El profeta Clemente Engonga Nguema Onguene

Por José Eugenio Nsue

Hasta cuando uno quisiera compartir con los suyos carísimos los momentos entrañables que acaba de vivir durante las recientes fiestas fiestas navideñas y fin de año rodeado de familiares y amigos que están cerca y cuando quisiera infundir entre todos las energías positivas y el optimismo así como los buenos deseos que el nuevo año nos contagia, no hay forma de hacerlo porque habiendo nacido en la República de Guinea Ecuatorial parece ser que la felicidad y el optimismo nos siguen negados; la alegría nos dura lo que suele durar en casa de los pobres, es decir nada. Una oligarquía de cafres, bandidos y asesinos se ha encargado de hacernos la vida imposible desde hace más de 50 años.

Durante las fiestas navideñas pasadas, nos sorprendió seguramente una de las treinta personas más criminales, crueles, despiadadas, corruptas e incultas de lo que queda del selecto grupo de la desalmada monarquía de Akoakam, el ‘ilustrísimo, excelentísimo’ y megalómano Clemente Engonga Nguema Onguene con una faceta hasta entonces desconocida por todos, la faceta de “predicador o profeta”.

El ‘enviado’ por su creador, su dios Obiang Nguema I, rey de Akoakam, al que profesa absoluta lealtad y fidelidad hasta dar su propia vida y la de toda su familia, ni él mismo se lo cree, el eterno y manipulador ministro de la policía, de los gendarmes, de los gobernadores, delegados gubernativos distritales, alcaldes, presidentes de poblados del sindicato del crimen organizado y de todos los alguaciles; es decir, ministro del interior, de corporaciones locales y eterno y manipulador presidente de la inexistente Junta Electoral Nacional vino a leernos la biblia escrita por los miembros de la religión satánica de ellos donde quería explicar Dios sabe a quién que uno de sus hijos, Rubén Clemente Nguema, declarado en rebeldía por estar, parecer, en contra del régimen del reino de Akoakam del que su propio padre es uno de los baluartes, no es su verdadero hijo, no lleva su sangre, no le conoce ni jamás había hablado con él y por eso le ha salido rana; ejemplo de ello están sus verdaderos hijos, sus esposas, hermanos, primos, sobrinos hasta todo su ganado que están con él a muerte y apoyan, como él, el régimen hasta derramar sus sangres, si fuera necesario. En fin, que nadie le tiene que juzgar por lo que una persona adulta haya hecho porque los delitos no son hereditarios… O sea, como San Pedro a Jesús, el susodicho Clemente Engonga negó conocer a su hijo tres veces; ver para creer.

No se puede ser más cínico, más amoral y más cobarde. Que Clemente diga en público, con una cara compungida y cabizbajo, son tan cobardes que hasta son incapaces de mirar a la gente de frente en tiempos difíciles por eso utilizan la violencia y las armas para esconderse, que no se puede condenar ni implicar a un padre, una madre, hijos, hermanos, a toda una tribu, un pueblo o un distrito por un delito o falta que haya cometido presuntamente uno (pongo lo de presunto pero en ese infierno de país no existe la presunción de inocencia), además de ser mayor de edad cuando los cementerios están llenos de muertos inocentes simplemente por haber sido familiares, amigos, conocidos y hasta del pueblo o distrito de algún infractor, gracias a su particular concepto de democracia que consiste en acapararlo todo, hasta los derechos, y reprimir, obstaculizar y prohibírselo a los demás; lo dice uno de los que han impuesto que ningún hermano de ningún opositor puede trabajar ni hacer nada productivo ni en la administración ni en el sector privado; el que ordena secuestros y torturas a los hermanos de sus ‘enemigos’ que son todos aquellos que disienten públicamente de sus disparates y barbaridades.

Si no fuera porque estamos tratando del sufrimiento y desapariciones de muchas, muchísimas personas, tildaríamos al disparatado Clemente Engonga Nguema Onguene de un paranoico. Un elemento que en toda su maquiavélica vida no ha hecho más que destrozar las vidas ajenas y familias enteras para su mayor gloria. Ese spécimen humano cree que solo deben vivir él, su familia, los miembros del régimen y, sobre todo la familia real de Akoakam que le ha aupado hasta considerarse otro semidios, omnipotente.

