como dijo Nerón en la muerte de su ‘amigo’: una lágrima para ti, querido Francis, y otra para mí.

Descansa en paz y ve con Dios, chico.

 

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Radio Macuto Facebook

Radio Macuto Autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *