¿No hay racismo en España?

Por José Eugenio Nsue

‘No hay peor ciego que el que no quiere ver’. Hay una corriente de pensamiento generalizada en España que va desde la población llana hasta los políticos pasando por todos los sectores de la sociedad: periodistas, profesores, el mundo del deporte, el comercio, transporte, etc según la cual en España no existe ni el racismo ni la xenofobia como en el resto de los países; España es un país donde se puede vivir todo el mundo sin ningún tipo de problema de tipo discriminatorio ni racial, hasta muchos medios de comunicación dicen y repiten una y otra vez que en este país existe todavía el machismo, existe aún la homofobia, existe la discriminación salarial contra las mujeres, existe cierta islamofobia…, pero lo que niegan que existe es el racismo; como la verdad es tozuda, existen tantos indicios y hechos que evidencian todo lo contrario; existe racismo en este país, otra cosa es que hay demasiado narcisismo entre los españoles que hace que no se vea lo que aquí está pasando y se crea que los españoles somos los más guay, los más exquisitos en el trato, los más respetuosos y los más tolerantes.

Esta semana que estamos finiquitando hemos contemplado atónitos un hecho deleznable, vergonzoso e indignante en Madrid en una estación de guagua (autobuses) de Móstoles donde la policía municipal bajaba de la guagua a una mujer negra con su hijo de unos cuatro años porque al guagüero (conductor de guaguas) le dio por decir que la guagua ya estaba llena y la negra es la que debía de bajarse con el niño con el frío que hacía. La negra había comprado el billete para Toledo como todos los demás, había llegado a la estación a la hora; tenía un hijo a cargo cosa que en sociedades civilizadas ella habría tenido preferencia al igual que los ancianos, embarazadas y los impedidos físicos pero daba igual porque se trataba de una negra; había que sacarla de la guagua como sea; la policía actuó sin contemplaciones. Se ha sabido gracias a las redes sociales y a aquellos ciudadanos de bien y sensibilizados que se enfrentaron a esos desalmados policías por cómo trataban a la pobre mujer y a su hijo. De pasar en los EEUU del diablo Trump, ese vídeo habría abierto los telediarios de la 1TVE, Cuatro, La Sexta, Antena3 o Tele5 pero, como estamos en España y no hay racismo, no fue noticia. Nada de lo que se ve en las redes sociales es como ocurrió; el vídeo está truncado.

Las redadas policiales en todas las ciudades españolas, en las calles, aeropuertos y puertos muchas veces parecen selectivas porque a los que más piden documentación y hasta cachean son siempre negros, árabes y latinos. En los colegios de Primaria e Infantil, sobre todo, se escuchan expresiones ofensivas y hasta algunas agresiones físicas de los niños que generalmente suelen quedar impunes porque los tutores y los equipos directivos las consideran de poca monta; en los parques de los barrios se ven muchas veces cómo los niños blancos impiden a los árabes y negros jugar en los columpios y toboganes delante de sus padres, otros que se alejan y niegan jugar con los niños extranjeros… Que los impúberes utilicen expresiones racistas contra otros de otras razas o que tengan reacciones hasta agresivas movidas por el rechazo sólo se puede explicar porque en sus familias o entornos lo viven y lo aprenden desde ahí.

Vemos con frecuencia actitudes racistas contra los jugadores negros en los estadios de fútbol de toda España; desde Samuel ETO, Roberto Carlos, Hugo Sánchez, Congo, Makelele, Ronaldinho Gaucho, Dani Alves, Rivaldo, etc han sufrido ataques racistas tanto entre el público que les han tirado plátanos, silbado o haciéndoles los ruidos de monos como por los compañeros jugadores blancos que les insultan en sus propias caras o les escupen o tapan sus narices como llamándoles apestosos.

Todo eso ocurre en este país pero la prensa en general sigue afirmando que no hay racismo en España, que si se trata de dos o tres cafres que no saben comportarse.

Llama poderosamente la atención que desde el descubrimiento de América allá por el año 1492 y la colonización de la Guinea antes española 1778, el Protectorado Español de Marruecos, Ifni 1912 – 1958 y Sahara Español 1976 no haya habido ningún sólo ministro, secretario de Estado, director general de un ministerio negro, bereber o indio; en la administración pública española sigue siendo novedoso ver un profesor/a, médico, economista, policía nacional… negro; se puede contar el número de sacerdotes negros en todas las diócesis españolas. Han tenido que ser formaciones políticas recién creadas (Podemos) para ver una persona negra en el Parlamento español, la hispano-guineoecuatoriana Rita Bosaho mientras se les llena la boca a los políticos, sobre todo de izquierdas, con palabras biensonantes y declaraciones de intención ilusionantes en favor de la integración, de igualdad entre todas las razas; ¿de qué integración se habla en este país; en qué se traduce? Obras son amores y no buenas razones.

Lo que nadie puede negar es que en esta sociedad, al igual que todas las sociedades occidentales, el fenómeno del racismo y xenofobia ha existido, existe y cada vez está in crescendo y mientras se sigue negando de su existencia en nuestra casa, difícilmente podremos combatir y extirpar esa lacra; mientras sigamos negando las evidencias racistas que vemos por doquier y mientras seguimos creyéndonos que España es un paraíso donde todo el mundo es bueno, respetuoso, justo y amable, no podremos corregir los males de esta sociedad.

Esperábamos una condena pública y sin ambages del atropello perpetrado por los policías municipales de Móstoles por parte de la alcaldía, de la Comunidad Autónoma y del gobierno ‘progresista’ del doctor Sánchez pero, como uno lleva mucho tiempo residiendo en estos lares y lleva viendo y viviendo muchas cosas como la muerte de un negro de Guinea Bissau, Antonio Fonseca, en una comisaría de Arrecife, Lanzarote, por un golpe recibido en el 2000. Aquello se quedó que el maltrato sufrido por la señora de la guagua en Móstoles; o sea, en nada. Cuántas veces el mismo suscribiente ha sido parado en el aeropuerto de Guacimeta por la policía ‘secreta’ con la excusa de un control rutinario cuando dejan pasar a todos los pasajeros blancos que viajaban con él en el mismo vuelo o un gerente de una empresa de Securitas en Madrid él, recién licenciado en el año 1999, que le dijo a la cara que no podía mandarle en el turno de El Corte inglés para no ahuyentar a los clientes por ser negro porque esos eran del barrio de Salamanca, de la calle Serrano…, tenía que estar trabajando en lugares peligrosos por mi envergadura…

Si no tomamos en serio la cuestión del racismo y xenofobia que últimamente está en auge en toda Europa, incluida la España de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Quim Torra, Puigdemont, Oriol Junquera e Íñigo Urkullu, nos arriesgamos a lamentarlo más bien pronto. Las buenas palabras, los gestos populistas y el postureo ante la llegada de los inmigrantes en los puertos de Valencia o Barcelona no resuelven la cuestión del racismo latente en nuestra sociedad. Si no se suspenden los partidos de fútbol si se constata u observa un atisbo de actitudes racistas en el público o entre los jugadores; si no se sancionan a los agentes que hacen abuso de autoridad frente a los inmigrantes también, y si no amonestan a los padres cuyos hijos discriminan, insultan y hacen gestos vejatorios a los demás por su color de la piel, origen o religión…, los microracismos de esta sociedad seguirán incubándose hasta su eclosión; y eso que VOX no es el que está en el poder, todavía.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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