¿Los españoles somos tramposos?

 

 

Por José Eugenio Nsue

Aunque queda feo auto citarse, me veo obligado a hacerlo para recordaros, carísimos amigos, lo que dije en mis Reflexiones del 28 de abril del 2018 que titulé ‘CINISMO’ en el que hablando del escarnio que la opinión pública y los políticos de entonces de la oposición habían sometido a la entonces la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, doña Cristina Cifuentes por sus ‘trampas’ supuestamente (hasta que haya sentencia firme, sigue siendo presunta infractora) en la consecución de un Máster en la Universidad Rey Juan Carlos I. En dichas Reflexiones me preguntaba: ¿Qué Comunidad Autónoma no tenía chorizos en sus administraciones? ¿Desde cuándo el pueblo español repudiaba, rechazaba la corrupción, la mentira y el engaño cuando siempre se ha votado a los mismos de siempre en todos los sitios? Lo cierto es que España ha sido desde siempre un país de tramposos si no, no hay más que leer su literatura picaresca desde la edad media: El Lazarillo de Tormes, de autor anónimo; Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes; Historia de la vida del Buscón, de Francisco Quevedo; Las harpías en Madrid y coche de las estafas, de Alonso Castillo Solórzano, etc etc.

No han pasado cinco meses desde el ‘affaire Cifuentes’, estamos asistiendo otro espectáculo bochornoso y vergonzoso en el que aquellos que entonces pedían las cabezas de los que para ¿muchos? españoles eran la maldad en persona, corruptos hasta decir basta y tramposos compulsivos, los de PP empezando por su entonces presidente, don Mariano Rajoy Brei, hasta el último utillero de la calle Génova y se presentaban como los caídos del cielo, impolutos, enteros ética y moralmente; la izquierda moderna, progresista y sensible por el sufrimiento de los pobres y marginados españoles por las diabólicas y discriminatorias políticas de la derechona de este país.

En efecto, a principios de esta semana nos levantamos con la noticia de que una de las flamantes ministras del Gobierno ‘ejemplar’ y de ‘tecnócratas’ del Presidente doctor Cum Laude, don Pedro Sánchez, doña Carmen MONTÓN, había obtenido su Máster de forma fraudulenta y no sólo eso, también la susodicha había plagiado; o sea que había copiado para hacer su trabajo fin de Máster.

Este mismo miércoles 12 de septiembre de 2018, nos sobresaltó otro posible escándalo aún mayúsculo: el mismísimo Presidente del Gobierno español, el flamante dictador Cum Laude, don Pedro Sánchez, habría plagiado en ‘su’ tesis doctoral; que él jurado de la defensa de esa tesis fue escogido a medida y estuvo compuesto por amiguetes y conocidos y por doctores noveles de unos meses de haberse doctorado y, lo que es aún peor, se habría valido de un “negro” para la elaboración de dicha tesis doctoral (se llama ‘negro’ en literatura al que le hace el trabajo a otro).

Antes de estos dos nuevos casos, ya habíamos asistido a otros escándalos similares: el de ya mencionado Cifuentes y el otro que está aún por esclarecer, el del Máster de Pablo Casado, flamante Presidente del Partido Popular.

Llegados aquí, un observador desde la barrera se preguntaría, ¿qué es lo que está pasando en este país? ¿Por qué a los españoles nos estamos acostumbrando a mentir descaradamente, a querer demostrar lo que no somos y a exibir lo que no tenemos? ¿No era que España estaba harta ya de tantos chulos, falsos y aprovechados; de aquellos que habían hecho su modo de vida la apropiación indebida, el amiguismo para repartirse los cargos remunerados en la administración pública así como la manipulación de los organismos o entes públicos?

Como cantaba el muy llorado MAELE, cantante de los mejores de Guinea Ecuatorial: “EYONG OZÚN OBERÈ EYA ABIN WANÈ BÉBIMIYÍ NGOG”; algo equivalente al dicho: ‘uno solo ve la paja del ojo ajeno y no la viga que está en el suyo’. Estos son los que dijeron que venían a regenerar la democracia en el país; venían a insuflar un aire nuevo, puro y limpio en las instituciones del Estado español porque el nivel de corrupcion, de manipulación de los entes públicos y el uso de las ‘puertas giratorias’, la colocación de amiguetes, parientes y familiares en los puestos importantes en las empresas estatales por los demonios populares. Nos prometieron que venían a acabar con todas estas prácticas que lo único que hacían era ennegrecer y enturbiar la imagen de España.

Tres meses después de la toma de poder de ‘aquella manera’ del doctor Cum Laude, don Pedro Sánchez, con su “ilustrado y astronómico” equipo de Gobierno, nos encontramos con:

– Dos ministros dimitidos por tramposos y una directora general del Ministerio de trabajo cesada por inoperancia;

– El ente público RTVE está patas arriba por la purga que su administradora única eventual, doña Rosa María Mateos, está llevando a cabo contra todos los que no piensan como los actuales mandamases del Gobierno;

– La mujer del Presidente doctor, doña Begoña Marín, nombrada como directora del IE África Center para potenciar la Innovación y el Emprendimiento en el continente africano, cargo que no optaría si no fuera por la influencia de su ‘poderoso’ marido cuando jamás ninguna de las consortes de los presidentes anteriores había ocupado cargo ni responsabilidad ninguna que tuviera que ver con administración durante los mandatos de sus maridos;

– El Presidente doctor Com Laude ha nombrado de su partido, el PSOE, a: Juan Manuel Serrano (jefe de Gabinete Ejecutivo Federal), Presidente de Correos con un sueldo anual de 190000€; Jordi Sevilla (Responsable Programa Económico del PSOE), Presidente de la Red Eléctrica con el sueldo de 500000€ anuales; Óscar López (Secretario de Organización), Presidente de Paradores de Turismo con un sueldo de 180000€ anuales; José Vicente Berlanga (Vicesecretario general de la Comunidad Valenciana), Presidente de ENUSA con un sueldo de 210000€ anuales; Jesús Huerta Almendro (Director Gral de Presupuestos de la Junta de Andalucía), Presidente de Loterías con 220000€ de sueldo anual, etc etc; y eso que venían a acabar con la práctica de ‘puertas giratorias’; es decir, la forma eufemística de llamar el enchufismo en la administración del Estado;

– El Presidente doctor Com Laude prometió a los españoles acabar con la precariedad laboral y con los salarios míseros; tres meses después lo que está consiguiendo es más paro; hasta los que estaban trabajando precariamente ahora están quedando compuestos y sin trabajo; pero, no pasa nada;

– Por la mañana, España no podía vender bombas a Arabia Saudita porque con ellas se mataban a niños en Yemen; por la tarde, España ha decidido vender las bombas a Arabia Saudita; y no pasa nada.

Especialmente ha sido muy llamativo el que un genio como es el doctor Cum Laude, don Pedro Sánchez, que hizo una tesis doctoral en menos de dos años cuando los entendidos dicen que hacen falta seis años, obteniendo la máxima calificación posible para esos casos, ‘Cum Laude’; en cambio había decidido de guardar su tesis bajo llave sin que se pudiera consultar online ni sacar sin su permiso cuando lo lógico y normal para aquellos que publican libros, escriben, esculpen, pintan o dibujan es que sus obras sean leídas, consultadas y citadas; como dice el Señor: “nadie enciende una lámpara para ponerla bajo el Celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa”, Mt5:15. Escribir una tesis doctoral es lo máximo que cualquier investigador puede aspirar y cuando se ha hecho, lo normal es que se exponga para que se conozca el pensamiento, la teoría o la tesis objeto de la divulgación y para enorgullecerse del trabajo realizado pero parece que esta nueva generación de salvapatrias es diferente: son discretos para lo que no debe serlo e indiscretos con lo que sí debía serlo. El Presidente del Gobierno español quiere que se le conozca como doctor pero no quiere, no quería (desde el viernes 14 se ha visto obligado a publicar su famosa tesis), que se sepa su teoría de la economía; increíble.

Con todos estos antecedentes en tan poco tiempo, decir que esta ‘nueva generación’ de políticos españoles en el poder, apoyados por otros de la misma calaña y flanqueados por los enemigos de España unida, ha venido para REGENERAR la salud democrática española, sólo lo afirma gente sectaria y rencorosa que lo único que les importa es ver a los suyos encumbrados aunque se hunda España.

Lo que me preocupa mucho más es ver qué en mi otro país, el que me vio nacer, Guinea Ecuatorial, que es la mimética española, está brotando una clase de políticos que creen que por ser jóvenes y ‘guapos’ han de gobernar el país y se atreven a prejubilar a los mayores por el simple hecho de serlo y sin haber pasado por las urnas como si el ser joven ya es un patente de corso.

Muchos no se han dado cuenta aún que una cosa es predicar u otra dar trigo. Los jóvenes políticos guineanos deben tomar nota de lo que está pasando con sus congéneres españoles si no quieren ser igual de tramposos.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

 

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