Guinea Ecuatorial, un estado totalitario

Por José Eugenio Nsue

El totalitarismo es el término por el que se conoce a las ideologías, los movimientos y los regímenes políticos donde la libertad está seriamente restringida y el Estado ejerce todo el poder sin divisiones ni restricciones, como el del monarca de Akoakam. Los totalitarismos, regímenes totalitarios, se diferencian de otros regímenes autocráticos por ser dirigidos por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como partido único, lo que hace el PDGE, y se funde con las instituciones del Estado. Estos regímenes, por lo general exaltan la figura de un personaje, el rey Obiang Nguema I, que tiene poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos (Obiang es el sabelotodo; va dando ‘sabias orientaciones a todo el mundo, a los cirujanos en sus quirófanos, a los profesores en sus aulas de clases, a los ingenieros en sus talleres y fábricas, a los pilotos de aviones desde las cabinas de sus aviones, etc), y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente. Impulsan un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad y hacen uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represión como la policía secreta (Cf. Wikipedia). Toda Europa casi, muchos países latinoamericanos y asiáticos eran gobernados por esos regímenes totalitarios en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX (Adolf Hitler, Mussolini, Lenin, Francisco Franco, Mao Zendong, Kim Il-sung…); en África casi todos sus gobernantes después de las independencias se convirtieron en totalitarios (Idi Amín, Jean-Bédel Bokassa, Moboutu, Francisco Macías Nguema, Mohamed Kadafi, etc).

Este tipo de régimen totalitario que el tío del actual monarca guineano había empezado, se ha quintuplicado a día de hoy en la República de Guinea Ecuatorial. El pueblo guineoecuatoriano ha sido y está siendo tan acosado y ultrajado en sus derechos más elementales que se ha vuelto amorfo, inerme, impasivo, indefenso y desganado mientras que sus verdugos siguen erre que erre a vueltas con lo que queda de él; no pasa día que ellos no tuercen aún más las tuercas de la represión contra ya exhausto pueblo con medidas arcaicas, ridículas e inhumanas como si se trataran de unos inmaduros e infantiles y estos, el pueblo, acatan imposibles y sin rechistar sus órdenes estúpidas.

Ya es un hecho consumado en Guinea Ecuatorial el que en todas las fiestas nacionales (navidades, Semana Santa, el 12 de octubre, etc), así como en las elecciones se prohíban la circulación de los vehículos particulares, se manda cerrar los establecimientos públicos (bares, restaurantes, discotecas, etc) también se prohíbe la ingesta de alcohol mientras que ellos mismos, los prebostes del régimen y la amplia Familia Real de Akoakam que son los que atropellan a la gente, se emborrachan como cosacos llevan sus coches alegremente adonde les dé la gana mientras, el pueblo cabizbajo, se resigna.

Es un hecho consumado en Guinea el que la bandera de un partido político, PDGE, ondee junto a la bandera nacional como si fuera un símbolo nacional más en todos los edificios públicos oficiales del Estado y copresida los despachos de los miembros del gobierno y funcionarios del Estado así como todas las instituciones del país que deberían representar a todos los ciudadanos; asimismo, resulta un hecho consumado el que los partidos políticos ‘legalizados’ en el país no pueden reunirse libremente con sus afiliados ni tampoco pueden dirigirse públicamente a sus simpatizantes en todo el territorio nacional; un simple delegado, presidente de Consejo de poblado de quinto pino o un simple jefe militar de cualquier distrito tiene autoridad total para impedir una reunión de un partido opositor y hasta para encarcelarlo sin motivo y sin explicación; a los guineanos, les tiene sin cuidado, no les preocupa en absoluto.