El responsable de las torturas, detenciones ilegales y arbitrarias, encarcelamientos extrajudiciales junto con su par Nicolás Obama Nchama, dice que su condición de ministro del interior y todo lo demás y sus ‘responsabilidades’ le obliga a no hablar mucho; entonces sólo lo hace cuando se ve acorralado y con el agua hasta el cuello cuando si fuera realmente un ministro del interior debería dar explicaciones por la inseguridad generalizada que ha sumido al país en un verdadero Estado sin ley, del aumento sin parangón de la tasa de violencia, de los asesinatos, homicidios, violaciones, de la prostitución de los menores; debería comparecer ante el Parlamento si existiera en el país para dar explicaciones ante los representantes del pueblo si los hubiera en el país del porqué sus gentes disfrazadas de militares, policías y gendarmes armadas por el régimen van pegando tiros y asesinando impunemente a los pobres y simples ciudadanos sin motivos, van robando, amenazando y violando deliberadamente cuando tenían que ser los guardianes y protectores de la población.

De lo que va del año, en apenas 5 días, han muerto violentamente más de seis guineanos asesinados con armas reglamentarias a manos de individuos vestidos de militares. Hasta un depravado mental y psicópata que se cree ‘coronel’, el tal Carlos Bibang arrebata la vida de un joven dieciochoañero volándole literalmente la cabeza sin ningún motivo, en plena luz del día y delante de todo el mundo; otros desgraciados y cobardes que también se hacen llamar militares irrumpen la casa de otra guineana en Malabo y acaban con su vida a balazos y no pasa nada.

Ante estos hechos, Clemente Engonga Nguema Onguene no tiene nada que decir ni a los familiares de las víctimas ni a la población en general porque su condición de prohombre y omnipotente le impiden interesarse por esas “minucias”. A la familia real de Akoakam en pleno que vive en el paraíso no les llegan esas atrocidades, no escuchan los llantos de los familiares afligidos y se dedican a bailar con Koffi Olomide y sus chicas, beber el champán francés y comer manjares; no tienen tiempo ni siquiera de llamar ni interesarse por estos hechos que ocurren en su reino.

El que obra así se permite a citar textos bíblicos para querer justificar lo injustificable y decir mentiras y sandeces. Lo bueno de todo es que Dios existe, nos ve a todos y su justicia es implacable; aunque es lento en cólera pero nadie se escapa de presentarse ante Él. El momento de ver a Dios cara a cara y de rendirle cuentas vuestro, todos los que formáis parte del régimen como muy bien lo llama Engonga Nguema Onguene y ser castigados como os merecéis está al caer.

Estoy muy de acuerdo el articulista de: “Cuando los intelectuales no juegan ningún papel”, Juan Carlos Chirinos; se echa en falta la reacción de los ‘intelectuales’ guineanos y africanos ante la barbarie que se ha adueñado nuestro país. Ocurren cosas y situaciones inadmisibles ante las cuáles deberían rebelarse y hacerse oír pero, como estamos en la UCI y nuestra situación es tan crítica que hemos llegado al estado de electroencefalograma plano.

En todas las muertes violentas que estamos contemplando en directo casi en el país no se ven que hagan acto de presencia para el levantamiento de cadáver ni secretarios judiciales que los hay y seguro que algunos, cualificados; ni jueces de guardia que también los hay y algunos, dignos de ese nombre; no se presentan ni autoridades sanitarias que puede que haya y algunos, preparados. Ni siquiera podemos hablar de la policía judicial. ¿Es verdad que en todo ese tinglado de la administración del régimen dictatorial no hay algunos con algún sentimiento humano que les puede conmover lo que está pasando? Si no nos conmueven, a los propios guineanos, todos esos sucesos execrables que forman actualmente nuestro día a día, ¿cómo lo iba a hacer un arribista como Koffi Olomide con el régimen? Koffi Olomide es conocido en su país, RDC, como un mobutista declarado a quien apoyó hasta el final a pesar de los estragos que el dictador Mobutu hacía a la población igual que nuestro ‘Monstruo de Amstetten’ que devora a nuestros seres queridos despiadadamente.

Mientras las más de seis familias guineanas están llorando por sus seres queridos que les acaban de arrebatar en este nuevo año por los esbirros del gatillo fácil, el Monstruo de Amstetten guineano, el rey de Akoakam, el dios de la religión satánica del sindicato del crimen organizado, su majestad Obiang Nguema I, el príncipe de las tinieblas de su padre, el heredero de la monarquía y el vice de su padre, el general de los ejércitos Tontorín Nguema Obiang, la reina de Angong, madrina de todos los muertos de hambre de su reino y empresaria de asuntos sociales de todo el país, su majestad Coconsia Mangue Nsue Okomo junto con los bufones del palacio real, los Alfonso Nsue Mocuy, Alejandro Evuna Asangono, Pascualito Obama Asua, Teresita Evua… celebran por todo lo alto el advenimiento de otro donde piensan seguir con la masacre y aniquilación de todo un pueblo. Este fue el mensaje bíblico que nos vino a anunciar el profeta san Clemente, enviado; que Dios les coja confesados.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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