Si yo fuera político de Guinea Ecuatorial

Por José Eugenio Nsue

Él problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que la gente estúpida está llena de certezas” (Charles Bukowski).

Había preferido mantenerme al margen de las guerras cainitas que la ‘clase’ política de nuestro país había adoptado como la fórmula mágica para “hacer política” y para resolver los problemas y las necesidades de la población, objetivo fundamental y esencial de la política desde los prolegómenos de la independencia a día de hoy, cincuenta años después; en parte porque no soy político, tampoco tengo medios de vida suficientes como para pensar resolver los problemas de toda una nación y, en parte porque tras leer un poco sobre la historia de este país, vivido unas experiencias en mi estancia en mi pueblo y visto el comportamiento de muchos actores o los que se hacen llamar actores políticos de Guinea Ecuatorial, y oído lo que están diciendo unos a otros no tengo ni ánimos ni ganas de entrar a formar parte del gremio.

Como nacido de este país, República de Guinea Ecuatorial, sensibilizado por los problemas del mismo y afectado por el sufrimiento y el escarnio en los que están sumidos mis compatriotas, no salgo de mi asombro, bochorno y consternación cuando veo cómo aquellos que dicen ser capaces de tomar las riendas del país para conducirlo por la buena senda, han copiado exactamente los mismos vicios de los Padres de la Independencia y hacen lo mimo que ellos: la deslealtad, la desconfianza, el afán de protagonismo, el odio y la inquina entre todos, la falta de una idea común y un proyecto nacional aglutinador, el regionalismo y el etnicismo o egocentrismo como principios absolutos del ideario político…

En efecto, se ha quedado más que demostrado que durante la autonomía y el período pre independencia los ‘líderes políticos’ que luchaban por la independencia de Guinea Ecuatorial no tenían ningún plan nacional que aplicar una vez accedido a la independencia, entre otras razones porque carecían de una misma formación intelectual por eso creían que las cosas se solucionaban por sí solas, que en cuanto se fueran los colonos la administración y los servicios públicos iban a desarrollarse solos; todos se basaron en estructuras tribales y étnicas; ni los continentales (Río Muni) sabían quiénes eran los insulares, ni los insulares (Fernando Poo, Santa Isabel) conocían si quiera la existencia de los continentales. El que había vivido en las dos Provincias de entonces (Río Muni y Santa Isabel) como Atanasio NDONG MIYÓN fue considerado como un desaraigado o ‘traidor’ porque se había rodeado de gente de otras etnias y regiones y por eso no fue apoyado en las elecciones (Donato Ndongo-Biyogo, Guinea Ecuatorial en el cincuentenario de su independencia… https://youtu.be/1axQSMaR924); y lo que fue peor, hubo una total desconfianza y deslealtad tales que se traicionaron los unos a los otros lo que conllevaron a los asesinatos de muchos activistas y luchadores por la independencia lo mismo justifica la proliferación de muchos partidos políticos. Si todos tenían una única ilusión y un mismo objetivo que era la consecución de la independencia, si ninguno apenas sabía lo que era las ideologías de izquierdas y derechas, ¿cómo se explica que hubiera tantos partidos políticos casi como las tribus, regiones o etnias? Otra de las características de los Padres de la Independencia fue el odio y la inquina que tenían entre sí lo que dificultó que hubiera el entendimiento y, si no se entendían entre sí los que luchaban para una Guinea Ecuatorial libre e independiente, ¿cómo podía haber unidad nacional? De esos polvos, esos lodos.

Desde entonces hasta hoy seguimos asistiendo y viviendo el mismo espectáculo: proliferación de partidos políticos con una única finalidad: vivir del cuento a costa de Guinea Ecuatorial; ejemplos nos sobran: ¿quiénes no conocen en nuestro país partidos unipersonales, bipersonales (esposo y esposa); partidos familiares (padres, hijos, hermanos y sobrinos), partidos étnicos, etc, con siglas pomposas sin ideologías, sedes y sin programa ni proyecto nacional; sólo existen en las nóminas del Gobierno dictatorial para justificar a nivel internacional como un Estado democrático; les dan cargos y puestos inservibles, suculentas subvenciones que permiten a los figurines de dichos partidos poder comer más o menos al día decentemente, construir casas más o menos presentables y viajar en coches de lujo… Pero para el país nada de nada?

Estamos viendo fanfarrones y fanfarronas que como elefantes en la cacharrería arrasando con todo y y con todos, desacreditando a unos descalificando a otros porque, para estos, antes que ellos nada se ha hecho en el país para acabar con la dictadura y nadie que no sean ellos puede triunfar en esa tarea de lucha contra la dictadura. Otras que, invocando poderes ancestrales, protecciones divinas y supremacías tribales, se creen invencibles y predestinadas a encabezar una revolución tribal para salvar Guinea. Y otros que se niegan a admitir que los oriundos de esa o de aquella región vuelvan o puedan dirigir el país…

Hablan de partidos políticos, hablan de los idóneos para dirigir u ocupar la presidencia, hablan de regiones, tribus y etnias y, de Guinea Ecuatorial, ¿para cuándo?

¿Para cuándo los guineanos que dicen ser capaces de dirigir todo un país van a aprender de los errores que sus antecesores cometieron para no volver a cometerlos? ¿Para cuándo la clase política guineana va a darse cuenta que para la construcción de un Estado hace falta la formación de un gran equipo humano cualificado y capacitado intelectual y éticamente? ¿Para cuándo los guineanos políticos van a darse cuenta de que la valía de una persona no se mide por su origen ni por su tribu ni por su etnia, religión o sexo sino por sus hechos y obras? ¿Para cuándo los africanos vamos a convencernos de que las etnias y los regionalismos junto con la ignorancia son las principales causas de nuestro subdesarrollo?

Si yo fuera un político de Guinea Ecuatorial lo primero que haría sería aprender la historia de mi país para evitar cometer los mismos errores que nos han llevado a donde estamos hoy en día. Se puede equivocar una, dos hasta tres veces, pero equivocarse permanentemente es porque uno tiene gravísimo problema; después, elaboraría un programa global (análisis situacional de la actualidad del país, hacer un diagnóstico de soluciones a corto, mediano y a largo plazo), y de él estaría hablando siempre y donde haga falta para demostrar al sufrido pueblo guineano que hay planes para salir de ese abismo en el que estamos metido y, por último, acudiría en busca de paisanos y paisanas capaces, leales, preparados y solventes moralmente con los que contar para formar y diseñar todo cuanto he dicho anteriormente para ello, no tendría en cuenta ni la etnia, ni la tribu, ni la región de procedencia.

Quizás si alguien hiciese eso, otro gallo podría cantar en nuestro país. ¿Por qué nos cuesta aprender?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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