Es un hecho consumado en la República el que se cotice obligatoriamente al gubernamental partido PDGE todos los guineanos y no guineanos que o bien trabajan o bien tienen una actividad económica en el país. También es un hecho consumado en la Guinea de los Obiang el que se te atropelle, te disparen, encarcelen, torturen, te roben o que violen a tu hija, mujer, tía, sobrina o hermana hasta menores de edad y no pasa nada; a nadie le interesa el tema, nadie da ni pide explicación ninguna cuando pertenecen los autores al club de los poetas del crimen organizado del reino; a la población, ni se inmuta, ya se ve como algo normal; ya forma parte de su día a día.

Esta semana nos ha llegado otra de las tantas ocurrencias de los iluminatis del régimen: ¡¡prohibir ver otros canales de televisión en los bares, restaurantes, hoteles y demás establecimientos públicos además de las dos cadenas de la Familia Real, la del rey-padre (RTVGE) y la de su hijo, el príncipe-heredero (TV Asonga)!! Como lo oyen, señores y señoras: en el reino de Kalunga cuya capital es Akoakam, está prohibido ver un otro canal de televisión que no sea los del padre y del hijo; a los dueños de los establecimientos públicos y a los ciudadanos usuarios y clientes les prohíben hacer uso de sus libertades más elementales cual es poder elegir el medio de comunicación para informarse o entretenerse. Se supone que esos dueños de los bares, restaurantes, hoteles, gimnasios, peluquerías, salones de belleza… habrán pagado sus impuestos municipales y comercio y habrán pagado para instalar las antenas parabólicas y contratar los derechos; seguro que el colectivo concerniente haciendo gala de la obediencia que nos caracteriza, estará desintalando sus aparatos y antenas para cumplir con la orden de la superioridad aunque fuera un bulo, no vaya a ser que enerven a los miembros de la Casa Real.

Este régimen está dispuesto y determinado a despojarnos a los guineoecuatorianos de todo atisbo de dignidad y dejarnos como pollos sin plumas y nosotros permanecemos aletargados, sedados. Uno se le ocurre vestir obligatoriamente a los profesores y maestros; el gremio se pone en fila para ir a comprar. Otra impone que todos los niños y niñas del país lleven obligatoriamente los uniformes que confeccionan en sus talleres y nada más que en los suyos; todos los padres se ponen en fila para obedecer. Otros obligan a cerrarlo todo: los comercios, las empresas, los colegios y los institutos, la administración, el transporte hasta mandan cerrar los hospitales y los colegios y otros centros de enseñanza para ir a recibir o escuchar a la Sagrada Familia Real de Akoakam; hiciera sol como si lloviera, la asistencia es obligatoria. Falta que nos impongan qué libros leer, qué días llevar chaqueta y corbata, cuáles salir a la calle en paños menores; cuándo y cuántas veces hemos de acostarnos con nuestras parejas, qué día y hora ir a misa y cómo ir a comulgar; seguramente que les obedeceremos.

Al guineoecuatoriano todos esos años primero la colonización, después las dos cruentas dictaduras, le han arrebatado la capacidad de reaccionar, recapacitar y luchar por su dignidad y por sus derechos; las circunstancias le han enajenado y paralizado. El totalitarismo de este régimen nos ha mandado a todos los guineoecuatorianos a la ciudad de las ánimas en pena. Si alguna vez cayera este régimen, va a costar sudor y lágrimas devolver a los guineanos la condición de personas vivas dotadas de dignidad, principios y con la capacidad de reaccionar civilizadamente pero, hasta entonces, damos pena.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Radio Macuto Facebook

Radio Macuto Autor

Comentarios

    Pepin

    (agosto 31, 2019 - 7:13 pm)

    Tu análisis es justa y coherente, pero sin embargo, pregunto: cuando os levantareis para echar al torpe, bruto y a sus amiguetes?
    No conozco ningún país que haya ganado su libertad con palabras, tertulias y mas dichos.
    Que se levante y que luchen por la libertad, que luchen por la de sus hijos y por el bienestar de Guinea.
    Ya es hora de dar su propia vida por algo que tiene sentido porque el vástago y el satrapa destrozaron las chozas de la palabra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *