Tontorín , el incorregible

 

Por José Eugenio Nsue

 

Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena“(Martin Luther King, 1929 – 1968).

Soy de los guineanos que piensan que seguir hablando de la familia real de Akoakam: sus Majestades: Obiang Nguema I y Coconsia de Angong y el Príncipe heredero, Tontorín Nguema Obiang; es una pérdida de tiempo porque se ha quedado más que demostrado desde hace mucho, muchísimo tiempo que todos los miembros de dicha familia, los mencionados y todos los demás: tíos, hijos, hermanos, primos y sobrinos; todos son perversos y de gente perversa no se puede esperar nada halagüeño, positivo ni beneficioso para las personas todo lo contrario; de perversos sólo hay desolación, angustias, lamentos, atrocidades e iniquidades.

En más de 40 años que llevan mandando en el país sólo han traído muertes, torturas, corrupción, saqueos, encarcelamientos, miseria e ignorancia. Tanto el rey-padre como sus tíos, hermanos y primos se han dedicado a exterminar a los guineanos con asesinatos y envenenamientos tanto de los que creían y temían que les podían arrebatar el poder, su coto privado, como a sus propios colaboradores ya que, para esos, la sangre humana y el sufrimiento de las personas les ponen; no pueden vivir sin la sangre humana ni tampoco quieren dejar a nadie con vida. La reina-madre y su saga (la madre, sus hermanos, tíos y primos) se dedican a extorsionar, apropiarse indebidamente de los bienes ajenos sin el más mínimo pudor; se dedican a monopolizar todos los sectores de comercio y hostelería del país. Nadie puede vender lo que vende la ‘Primera en todo’; hasta han monopolizado productos nacionales como los caracoles, los cangrejos y hasta las ratas silvestres y cucarachas están ya monopolizadas por esa saga, asimismo tienen ya monopolizado el ocio nocturno donde las dominicanas son propiedad exclusiva de la saga, por ejemplo; ellas sólo pueden “trabajar”; más bien ser explotadas, en los locales de esa familia y nada más que con ellos y casi siempre sin que se les paguen lo acordado. Mientras tanto, su legión de hijos se dedica a expoliar el país el país. Sin excepción todos los hijos del rey de Akoakam así como los de sus hermanos, primos y sobrinos tienen como profesión robar, robar y robar; no sé cansan de robar tampoco se conforman con lo que ya tienen amasado por el mundo y en el país de tanto robar.

Lo peor de esa legión de hijos del rey Obiang Nguema I son los hijos obtenidos con la reina Coconsia, princesa de Angong, reina de Akoakam. De los tres vástagos que parió la “Primera en todo”: Tontorín Nguema Obiang, Hassan Obiang y Obiang al cuadrado, no hay ninguno con una mínima formación académica; ninguno con oficio conocido además del de Play Boy, juerguistas y latrocinio y, a juzgar por sus actos y comportamientos, carecen igualmente de educación.

El primogénito de esos reyezuelos, el Príncipe Tontorín, el que sus padres han nominado como el heredero y, en consecuencia, le han ido confiando parcelas de poder (ministro de bosques y aguas, vicepresidente de su padre encargado de las armas y de defensa de su familia, vicepresidente del PDGE y presidente de las juventudes de dicho partido…), no ha dejado nunca de demostrar que es un inservible, un inútil para poder ejercer ninguna responsabilidad pública, social ni empresarial. Su única valía es para cometer tropelías, delitos gravísimos y actos impuros. Este niño-grande (un cincuentón que sigue llamándose Teodorín y ‘nuevas generaciones’ de PDGE; ¿cuándo se llamará Teodoro y cuándo será mayor; a los 81 años?), nunca ha llevado una grata noticia ni a sus progenitores ni mucho menos a la nación que aspira “reinar” algún día. Es acusado y condenado allá donde va y ha sido juzgado por los mismos delitos: corrupción, blanqueo de dinero, estafas, extorsiones, etc etc. Ya fue juzgado y condenado en los EEUU y tuvo que llegar a un acuerdo para no ir a la cárcel pagando más de 30 millones de dólares (le expropiaron una mansión que subastaron); en Francia también ya fue juzgado y condenado a 3 años de cárcel, multa de 30 millones de euros y pérdida de todos los bienes materiales e inmueble por valor de 100 millones de euros; en Suiza está pendiente de otro juicio. Este mismo año ha estado envuelto en los Estados Unidos en un entuerto por la muerte de un súbdito norteamericano durante una de las orgías que acostumbra organizar allá donde va cuando se dijo que había salido del país para representar al mismo asistiendo a las sesiones ordinarias del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas que hasta la fecha no ha rendido cuentas a nadie; ni falta le hace. Por causa de dicho incidente se tuvo que paga una millonada para que pudiera salir de los Estados Unidos abandonando uno de los Boing de la compañía Ceiba que sigue ¿retenido? Ahora, el mismo delincuente, ha vuelto a las andadas; le acaban de apresar en Brasil con maletas llenas de dinero en efectivo y joyas (relojes) valoradas en más de 15 millones de dólares con un monto total de unos 50 millones de dólares y eso que era una visita privada pero en un avión presidencial, un séquito de 10 adláteres que querían engañar a las autoridades aduaneras brasileñas con la excusa de que se trataba de un viaje privado. ¿Qué vicepresidente del mundo viaja con tantos millones de dinero en efectivo y una veintena de relojes de lujo para un viaje de un mes como mucho?

