Quien a espada mata, a espada muere

Por José Eugenio Nsue

Ya he expresado en numerosas ocasiones mi predilección y mi admiración hacia los refranes, adagios y dichos populares porque, a parte de su belleza literaria en sus expresiones, manifiestan el saber popular y unas verdades incuestionables. El que da título a estas reflexiones que atribuyen a Jesús según el Evangelio de San Mateo, 25, 51-52, en el que Jesús pide a uno de los que estaban con Él que guarde su espada porque: ‘qui in gladio occiderit, gladio peribit‘, en cristiano: “el que mata a espada, perecerá por la espada“, sirve para describir lo que acontece estos días en el reino de Akoakam, el macro juicio contra los ‘golpistas’ supuestos de diciembre de 2017.

Desde el pasado viernes 22 del presente mes de marzo están celebrando en Bata, Guinea Ecuatorial, una farsa de juicio en el que el sanguinario régimen pretende demostrar y justificar que las torturas aplicadas a un centenar de guineanos y algunos extranjeros durante más de un año así como los secuestros de guineanos en terceros países y su traslado ilegal a Guinea, cuya última víctima mortal ha sido Carmelo EBO NDUY este martes 26 en el hospital general de Bata; al parecer, ha muerto con grilletes puestos, no se puede ser más inhumanos, era porque las víctimas intentaron atentar contra el monarca.

Viendo las imágenes de los torturados, me recordaban las imágenes de los judíos en el campo de exterminio de Auschwitz de la película ‘El niño del pijama de rayas‘, de lo famélicos y enclenques que estaban muchos presos.

Es de humanos condenar cualquier abuso, violación, atentado y la eliminación contra las vidas humanas; la violencia, las torturas, las detenciones arbitrarias e ilegales así como los secuestros y asesinatos de las personas en pleno siglo XXI por parte de los gobiernos dictatoriales y criminales como el guineano merecen toda repulsa, menosprecio y condena. Apelar a un juicio justo e imparcial cuando, como hemos dicho, las detenciones y secuestros fueron ilegales e injustos, en un país que nunca ha existido justicia, ni garantías jurídicas; la legalidad nunca ha existido en la República de Guinea Ecuatorial; las sentencias se dictan desde Ongoete, el palacio real del rey de Akoakam, simplemente es perder el tiempo. Lo único que hay que desear a los torturados inocentes presos es que el Señor tenga compasión de ellos.

Otra cosa es la presencia entre los torturados presos a dos de los sicarios y chivatos más sanguinarios y crueles que el país ha conocido: Julián ONDO NKUMU y Enrique NSUE ANGUESOMO (Chico Henri); dos elementos, uno analfabeto funcional y otro un aprovechado, que habían creído que la única forma para escalar en la ‘administración’ del reino de Akoakam era ensañar contra la población indefensa e inofensiva guineoecuatoriana. Ondo Nkumu ha tenido literalmente licencia para matar y tanto es así que habría matado a cientos de personas impunemente, torturado a miles, arruinado a otros tantos. Ondo Nkumu era la ley en Guinea Ecuatorial; su palabra era palabra de Dios, sus decisiones, todas torticeras, eran de obligado cumplimiento y sus acciones criminales eran sentencias irrevocables. Ese enajenado y demente no ha conocido nunca la diferencia entre el bien y el mal, para él torturar, asesinar, humillar, ridiculizar, apropiarse de lo ajeno…, era lo normal, era su peculiar forma de hacer el bien, era su manera de ser bondadoso. Se supone que obraba así para impresionar a su amo, el rey Obiang Nguema I y vaya si le impresionó que hasta llegó a nombrarle desde jefe de la seguridad presidencial a Secretario de Estado de seguridad nacional pero claro, el elemento llegó a creerse la alternativa del monarca, los suyos ya le veían por encima del mismísimo rey Obiang hasta el extremo de que alguna hermana suya cantando, exige al rey que proteja y cuide de su hermano Ondo Nkumu porque es toda Guinea!!! Ver para creer. El subordinado le exige a su jefe que cuide de él, que sea él quien le proteja porque representa todo el país; en otras palabras, Julián Ondo Nkumu representa todo el país y el jefe de Estado tiene que cuidarle y protegerle para que no le ocurra nada. Esto sólo pasa en Mongomo, capital de Guinea Ecuatorial.

