Nueva campaña del PDGE contra CPDS y su Secretario General

 

Comunicado

Hace unos días, salió por las redes sociales un artículo titulado “El Secretario General de CPDS, ¿en paradero desconocido?”, firmado por un tal Martin Ela Mbo, en el cual afirmaba que, según información de un supuesto miembro de la Ejecutiva de CPDS, el líder de este partido se encontraba en paradero desconocido al estar supuestamente implicado en el intento de golpe de Estado del 24 de diciembre de 2017.

CPDS no respondió a tal nimiedad ya que, entre otras cosas, el susodicho artículo estaba firmado por un señor cuyo perfil de Facebook no tiene fotografía y su identidad es dudosa.

Sin embargo, el hecho de que, un día después, el mismo individuo publicase otro artículo en la página oficial del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), con el título EL POPULISMO BARATO Y RADICAL DE CPDS, nos hace creer que se trata de una campaña puesta en marcha por el partido en poder contra CPDS y su Secretario General, como reacción a la nota de prensa de CPDS por la resolución del PDGE número 29, de fecha 02/11/2018, mediante la que expulsa de su seno a 42 militantes, entre ellos dos miembros de las Fuerzas de Seguridad y dos Jueces, implicados supuestamente en la intentona golpista del 24 de diciembre.

Por eso CPDS pasa a responder al PDGE, sin que eso suponga ofrecernos a un inútil intercambio de difamaciones, calumnias e intentos de justificar la crisis interna del PDGE y la incertidumbre política, económica y social a que el Gobierno de dicho partido ha sumido a la República de Guinea Ecuatorial.

En su primer artículo, el señor Ela Mbo afirma que Andrés Esono Ondoa ha huido del país, lo que, a su juicio, significa que “está implicado hasta las cejas en el fallido golpe de estado del pasado 24 de diciembre 2017”, y continúa diciendo que “Es así de cierto ya que, en el último comunicado de CPDS, él afirma, cito: “Esta decisión del PDGE confirma lo que ya adelantó CPDS, el pasado mes de marzo, en el sentido de que lo del 24 de diciembre fue un intento de golpe de Estado organizado en el seno del PDGE”.

Al respecto, decirle que Andrés Esono Ondo va a la oficina todos los días, se dedica a su labor docente y no se ha escapado del país, lo que desmiente el primero de sus argumentos para acusar al Secretario General de CPDS. En segundo lugar, basar una supuesta implicación de Esono en los hechos del 24 de diciembre de 2017, en el comunicado de CPDS donde se afirma lo obvio y se critica, con razón, al PDGE por afiliar a jueces y miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado, es propio de una mente delirante e irracional, como aquella que acusó a Andrés Esono, en 2015, de haber viajado a Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, para comprar un enfermo de ébola y traerlo a Guinea Ecuatorial.

El señor Ela Mbo encuentra otros motivos para acusar al líder de CPDS cuando pregunta el “Porqué de su insistencia, durante la sexta mesa de diálogo, para que urgentemente se disuelva el gobierno?”, y “a qué obedece la defensa a ultranza que hace a favor de las acciones violentas y antidemocráticas del disuelto partido CI”.

Señor Ela Mbo, en una Mesa de Diálogo entre el Gobierno y los partidos políticos, cualquiera de las partes tiene derecho a proponer o pedir lo que estima conveniente para los intereses del país, y la otra puede ceder o no. Exigir la disolución de un Gobierno corrupto e incapaz de resolver los numerosos problemas del país, es legítimo, democrático y necesario en estos momentos, tanto que varios otros partidos políticos presentaron la misma exigencia durante aquel diálogo. Entendemos que a los dirigentes del PDGE, obsesionados con mantenerse en el poder al cualquier precio, la sola idea de perder el Gobierno les pone los pelos de punta, les aterroriza porque serían incapaces de vivir en la oposición.

Acusar a CPDS de “defensa a ultranza” a favor de las “acciones violentas… del partido CI”, es, sencillamente, de locos. Usted, señor Ela Mbo, debería presentar una sola prueba (video, audio, comunicado escrito, etc.), donde se haya hecho patente dicha defensa. Lo que a usted y a su PDGE les molesta es que un partido de la oposición se preste a defender los derechos humanos de todos los guineanos, sean del color político que sean. Denunciar la muerte de un detenido en dependencias policiales, o pedir que no se torture a la gente porque lo prohíbe la Ley contra la Tortura, no es defender acciones violentas, sino defender la aplicación de la ley y el respeto a los derechos humanos. Vista esta actitud, ya no llama la atención el hecho de que, en sus 32 años de existencia, el PDGE jamás haya denunciado ni uno solo de los miles de atropellos contra los derechos humanos que se han producido en nuestro país, ni mucho menos solidarizarse con la víctimas, pues el mismo PDGE es el verdugo.

En su segundo artículo, EL POPULISMO BARATO Y RADICAL DE CPDS, publicado en la página oficial del PDGE un día después del primero, el señor Ela Mbo hace referencia al editorial del número Especial de LA VERDAD, publicado con motivo de los 50 años de la independencia de Guinea Ecuatorial y difundido por Asodegue (también se puede leer en cpdsge.org), y critica a CPDS por decir que las elecciones presidenciales de 1968, han sido las únicas democráticas en la historia de Guinea Ecuatorial. Decirle que es así porque, en aquellas elecciones, al contrario de lo que pasa con las elecciones organizadas por el régimen actual, todos los partidos tuvieron el mismo acceso a los medios de comunicación, no había barreras impidiendo el paso de los políticos, un hombre tenía derecho a un voto, había papeletas de todos los candidatos en todas las mesas electorales, no hubo voto público ni voto familiar, no votaron los menores, los militares no tomaron las ciudades para intimidar a la población, no se detuvo a ningún interventor de mesa y ningún candidato fue a la cárcel, la Junta Electoral fue independiente, hubo debate televisado en directo entre los candidatos y ninguno de estos ganó con el 90% de los votos. Sin embargo, las elecciones que celebra el régimen actual son fraudulentas por sistema, y si CPDS participa en las mismas no es porque las considere democráticas, sino por entender que su participación forma parte de la lucha por la democratización de Guinea Ecuatorial.

Al contrario de lo que afirma Ela Mbo, en el sentido de que “los mártires de la independencia estarían orgullosos por la transformación que ha experimentado Guinea Ecuatorial…, especialmente desde el 3 de agosto de 1979…”, decirle que si los padres de la Independencia se resucitasen ahora, estarían absolutamente indignados al ver un país devastado, ya sin bosques y con los pozos de petróleo vaciados a cambio de edificios ministeriales sin trabajo, hoteles de lujo, puertos y aeropuertos sin tráfico, centros comerciales de 40.000 millones, salas de conferencias y palacios por todo el país mientras faltan escuelas, hospitales y agua potable, con miles de jóvenes dedicados al alcoholismo y a la delincuencia, sin trabajo ni futuro para ellos; padres que no pueden pagar el colegio de sus hijos y miles de familias que, desde 1968 hasta hoy, han perdido a sus seres queridos por razones políticas, por pensar diferente, con más exiliados políticos que en la época colonial, y con un país corroído y arruinado por la corrupción de sus dirigentes. Este es el país que se encontrarían Enrique Nvó, Acacio Mañe, Santiago Uganda, Pastor Torao, Edmundo Bosió y otros más.

Que Luis María Ansón, Académico de la RAE y hombre de dudosas convicciones democráticas, venga a Guinea a adular al régimen, no es una buena carta de presentación. ¿Por qué hemos de creer a Ansón, y no a la prensa internacional, a las organizaciones de defensa de los derechos humanos y a Naciones Unidas, que sitúan a nuestro país en los últimos puestos en desarrollo humano, libertades y democracia?

El señor Ela Mbo termina su artículo con una “reflexión” dedicada a CPDS: “Pues debería preocuparles el hecho de que ya no solo han perdido militancia sino que a raíz de las últimas elecciones partidos de reciente legalización y con menos arraigo en el país les hayan hecho un ‘sorpaso’ superándoles en votos y escaños”.

Ela Mbo no nos dice a qué partido o partidos se refiere. Intuimos que se trata de CI, partido al que reconocieron un solo escaño. Sin embargo, no nos dice dónde está el Diputado que ganó dicho escaño y en qué situación está su partido. Se lo decimos: el diputado electo fue detenido, apaleado con sus compañeros, juzgado sin garantías y condenado a más de 20 años de cárcel; acaba de salir indultado gracias a las presiones internacionales, mientras su partido, al que Ela Mbo presenta como el que hizo el “sorpaso”, está ilegalizado. Y he aquí una gran contradicción que pone de manifiesto el cinismo de Ela Mbo y sus jefes: si CI ha hecho una política mejor que CPDS y por eso nos ha dado el “sorpaso”, ¿por qué, sin embargo, ilegalizan a ese partido después de las elecciones? ¿Por qué han encarcelado a sus militantes? ¿Es esta la democracia que hay en Guinea?

La situación postelectoral, así como lo vivido antes y después de las elecciones legislativas y municipales del 12 de noviembre de 2017, llevaron a CPDS a calificar los comicios como un golpe de Estado electoral, por el afán del PDGE de volver al sistema de partido único y de reventar su propio régimen.

Las tribulaciones del PDGE no acaban con los artículos de un desconocido y ficticio Ela Mbo, pues su primera reacción a la nota de prensa de CPDS, de fecha 2 de noviembre, había sido el artículo titulado “El ejemplo de expulsar a los violentos no gusta a la oposición radical”, publicado el 6 de noviembre y en el que, de forma demagógica y patética, se pretende demostrar que CPDS se opone a la expulsión de militantes golpistas del PDGE cuando, en realidad, este partido denuncia que el propio PDGE reconozca que tiene afiliados que son militares y jueces, en contra de la Ley de Partidos Políticos.

En este sentido, el cinismo del PDGE alcanza su punto álgido cuando afirma que “Respecto a la crítica expresada por el partido Convergencia para la Democracia Social (CPDS), al respecto de que algunos de los miembros recientemente expulsados ocupaban cargos supuestamente incompatibles con la Ley de Partidos Políticos, recordamos a CPDS que estos militantes se incorporaron al PDGE mucho antes de que ejercieran estas responsabilidades, y posteriormente pasaron al status de militantes pasivos, con lo cual no hay motivos para cuestionar la viabilidad de estas expulsiones…”

Una vez más, el PDGE quiere confundir, pero sin conseguirlo: CPDS no cuestionó la viabilidad de las expulsiones, sino la militancia de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y jueces en el PDGE. Al respecto, hay que recordar que el artículo 11 de la Ley nº 3/1992 de 2 de enero, reguladora de Partidos Políticos, y sus posteriores modificaciones, dice: “No podrán afiliarse a ningún partido político:

  1. Los miembros de fuerzas Armadas y de la Seguridad del Estado
  2. Los Jueces, Magistrados y Fiscales
  3. Los Miembros de Culto de diferentes religiones y
  4. Los extranjeros”

En ningún caso la ley contempla la existencia del “status de militante pasivo”. Si un militante de un partido político quiere dedicarse a alguna de las funciones señalas por esa ley, tiene que abandonar totalmente su militancia partidista. Es cierto que los partidos políticos difícilmente podrían controlar las actividades de sus militantes poco conocidos. Sin embargo, el PDGE no ignoraba que Julián Ondo Nkumu y Enrique Nsue Anguesomo, mientras militaban en las filas del partido, eran también Oficiales de las fuerzas de Seguridad del Estado, como tampoco ignora ahora, por ejemplo, que Fausto Abeso Fuma y Luciano Bitegue, militantes activos del PDGE, son Generales de las FAS, o que Heriberto Meco Mbengono, recientemente ascendido al grado de Teniente Coronel, es el presidente de la Comisión de Seguimiento del PDGE del distrito de Niefang. ¿O es que esos señores son simples militantes “pasivos” del PDGE?

El descaro del PDGE es aún mayor cuando afirma que “Por ejemplo, en el caso del CPDS, podemos asegurar que también figuran entre sus militantes algunos militares (lo que igualmente contraviene la Ley de Partidos); y es conocido internacionalmente el hecho de que la mayor parte de su financiación procede de partidos políticos e instituciones españolas…”.

Aquí afloran la incoherencia, la falta de honestidad intelectual y la falacia. Incoherencia y falta de honestidad intelectual porque, si el PDGE defendía antes la presencia en sus filas de militares a los que llama “militantes pasivos”, afirmar ahora  que en el seno de CPDS también hay algunos militares y que eso contraviene la Ley de Partidos Políticos, es darnos la razón reconociendo, implícitamente, que el PDGE contraviene dicha ley. La falacia está en asegurar que CPDS tiene entre sus militantes “algunos militares”, sin citar el nombre de alguno de ellos.

En lo que respecta a la supuesta financiación que dice recibir CPDS de España, deberían presentar pruebas de dicha financiación; pero no pueden presentarla porque es falso. Por el contrario, todo el mundo sabe que el PDGE siempre se benefició de la financiación exterior, principalmente del Partido Comunista chino, como es el caso de una imprenta industrial que dicho partido le donó para la edición de LA VOZ DEL PUEBLO, su órgano informativo, pero que no utilizan por su incapacidad de mantener una publicación regular.

Queremos concluir diciendo que la campaña del PDGE contra CPDS y su Secretario General, se debe, básicamente, a tres motivos. En primer lugar, la denuncia pública de que el PDGE viola impunemente las leyes del país, es un hecho que el PDGE, acostumbrado a que los partidos se adhieran pasivamente a sus desmanes, no puede digerir. En segundo lugar, el hecho de que CPDS se haya mostrado firme en la defensa de los derechos humanos, y, últimamente, en la exigencia de la liberación de los presos políticos, ha molestado al PDGE, incapaz de ver la torpeza de su propio Gobierno en la mala gestión tanto de la situación después de las elecciones fraudulentas del 12 de noviembre, como del caso de los detenidos y condenados. En tercer lugar, está la valentía de CPDS al hacer pública una reflexión que está en boca de todos: el frustrado golpe de Estado del 24 de diciembre fue orquestado en el seno del PDGE, pues la expulsión de 42 militantes involucrados en el mismo no deja lugar a dudas. Es más, en un país donde los intentos de golpe de Estado se juzgan a las pocas semanas de producirse, seguimos sin saber las circunstancias de dicha intentona y sin conocer la fecha del juicio contra sus autores, mientras el PDGE ha tardado más de diez meses en expulsar a sus militantes implicados.

Y para desviar la atención de tan escandalosa situación, el “Gran Movimiento de Masas” quiere utilizar a CPDS y a su Secretario General como chivos expiatorios. No es la primera vez que ocurre; hay que recordar que, siempre que se le dice la verdad al PDGE o se denuncian las injusticias y tropelías de su Gobierno, el partido gubernamental responde con acciones ilegales y campañas de difamaciones y calumnias, como sucedió en 2015 cuando elementos de ese partido, con el apoyo de la Oficina Nacional del PDGE, acusaron a Andrés Esono de haber intentado importar un enfermo de ébola a Guinea Ecuatorial para contagiar a la población. Ahora hablan, en boca de un personaje ficticio, de la supuesta desaparición del líder de CPDS por estar supuestamente involucrado en los hechos del 24 de diciembre de 2017. No se cansan de conspirar contra los que piensan diferente. Lo llevan haciendo en los últimos cincuenta años y, ahora, contra su propio régimen.

Hay que estar vigilantes y atentos a las maniobras maquiavélicas del PDGE.

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