¿Repetir?

 

Por Fco ELÁ ABEME

No. Gracias. En más de una ocasión, he explicado en este foro lo que fue el colonialismo. Y creo que soy, de los que escribimos estas cosas, el que ha calificado al colonialismo como “esclavitud a domicilio”. ¿Esto que quiere decir? Ni más ni menos que la situación del negro colonizado era igual que la del negro esclavizado. Solo que ya no te desplazaban a miles de kilómetros de distancia, en inmundas bodegas de barcos negreros, cargado de pesadas cadenas.

Por lo que la tiranía acude a otra falacia, cuando acusa a sus adversarios de nostálgicos de la colonia, olvidando que, más del ochenta por ciento de los que se han alzado contra ella, tienen menos de cincuenta años. Y que no han conocido más régimen que la actual tiranía.

Lo que pasa es que, cuando, humanamente, hace uno un alto en el camino y echa una mirada hacia atrás, para ver el recorrido, no puede evitar comparar las situaciones.

En la época colonial, sin más riquezas que su café, cacao, yuca y aceite de palma, pagados a precio de la posguerra, vivía con más dignidad que ahora vendiendo cientos de barriles de petróleo al día.

Pero es más, no tanto los valores materiales –que tanta falta hacen–, lo que más se echa en falta, en el reino de las tinieblas, son los valores espirituales: un régimen en el que no se respeta a nadie; un régimen que no se explica ante el Pueblo. Todo es secreto en Guinea.

Algo tan elemental como la producción del petróleo, pues bien, el Pueblo guineano no sabe cuánto petróleo se extrae diariamente, a quién se vende y en cuánto. Y, el no va más, qué se hace con el dinero que se obtiene.

Lo único que sabe el Pueblo es que, una familia mafiosa, va por el mundo de nuevos ricos, gastando ese dinero, a manos llenas, mientras el Pueblo carece de lo más elemental: una red sanitaria pública de primer orden, un sistema educativo, que permita sembrar el futuro, en este presente, un buen sistema de vivienda, que acabe con las ciudadelas, en las que se reciben visitas nocturnas indeseables como son las pitones.

Y cuando el régimen se estira, en su letargo, echa mano de su hábito de prostituir el lenguaje y habla de “ensayo democrático”. Cuando vaya a terminar de ensayar, ya nadie podrá cantar, porque todos estarán afónicos.

Lo que no quiere ni puede entender la tiranía es que se ha desviado del camino que trazaron los nobles patricios que diseñaron nuestra independencia.

Cuando nuestros mayores luchaban por su independencia no era para venir a estancarnos en este infierno de miseria. Querían mejorar sus vidas, vivir libres, crear y recrearse en democracia, avanzar y coger el tren de la Historia. No ir de negritos menesterosos por la vida.

No luchaban por su independencia para vivir solemnemente pobres en países insolentemente ricos.

Aún cierro mis ojos y, en el espejo de la mente, veo las deslumbrante sonrisa de don Ricardo Nvumba y le escucho aquello de… “Paquito, esto lo hacemos por vosotros. Nos ha tocado bregar contra el colonialismo, para que podáis vivir bien”.

No tengo dudas al respecto. Estoy seguro de que, lo que conocemos ahora en Guinea, don Ricardo no lo llamaría “vivir bien”.

¡He dicho!

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