Mi noche gloriosa

Teníamos una continua y exquisita charla por teléfono, nos gustaba estar largo rato describiendo nuestro día. […]

Ahí nos dábamos consejos en qué podríamos mejorar, qué aceptar, y hasta dónde podríamos llegar.

Cuando se acercaba el fin de semana, nos poníamos de acuerdo en cómo lo que podíamos pasar.

Era descolgar el móvil, y entregarnos en: alma, cuerpo y espíritu. Aquello era indescriptible.

Por whatsapp, y por teléfono, yo le devoraba completo, le hacía todo lo que se me antojase.
La tecnología, una vez más fue mi cómplice.
¡Tan divinas!

Detrás de ése diminutivo móvil,
traspasábamos nuestras ganas infinitas de querer estar juntos.

Las risas de larga durada, nos delataba en cada segundo, era inevitable negar aquello que tanto deseas. Las ansias de querer estar juntos era patente.

Aquella noche otoñal, un poco fría,
debido a las bajas temperaturas,
nos fue moldeando suavemente, convirtiéndose en una noche cálida,
era una noche…; ¡Dios! No encuentro
calificativos notables para describirlo pero, ¡ay! era brillantemente, perfecta y maravillosa. ¡Nunca la había visto así!

Él me miró,
con esa sonrisa suya que me deja sin aliento
y,
se me iluminó la vida.
Se acercó a mí lentamente
con una delicadeza
propio de él;
empezó a acariciar
cada línea de mi rostro,
con sus preciosos dedos,
increíblemente perfectos,
todo mi ser sintió una electricidad hermosa.

Me cogió de la mano suavemente,
y, me cargó sobre su cintura,
yo, hice un juego de cruzadas de piernas detrás de su cintura, que le excitó maravillosamente.

Aquel cruce de piernas, hizo que su ser estuviese tan pegado a mi, volamos hasta llegar a las estrellas sin visado.
estábamos gozando en nuestra propia gloria.

Bajé lentamente la mirada,
y empecé besándole
con la lengua suave y con los labios húmedos,
la frente, las sienes, sus ojitos, su naricita.
Hice un tour por su hermoso rostro,
hasta alojarme en sus sabrosos y ricos labios.

Cogí su labio superior
saboreando ese jugo, haciéndole morir de placer,
después me pasé al labio inferior,
pasé mi lengua nuevamente entre sus labios, me detuve y le miré estaba emocionado…


Quise detenerme pero, era tan rico todo… volví a besarle otra vez,
cogí sus dos labios con una delicadeza, y le di un beso con mi lengua suave.

Gimió de placer.
Y los gritos prolongados de excitación, por debajo de mi cuello, fue la mejor respuesta.

Él tan caballeroso, me ofreció en bandeja de plata,
su rica lengua, despacio, modo cámara lenta, estaba llegando a la cima dé…


Empezó bajando suavemente por mi lindo cuello, me dio un mordisquito, estaba en flor, y en un segundo solo uno, se convirtió en mi gran vampiro y favorito.

Mi cuerpo se estremecía encarecidamente,
con cada contacto suyo.


La suavidad de nuestros cuerpos, las miradas de complicidad, el roce de nuestros ser tan cerca…


Era lo más rico y apetecible que nos estaba pasando.
No entendía nada, tampoco quería entender.
Solo me dejé amar….

Estaba intensamente emocionada,
hice que él no lo notara. Me daba vergüenza que viera que mi rostro se estaba bañado por una fuente de lagrimas.

Me atrajo hacia él, nuevamente,
dándome besos húmedos por los
cada línea de mi ser, con mucha sutileza Siguió bajando, mirándome fijamente, haciéndome sentir especial, única, haciéndome tocar las estrellas…
Acaricié las nubes
de ahí no quise salir.

Siguió dando besos húmedos, esa vez con la lengua dura,
toque la luna.
¡Estaba en el firmamento!
Aquel juego de labios húmedos saboreando todo mi cuerpo; hizo que llegara a flor.

Me estremecí triple veces más…
Aquel ardor que me traspasaba,
me devoró sin dejar rastro.

Yo seguía acariciándole por la espalda suavemente, besándolo como si fuese mi última vez, como si no hubiera un mañana.


Me volvió a mirar, esa vez preocupado, así le noté, y me dijo: -Relájate, mi amor, ¿vale?,
-¡Vale! respondí.
Éramos uno.

Los movimientos de cintura, pa’ Rebola y Basakato de la Sagrada familia, fueron increíblemente lindos.

Fue mi mil y una noche.

El se llevó mi alma
me quedé con su espíritu.

Ruth #VocesDeMiAlma

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