El caso de ‘Chico Henri‘ es lo mismo; pasó de ser un perfecto don nadie, sirviente de Armengol Ondo Nguema; no se le conoce méritos ningunos ni académicos, ni empresariales, ni mucho menos profesionales pero, de la noche a la mañana es encumbrado a puestos relevantes en la materia de seguridad del rey Obiang.

Conociendo los méritos que se le exige a los postulantes para esos menesteres en la hacienda del reino de Akoakam, se puede imaginar que mucha sangre inocente tuvo que derramarse y muchos inocentes encarcelados por culpa del susodicho. El colmo es que después de traicionar, acusar falsamente, torturar…, su amo le nombra embajador en Chad.

Ver a esos dos asesinos y torturadores profesionales vestidos con el siniestro traje de presos, enchirronados en las tétricas cárceles que uno de ellos construyó creyendo que iban a ser para sus víctimas; verle a Ondo Nkumu llorar de ¿emoción, impotencia o de rabia?, es la demostración de que tarde o temprano cada uno recibe la paga con la misma moneda con la que paga a los demás si no en esta vida, en la otra. Quien a espada mata, a espada muere.

Jamás olvidaré el mal trago que me hizo pasar el alacran ese de Ondo Nkumu allá en julio de 1992 en Bata sobre las 22h en frente de la Radiotelevisión. Yo venía de Kinshasa para pasar las vacaciones con la familia; llegué a Bata a media mañana y me quedé a pasar la noche en Bata (Mbangan) con la otra familia. Por la noche fuimos un primo y un sobrino al recinto ferial de la Plaza del reloj; sobre las nueve y media fuimos a acompañar a mi primo que vivía después de Shangai. Pasando a la altura de la Radio encontramos aparcado un coche militar (Ngongongo) descapotable con seis militares fuertemente armados detrás además del conductor y Ondo Nkumu, al pasar nosotros, arrancaron y se pararon junto a nosotros, el conductor me llamó al acercarme oí cómo mi primo y mi sobrino lamentaban (Dios, Dios, Ondo Nkumu). Les di la buenas noches en español mas, nadie me contestó; el conductor me dijo que el jefe me llama; ¿quién era el jefe?, pregunté, me indicó con la cabeza al que estaba sentado a su lado. Al pasar a su lado, me cogió el cuello fuertemente sin que pudiera respirar. Mi sobrino y mi primo se arrodillaron en la carretera diciendo: “por favor, Excelencia, él no es político, no es político, por favor, por favor” mientras, los seis mocosos armados se bajaron del coche y me apuntaban con sus armas como si fuera Severo MOTO o Plácido Mico de entonces. A duras penas, le pregunté qué es lo que yo había hecho, por qué me maltrataba, que no podía respirar… En nada se llenó la zona de curiosos. Ese desgraciado me preguntó que de dónde era, qué hacía en Bata. Le dije que era de Niefang, Esandón, y era religioso claretiano, estudiante en Zaire…Me dijo que yo no era estudiante porque no me veían ni en Bata ni en Malabo, además ¡¡yo no sabía hablar fang!! Y seguía cogiéndome el cuello. Es ahí que una voz femenina salió de entre los curiosos gritando: ‘Ondo Nkumu, tú sueles venir a ligarme en mi bar, este es mi tío al que estás maltratando’. Entonces, me soltó y me dijo que tuviera mucho cuidado, desde que había me bajado del avión me estaban siguiendo… Salieron a todo gas hacia el Palacio. Me quedé temblando y sin la fuerza de caminar durante algunos minutos, los curiosos aplaudiendo. Vi la muerte muy de cerca.

No le deseo mal a esos locos pero, con que hayan experimentado en propia carne lo que durante mucho tiempo han hecho a los demás, creo que es la mejor lección que podían recibir y es un aviso para todos los que siguen torturando y asesinando a los inocentes en nombre del rey Obiang Nguema I; que sepáis que a éste le importa un carajo sus vidas; vosotros seréis los siguientes.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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Comentarios

    Papapa Wemba

    (abril 1, 2019 - 11:44 am)

    …Y al mismo rey de ellos OBIANG NGUEMA, decirle lo mismo: QUIEN A HIERRO MATA A HIERRO MUERE, esto tambien lo dijo tu mismisimo tio MACIASa quien mataste con HIERRO…

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