Benditos debates

Por Jose Eugenio Nsue

En la noche del pasado martes 23/04/2019 asistimos a la otra fiesta de la democracia aquí en España, el debate en Atresmedia (Antena 3 y Sexta) entre los candidatos presidenciales de las elecciones de este 29: el candidato socialista y presidente en funciones, el doctor Pedro Sánchez; el popular, Pablo Casado; el ciudadano, Albert Rivera y el podemita, Pablo Iglesias; la Junta Electoral había rechazado la presencia de VOX en los debates televisivos porque era una formación política en ciernes sin, hasta el momento, ninguna representación parlamentaria.

Nos guste o no y mal que nos pese, hay que reconocer que Europa, en materia de la democracia, de los derechos humanos, civiles, etc, está a años luz del resto de los continentes. Como dicen que dijo Churchill que la democracia era el menos malo de los sistemas políticos, ahí donde se aplica y se practica, es una verdadera fiesta en todos los países europeos donde los políticos en vez de querer ser antes importantes, buscan ser útiles (Churchill) en las sociedades que aspiran dirigir o gobernar y por eso se ven necesitados y hasta obligados (aunque algunos políticos hacen trampas y quieren evitar debatir con los adversarios para así ocultar o esconder sus debilidades), a comparecer ante la opinión pública para presentarse, explicar sus propuestas y programas, y para pedir votos.

En occidente, la política es el arte de querer resolver los problemas de las personas: el trabajo, la sanidad, la educación, el medioambiente, la seguridad nacional y ciudadana…) según la ideología de cada de cada uno; para llevarlo a cabo es imprescindible debatir, confrontar ideas, dialogar. Los debates dan oportunidad a los ciudadanos interesados, los hay que pasan olímpicamente de todo y no les importa nada, para conocer mejor a los candidatos que quieren representarles y así poder elegir libre y en conciencia. Las elecciones en los países democráticos y libres son una expresión y manifestación jubilosa y festiva porque dan ocasión a los ciudadanos a expresarse libremente y celebrar la democracia participando en la constitución de uno de los tres poderes del Estado, el poder Legislativo lo que contrasta con la imposibilidad de celebrar debates abiertos, públicos y libres en los países dictatoriales.

A los dictadores les da pánico debatir con la oposición muchas veces por su incompetencia; si no todos, la inmensa mayoría de los dictadores son mediocres si no ineptos intelectualmente hablando y por eso no se atreven a hablar en público para confrontar ideas y para rebatir las de los oponentes; otras veces porque carecen de ideas o proyectos que defender ni explicar. Los dictadores huyen de las palabras, sólo saben emplear la violencia, la intimidación y la brutalidad para imponer sus decisiones, que por eso son dictadores para dictar normas; diría el representante de los dictadores mundial. Para ellos, el poder no se divide ni se reparte; nada de poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo; los tres lo encarnan ellos y son ellos el poder en sí; el pueblo o la nación no es soberano, no tiene derecho de elegir libre y voluntariamente, no tiene derecho a escuchar lo que quiere y a los que quieren; tiene que estar sometido a los dictámenes del sátrapa de turno por lo tanto, la oposición no ha lugar en los estados dictatoriales, los opositores se convierten automáticamente en enemigos de la patria, en proscritos y por consiguiente, en delincuentes de los que hay que perseguir, aniquilar en algunos casos, arruinar de todas las maneras desde negarles el derecho de trabajar, hacer negocios hasta el de la libertad de expresión y movimiento; son declarados hijos e hijas renegados; ya no son nacidos del pueblo que les vio nacer ni pertenecen ya de sus progenitores a los que les obligan a que renieguen públicamente a sus vástagos por pensar diferente al régimen.

Guinea Ecuatorial es el mejor ejemplo del funcionamiento y prácticas de la dictadura; el régimen dictatorial del monarca de Akoakam puede editar un manual de prácticas y fórmulas dictatoriales y sería un best seller mundial del mundo de las dictaduras. En Guinea Ecuatorial la oposición es nominal, no existe, prácticamente, en realidad; ni los partidos legalizados ni los ilegalizados, ningunos tienen derecho a nada ni para reunirse, ni para afiliarse a otro partido o sindicato, ni para celebrar mítines ni siquiera cuando se convocan las elecciones; de debates, ni hablar. Todos los partidos políticos de la oposición están vetados en los medios de (in)comunicación que son patrimonio exclusivo del padre-monarca, de la madre-reina y del hijo-príncipe con su órgano propagandístico y represor, el sindicato del crimen organizado, el PDGE; sólo se habla de alguno de ellos en esos medios de incomunicación del régimen cuando quieren difundir alguna burda o algún infundio como la fake news de que Andrés Esono Ondo, Secretario General de CPDS, había sido detenido en Mongo, Chad, por querer reclutar a mercenarios chadianos y comprar armas para ir a matar a la familia real de Akoakam y tomar el poder por fuerza; sin que les caiga las caras de vergüenza, siguen difundiendo y manteniendo la misma falacia involucrando a los diplomáticos españoles de la embajada española de Malabo a pesar de haber sido liberado sin cargos de un secuestro propio de organizaciones mafiosas del mundo del hampa y de narcos el Secretario General de CPDS.

A los dueños de Guinea que copan todos los cargos y puestos de instituciones del Estado les da pavor a enfrentarse dialécticamente con la oposición, son incapaces de dialogar y de utilizar las palabras como la única herramienta de lucha democrática entre la gente civilizada; ellos no buscan convencer sino imponer; no les hace falta seducir, atraer a los ciudadanos sino someterlos, confunden el diálogo con el monólogo.

Siempre que voy a votar aquí después de asistir s la misa dominical, llevo a mis hijos para que vean y aprendan cómo se celebran las elecciones en una democracia con alegría y ausencia de militares y armas; los policías que velan por la seguridad de TODOS se quedan fuera, muy lejos de las mesas electorales para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho libre y voluntariamente; les llevo porque nunca he perdido la esperanza de que pronto, muy pronto, vamos a votar así en nuestro país de origen. Qué bueno es vivir en Europa, entre gente civilizada.

Así que: alea jacta est (la suerte está echada). ¡¡ A votar, compatriotas, la mejor opción para esta España linda y querida!!

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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