¿Quiénes viven en babia: Ellos o nosotros?

Por José Eugenio Nsue

Nunca dejará de impresionarme los dichos y hechos de un humilde carpintero de Galilea, Jesús de Nazaret. Viendo y oyendo algunos episodios de nuestro día a día, me ha venido a la cabeza la respuesta que Él dio a Poncio Pilato durante el interrogatorio antes de su crucifixión: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que no fuera entregado a los judíos. Pero ahora mi reino no es de aquí“. Juan 18:36.

Algunos nos sentimos como Cristo cuando dijo aquello; estamos tan alucinados y tan asombrados con los muchos acontecimientos que ocurren que se pensaría que uno vive en otro planeta.

Vengo observando un cierto paralelismo en las conductas y comportamientos de los españoles y guineoecuatorianos en general. Para los dos países, el relativismo moral, la indiferencia y el laxismo se han convertido en una manera de ser de sus ciudadanos, se han adueñado de las dos sociedades y por eso ya nada es nada, todo vale, nada importa solo lo que yo pienso y en lo que yo creo importa.

El miércoles de esta semana aparece Arnaldo Otegi en la TVE siendo entrevistado en la franja horaria de máxima audiencia; para los rezagados, el tal Otegi es un asesino confeso, uno de los etarras más sanguinarios y criminales habidos que ha sido condenado tropecientas veces; ahora en libertad gracias a la aplicación benévola de la justicia en España; a pesar de estar inhabilitado para ejercer ningún cargo público hasta el año 2021, ahí está como jefe del brazo político de la extinta ETA, Bildu. Hasta aquí, bueno, estamos en la democracia española pero, entrevistarle en una televisión pública pagada por el erario público sin que tenga nada nuevo que aportar a la sociedad y sin que tenga intención de rectificar su actitud chulesca, burlona y altanera frente a los españoles de bien y, sobre todo, frente a los familiares de más de ochocientas víctimas mortales y miles de damnificados por obra de esa banda asesina que él representa, defiende y apoya; ni él ni nadie de esa organización terrorista está dispuesto ni a pedir perdón ni a condenar el uso sin sentido de la violencia así como las macabras acciones terroristas llevadas a cabo, que esa fue la noticia del día en todas las cadenas de televisión, líneas editoriales en todos las emisoras de radio y portadas en casi todas los periódicos, y que haya opinadores y periodistas que justifiquen su aparición en una televisión pública, es la demostración de hasta dónde estamos llegando. ¿Puede haber un caso parecido en Alemania, Francia, Inglaterra o en los Estados Unidos? ¿Qué tipo de democracia defiende este país donde los verdugos son aclamados y encumbrados mientras que las víctimas son humillados y sometidos? ¿Qué estamos haciendo?

En el país paralelo, República de Guinea Ecuatorial, tras el bodrio de cumpleaños a principios del presente mes por parte del rey – padre, a finales del mismo mes le iba a tocar al príncipe – heredero; según los vídeos e imágenes que circulan por las redes sociales, una vez más, se ve en la catedral o lo que queda de ella la gente embelesada empezando por el mismo arzobispo, Juan Nsue Edjang, quien con cara de sumisión y admiración le da la hostia ¿sagrada?, ¿¿¿cuerpo de Cristo??? a uno de los artífices de las desgracias del país; la entrada de la catedral convertida en un escenario circense, la fachada en un mural anunciando los años que no cumple el heredero (al parecer, su pasaporte pone que nacería en el año 1968; ¿cómo puede seguir cumpliendo 50 años en el 2019?, claro los años se cuentan al revés en ese país); se ve cómo los aburridos y hambrientos ciudadanos se agolpan en las aceras botellas de champán en mano practicando el deporte favorito nacional: la ingesta del alcohol cantándole al hijo del dios Obiang acompañado por una banda musical. En una otra imagen, se ve a los militares en círculo repartiendo víveres esparcidos por todo el suelo consistentes en montículos de chicharros, zanjas y alas de pavo, unas latas y botellas de cerveza; eso me recordaba a esas ayudas humanitarias en las zonas catastróficas. Esa forma despectiva de tratar a los que se supone que están para velar por la seguridad nacional por parte del que se supone que es su jefe demuestra el menosprecio la desconsideración hacia toda la población, hasta a aquellos que están dando sus vidas no por la nación sino por esa familia real de Akoakam que se ha enriquecido barbaramente a costa del expolio.

Muchos seguimos atónitos e indignados al ver cómo una familia está determinada en arruinar todo el país con sus excentricidades y despilfarros absurdos. Si los cumpleaños y onomásticas de los presidentes siguen siendo noticia solo en África y motivo de fiesta nacional, Guinea Ecuatorial ha superado a todo el continente negro; las fiestas del cumpleaños ya son más importantes que la fiesta de la independencia, que la natividad del Señor Jesús, que la Semana Santa y que la Fiesta del trabajador. El natalicio del rey Obiang Nguema I es motivo más que suficiente para paralizar toda la nación, todos los sectores productivos se paralizan, se obliga a toda la población a aportarse para los fastos y toda la administración se paraliza mientras que todos los recursos del Estado son destinados para esa sola familia y la fiesta dura semanas; cuantificar el gasto que eso supone es imposible entre otras razones porque, no vienen contemplados en los Presupuestos Generales del Estado. Ahora nos hemos superado a nosotros mismos, ahora ya no solo se festeja y se celebra el día del nacimiento del rey – padre, también ya es oficial y nacional el día del nacimiento del príncipe – heredero con los mismos fastos y con el mismo gasto y el día del nacimiento de la reina – madre de Angong tampoco se queda atrás. Mientras, la población guineana no se pregunta: ¿quién le ha regalado a la familia real de Akoakam Guinea Ecuatorial?


Año tras año acude a las citas de celebraciones de cumpleaños de los dueños del país y espera ansiosa el insultante y mísero reparto de viandas (comestibles y bebestibles, Cantinflas) por ese motivo, lo que quiere decir que si los Obiang Nguema no cumplen años, los guineanos no pueden comer decentemente y por lo tanto, la población ya espera y desea que haya cumpleaños presidenciales y vicepresidenciales todos los meses del año a ver si puede comer dignamente una vez al mes. Les han acostumbrado a los guineanos a dependerse de los Obiang y a esperar de su clemencia para sobrevivir y de su furia para padecerse y a todo aplauden, cantan y se alegran ¿pacíficamente?, sin rechistar y los que DECIMOS que así no, que los guineanos merecemos otra vida, una vida mejor, justa y digna, nos dicen que vivimos en Babia; ¿quiénes viven realmente en Babia ellos o nosotros?

Así lo pienso y así lo digo; ¿ qué os parece?

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