Guinea Ecuatorial debe millones de euros a empresas portuguesas

 

Bárbara Reis Pedro Crisostomo

Se cuentan con los dedos de las manos las empresas portuguesas con oficinas en Guinea Ecuatorial, sin embargo, el régimen del presidente Teodoro Obiang debe millones de euros a empresas de Portugal, han confirmado a PÚBLICO desde cuatro fuentes, buenas conocedoras del país.

El propio Gobierno de Malabo reconoce que tiene pagos atrasados a grupos extranjeros. En el caso de los proyectos portugueses, ninguna de las empresas contactadas ha querido hablar de las deudas, no sabiéndose cual es el volumen exacto por regularizar. El Gobierno portugués ignora también cual es este valor, confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores.

PÚBLICO ha podido saber que la acumulación de créditos ha hecho que al menos cinco empresas hayan cerrado sus actividades en el país o reducido su presencia a mínimos.  La mayor parte de las empresas está ligada al boom de la construcción de obras públicas que Guinea Ecuatorial  vivió tras el descubrimiento de petróleo en los años 1990 — hoy es el tercer mayor productor del África Subsahariana. Varias empresas portuguesas participaron en la construcción de carreteras, puertos, edificios públicos  y hasta en la proyección y construcción de la futura capital, Oyalá.

La capital actual, Malabo, está en la isla de Bioko, donde vive un tercio de los 1,2 millones de ecuatoguineanos. Y en la parte continental, en medio de la selva tropical, se ha construido Oyalá. Se la llamó inicialmente Djibloho, y el presidente Obiang la describió como la “ciudad del futuro”. Se la bautizó en 2017 como Ciudad de la Paz.

Fue un  estudio de arquitectura portugués, el FAT (Future Architecture Thinking), quien en 2010 hizo el proyecto de urbanización para Oyalá, una superficie de 8150 hectáreas, mas el equipo acabó siendo apartado y no participó ya en la fase de ejecución, dice André Tamm Correia, gestor de parte del proyecto y el único que respondió a las preguntas enviadas por PÚBLICO a muchas de las empresas con relaciones comerciales en el país.

Las empresas portuguesas con oficinas en Malabo son fundamentalmente de  arquitectos, ingenieros y empresarios de la construcción y fiscalización de obras.  Algunas ya salieron, como MSF y Etermar, especializada en obras de hidráulica marítima. Esta última estuvo implicada en la construcción de grandes obras como la nueva terminal de contenedores y un muelle multiusos en Malabo, un muelle en Akoniki, una conducción submarina para abastecimiento y saneamiento de Bata (una de las mayores ciudades del país), el muelle y el puerto petrolero en el puerto de Bata, el puente de acceso al puerto en la isla de Corisco. En otro caso, “debido al elevado montante de la deuda del Estado”, y “hasta ser resarcida de los valores de la deuda”, la empresa Prospectiva GE, de Luís de Oliveira Brito, “suspendió su actividad en la supervisión del Campus Universitario”, segun nota enviada por laa empresa a PÚBLICO.

Una relación del pasado mes de julio de la Agência para o Investimento e Comércio Externo de Portugal (AICEP) indica que son 11 las empresas que invierten directamente en el país: la constructora Armando Cunha (que trabajó en la construcción del Instituto Nacional de Tecnologías de Hidrocarburos, en Mongomo, donde nació Obiang), el estudio Saraiva + Associados (arquitectura),  MSF Engenharia, Soares da Costa, Vítor Hugo (ingeniería y arquitectura), Cavex (distribución),  Miranda & Associados (abogados), Perino (productos industriales medico-hospitalarios),  Galp, Etermar y Zagope (comprada mientras tanto por la brasileña Andrade Gutierrez). Algunas de ellas han cerrado sus oficinas en Malabo.

La relación con Guinea Ecuatorial no se limita a las empresas que están en el país. Galp compra petróleo a Guinea Ecuatorial y, a través de Petrogal, exporta el producto refinado, sobretodo gasóleo (el 99,8% de lo que Portugal importa da Guinea Ecuatorial son combustibles). Cimpor y Secil vendieron muchos millones de euros en cemento al régimen (en 2013, Secil facturó 11,5 millones de euros con las ventas a  Guinea Ecuatorial, entonces su sexto mayor mercado en el exterior, después de Brasil y de Angola). Cerealis (cereales) también vende para este mercado, igual que Modelo Continente Hipermercados (de Sonae, dueña de PÚBLICO), que vende a los supermercados locales Muankaban. Entre las diez mayores exportadoras están también las empresas de siderurgia SN Seixal y SN Maia, Perino, Xmservice (abastecimiento de ropa para hospitales, hostelería y restauración) y la empresa de importación y exportación Setegon. “También hay empresarios que aparecen puntualmente, como Alexandre Alves”, dice a PÚBLICO un conocedor de la realidad ecuatoguineana. O empresas como Capa, de prefabricados modulares, que estuvo en Oyalá.

En 2014, 182 empresas portuguesas exportaban hacia Guinea Ecuatorial. El descubrimiento del petróleo y el inicio de la explotación a partir de 1992 dieron lugar a una riqueza súbita y atrajeron multinacionales y empresas de todo el mundo. Con la recesión causada por la caída del precio del petróleo, a partir de 2014, el número de empresas portuguesas exportadoras hacia el mercado ecuatoguineano disminuyó. “En 2017, solo 75 empresas exportaban a Guinea Ecuatorial.La disminución de la actividad económica y de nuevos proyectos, sobre todo en el sector de las obras públicas, se tradujo en una reducción de las empresas portuguesas que operaban en aquel mercado”, dice la asesora de prensa del ministro de Asuntos Exteriores.

Guinea Ecuatorial afronta una crisis económica que ha llevado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a aprobar en mayo un programa para la monitorización de las cuentas públicas y a diversificar las fuentes de ingresos más allá del sector petrolero. Al pensar y vivir del petróleo, el país abandonó la agricultura, sector que el gobierno quiere ahora reactivar con la producción de cacao y de café.

 

Fuente: Publico.Pt /Asodegue2ªetapa

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