¿Y si Teodorin recibiera a Marcelo, presidente de Portugal, en un Lamborgini?

Por Bárbara Reis

Ficción futurista: Marcelo Rebelo de Sousa llega a Malabo para la XIV Cumbre de Jefes de Estado de la CPLP. Es el debut del “Benjamin Lusófono” como anfitrión y Obiang II le recibe como es de rigor.

Estamos en junio de 2022, el presidente Teodoro Obiang acaba de cumplir 80 años y pasa el “trono” de Guinea Ecuatorial a Teodorin, primer vicepresidente y primer hijo de su primera esposa, cuyo título oficial es “primera dama”.

Como era de esperar, Gabriel Obiang Lima, Ministro de Minas e Hidrocarburos y considerado un fuerte candidato para la sucesión, no fue elegido. No porque fuese hijo de la “segunda dama”, sino porque es hijo de una extranjera – Celestina Lima nació en Sao Tomé y Príncipe – y la élite siempre lo miró como si no fuera “100% guinea-ecuatoriano”.

Todo es más o menos lo mismo que en 2019. António Costa y Marcelo Rebelo de Sousa se encuentran en los palacios de São Bento y Belém, la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) sigue existiendo, la movilidad de los ciudadanos sigue siendo un espejismo, todavía no hay democracia en Guinea Ecuatorial y la pena de muerte está en vigor. A pesar de las promesas, el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial -que todavía cuenta con 99 de los 100 miembros del Parlamento- no aprobó la legislación prometida para abolir la pena de muerte y nadie supo si Obiang lo había enviado alguna vez..

En mayo de 2019, Rebelo de Sousa se reunió con el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de Guinea Ecuatorial y escuchó de él que estaba “en marcha un proceso legislativo, que contará con la intervención del Parlamento y que conocerá una decisión mucho antes de la cumbre de Luanda” de los Jefes de Estado y de Gobierno de la CPLP, en junio de 2020. Seis meses después, en octubre de ese año, no había señales de decisión y ningún diplomático parecía creer en esta utopía.

Estamos ahora en junio de 2022 y, como siempre sucede en años pares, es el mes de otra cumbre. Después de Cabo Verde en 2018 y Luanda en 2020, nadie tuvo los argumentos, el estómago o la energía para rechazar la oferta de Obiang de acoger la 14ª cumbre de los líderes de la CPLP. Durante años, el dictador no había hablado de otra cosa y su diplomacia había repetido que “al benjamín de la CPLP” le gustaba organizar la fiesta.

Estamos en 2022 y el nuevo jefe de Estado de Guinea Ecuatorial ya ha rehecho su colección de coches de lujo y ha dejado atrás el 29 de septiembre de 2019. El domingo, Obiang II vio subastada su hermosa colección de autos en Cheserex, Suiza, y los 27 millones de dólares de ingresos enviados para financiar programas sociales en su país.

No era una pera en dulce, pero era el mejor trato que sus abogados lograron cerrar con las autoridades suizas. Obiang II estaba siendo investigado por lavado de dinero y apropiación indebida de bienes públicos. Para poner fin a las molestias, aceptó vender 26 coches, entre ellos Ferraris, Lamborghinis, Bentleys y Rolls-Royces. La estrella de la colección era un Lamborghini Veneno Roadster blanco con las iniciales “TNO” – Teodoro Nguema Obiang – pintado en el techo.

Reuters dijo que había “un alemán interesado” y que durante años nadie sabía quién lo había comprado. Transcurridos tres años, todavía no hay noticias en Guinea Ecuatorial sobre dónde se ha invertido este capital inesperado. Existe la esperanza de que todavía se invierta algo en salud, ya que la esperanza de vida es de 58 años. El comprador anónimo, como ahora sabemos, era el propio Teodorin Obiang.

Los jefes de estado de todos los estados miembros de la CPLP están llegando a Malabo para la 14ª cumbre. Todo el mundo, excepto Brasil, que ordenó decir que estaría encantado de asistir,  pero una “incompatibilidad de agenda” ha impedido que el Capitán Jair Bolsonaro viajara.

Esperándolos en el aeropuerto está  Teodorin Obiang impecable con su nuevo traje azul.

– Querido amigo, bienvenido a Guinea Ecuatorial. Estoy encantado de llevarte al hotel en mi nuevo Lamborghini! – dijo el nuevo Presidente.

En un caso similar a la investigación suiza, las autoridades francesas acusaron a Obiang II de blanqueo y apropiación indebida de bienes públicos porque no pudo explicar el origen de los 25 millones de euros que pagó para comprar un palacio en la Avenida Foch de París y había declarado que tenía unos ingresos anuales de 80.000 euros.

Fue en junio de 2018 -el mes de la cumbre de la CPLP en Cabo Verde- cuando la AP se enteró de que “un tutor y otros funcionarios contratados por[Teodorin Obiang] en París habían dicho a los investigadores que su jefe había llegado a Francia con maletas llenas de dinero en efectivo y pagó por sus artículos de lujo casi siempre en efectivo”. Menos circunspectos, algunos periodicos lo llaman “el playboy más grande de África“. The Sun ha publicado imágenes de su Instagram (llamado Teddy Nguema), donde el hijo del viejo dictador posa en un jet, una bicicleta Tron de 44.000 libras esterlinas, un “Batmóvil” de 547.000 libras esterlinas y un pequeño submarino individual que parece estar en la línea Batman. Ahí es donde reconoció que “le gustan los juguetes”. Cuatro meses después, con la operación Salvo Conduto: Obiang II aterrizó en São Paulo y dentro de las maletas tenía 1,5 millones de dólares en efectivo y 20 relojes por valor de 15 millones.

Teodoro Obiang supera la confiscación de sus bienes como nadie: dos millones en Sudáfrica, 30 millones en los Estados Unidos, 14 en Brasil, 27 en Suiza, 88 en Holanda, 120 en Francia. Nada le hace dudar. Esta ficción futurista sólo sirve para recordarnos un riesgo: el próximo líder del “nuevo país hermano de la CPLP” podría ser un playboy extravagante buscado por la policía.

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