Estamos hablando de que este niño-grande, el más consentido de sus padres, ha gastado entre todas sus fechorías más de 300 millones de euros entre las multas, gastos superfluos, compras absurdas, pagos a abogados para su rescate y defensa que se sepa ya que, lo que está despilfarrando este elemento en sus andanzas de play boy debe ser muchísimo más de lo que se puede contabilizar.

Lo que sorprende, aunque en Guinea de los Obiang FOREVER ya nada sorprende, es que una familia que ha vivido como jeques casi desde que nació no ha sido capaz de dar a sus hijos una formación académica cuando con todo el dinero robado durante tanto tiempo y el poder omnímodo ejercido así como las influencias que da el poder podían mandar  a sus vástagos a estudiar en Harvard; ni mucho menos les han inculcado una educación en valores; claro, como se suele decir los latinistas: ‘nemo dat quod non habet’ (nadie da lo que no tiene); no se la han dado porque ellos mismos, los padres, carecen de la más mínima formación humana y académica. Sorprende igualmente que hayan apostado los padres para el relevo en el trono, llegado el momento, a este spécimen humano y me siguen dando cargos y responsabilidades institucionales cuando por sus actos está demostrando que no vale ni para ser guardián de una finca rural de Mbarangun; no han sido capaces de advertirle, reñirle como padres ni corregirle por sus meteduras de pata. Tontorín Nguema Obiang no le ha dado un solo motivo para que le nombren ministro ni mucho menos vicepresidente. Su incapacidad llega hasta el extremo de que no puede formalizar un matrimonio con alguna de las tantas relaciones y escarceos que se le atribuye; da lo mismo que sea hetero, homo, trans o bisexual; como se le consiente de todo. A pesar de ello, sus padres, parientes, amigos y fans están super contentos, súper a gusto con las actuaciones de si hijo predilecto, el hermano mayor o patron como le jalean a menudo así, cada vez que viene de hacer el ridículo fuera, se le prepara un recibimiento apoteósico  y se le organiza una fiesta como el hijo pródigo a la espera de que vaya a montar otra más gorda. Todo eso lo sabemos los guineanos y nos hemos acostumbrado a ellos; a nadie le llama ya la atención.

Pero, a pesar de esta realidad, yo estoy muy arrepentido de esta generación de guineo ecuatorianos, ya no por todos estos perversos y sus perversiones descritas, sino por los pocos guineanos de bien que se quedan tanto en el país como en la diáspora que, viendo todo lo que está haciendo el ridículo de vicepresidente de su padre día sí y otro también; viendo cómo esta familia está manchando el nombre de la República de Guinea Ecuatorial que se habla de ella ahora desgraciadamente a nivel internacional sólo por los escándalos de ellos y las excentricidades de su niño mimado; y viendo cómo junto con sus padres, hermanos, tíos, primos y sobrinos están despilfarrando, saqueando y arruinando el país en cambio, se dedican a aplaudirles, a arremeter contra los que osan a sacar a la luz todos esos abusos.

Me avergüenzo, y creo que muchos compatriotas también, de esos calzonazos que prefieren vivir en la miseria más absoluta; prefieren pudrirse de enfermedades, hambre; prefieren trabajar como animales cobrando una miseria que les dan cuando les apetece los mandamases del reino de Akoakam; prefieren vivir en un país donde no hay hospitales ni escuelas; donde no hay respeto a la propiedad privada ni a la dignidad de las personas; prefieren ver cómo ver cómo sus hijas y mujeres, hermanas y sobrinas son violadas, ultrajadas y ninguneadas; y prefieren ver cómo sus hijos e hijas son burlados, marginados, sin becas y sin las posibilidades de acceder a universidades dignas para labrar sus futuros; con tal de defender a Tontorín Nguema Obiang y sus diabólicos padres.

Ya se avecina la efeméride del quincuagésimo aniversario de nuestra ¿independencia?; ya estamos viendo cómo todo el mundo está dejándose arrastrar por el suelo ya sea para que  pongan esos trapos con efigies de los demonios que arruinan el país, ya para que paguen los habituales impuestos revolucionarios para ir a engrosar aún más las maletas de dinero que los Obiang FOREVER van gastando por el mundo y para ir a dar pleitesía a esos mismos que les están amargando y arruinando la vida.

No sé cuándo los guineanos de bien van a dar un golpe sobre la mesa y decir: hasta aquí hemos llegado; ¿o es que ya no quedan guineanos buenos en este infierno de país? ¿Cuándo van a rebelarse los guineanos de verdad o es que todos hemos vuelto lo que dicen que dijo un gendarme camerunés durante un conflicto fronterizo en Kie Osí en tiempos de Macías cuando los ‘militares’ guineanos huyeron al ver venir los gendarmes cameruneses corpulentos y armados hasta los dientes: “ME VA BUNI NÀ BIZIMA BINE A PAÑA, NDE BÁHANANA MEWEÑ“? En cristiano: ‘Pensaba que había militares en Guinea, con que unos calzonazos’, que huyen con solo oír el ruido.

 

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

 

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