La obsesión de Obiang Nguema por el poder (II)

Por Tomás Edjang Nsue

Recapitulando la primera entrega, del 3 de agosto del presente año, recordemos que Obiang accedió al poder para quedarse, que la Constitución de 1982 fue la piedra angular que cimentó su dictadura, ya que la misma le permitió controlar todos los poderes y contrapoderes del Estado, lo que le dio las manos libres para hacer y deshacer a su antojo todo lo relacionado al desarrollo político, económico y social de Guinea Ecuatorial.

Para gente que no conozca la realidad que se vive en Guinea Ecuatorial, puede parecer extraño que Obiang haya logrado imponer su voluntad después del cambio operado en 1979. A nuestro juicio las siguientes son las acciones y circunstancias que lo posibilitaron.

1.– Consciente de su papel durante el reinado de Mesee M´Ngema y a pesar de haber sido designado por sus compañeros para llevar las riendas del Estado, Obiang temblaba de miedo, temía por su seguridad, temía las reacciones de las muchas personas a las que había dañado directa o indirectamente en el pasado. Conocía que no era el santo de devoción de los verdaderos artífices del golpe de estado del 3 de agosto. Sus compañeros de la academia militar de Zaragoza, con los que mantuvo una reunión “clandestina”, le habían infundido todavía más miedo al indicarle que, para su seguridad, no debía fiarse de los militares que se habían formado en otros países. Todo esto le llevó a Obiang plantear a España la necesidad de que le enviara elementos de la policía española porque, según él, no iba a sentirse seguro hasta que tuviera la protección de una fuerza exterior. Y España perdió aquí la oportunidad de enmendar sus errores del proceso de la independencia al negarle a Obiang su petición. Con la intermediación del presidente Omar Bongo de Gabón, Obiang finalmente consigue del rey Hassan de Marruecos el envío de un contingente de expertos de seguridad de la policía política marroquí, en principio un centenar aproximadamente (alcanzaría más tarde alrededor de 500 efectivos, entre policías y soldados, con sus respectivos mandos), un equipo de avezados torturadores . Dicho contingente llegó a Malabo en la noche del día 21 de septiembre de 1979, cuatro semanas después de haberse constituido el primer gabinete del Consejo Militar Supremo y a escasos tres días del inicio del juicio contra el depuesto presidente.

2.- Durante los tres años que duró el gobierno del Consejo Militar Supremo, Obiang se afanó en deshacerse de todo aquel que podía suponer un obstáculo a sus planes. Y tenía muchos obstáculos, empezando por sus compañeros de armas con mayor graduación y que habían tomado parte activa para derrocar a Mesie M´Ngema y formaban parte de la cúpula del gobierno del Consejo Militar Supremo. Así fueron cayendo: Salvador Elá Nseng, Vice-presidente 2º del Consejo Militar Supremo y ministro de Comercio (febrero de 1980, apenas seis meses después del golpe de estado), que se encargó de asegurar la isla de Bioko durante los acontecimientos del 3 de agosto; luego siguieron Felix Ondo Mbá Nchama, ministro del Interior y pieza clave para las operaciones del golpe de estado, en su calidad de responsable del principal depósito de armas de Bata ; Florencio Meye M´Elá, Vice-presidente 1º del Consejo Militar Supremo y ministro de Asuntos Exteriores, responsable del estado mayor de las operaciones en Bata; Eulogio Oyó Riquesa, quien dirigío la columna que partió de Bata a Mongomo durante el golpe de estado, gobernador militar de Bioko y más tarde Vice-presidente 2º , en sustitución de Salvador Elá Nseng. Todos ellos fueron prácticamente confinados a misiones diplomáticas de Guinea en el exterior.

Después le tocó el turno a los jóvenes soldados, sub-oficiales y cadetes que fueron los verdaderos artífices del golpe de estado de 1979, quienes después de verse confiados los cargos de Comisarios Adjuntos (vice-ministros) en el gabinete del Consejo Militar Supremo, fueron totalmente ignorados tras la formación del gobierno nombrado por Obiang en 1982.

En el proceso de eliminar “obstáculos”, Obiang se aprovechó del carácter del guineano, como lo sigue haciendo hoy, porque la mayoría de nuestros compatriotas son insensibles a decisiones injustas y arbitrarias, mientras no les afecten. Además Obiang seguía contando con el equipo de represión del que se había servido durante el régimen anterior, reforzado con la presencia de la fuerza marroquí. Opiniones como la emitida por el diario español El País, no hacían más que favorecer las maniobras del dictador en ciernes, cuando a raíz del cese de Salvador Elá Nseng escribía el 5 de febrero de 1980: “supone un significativo saneamiento de la vida administrativa separando personajes que estuvieron implicados en el régimen anterior”, como quien dijera que Obiang no tenía nada que ver con dicho régimen.

3.- Guinea Ecuatorial accede a su soberanía nacional en octubre de 1968, tras doscientos años de colonización, en los que sus habitantes no conocieron ningún atisbo de democracia; todo lo contrario, el país se independiza cuando la vieja metrópoli vivía la férrea dictadura de Franco. Durante los 11 años del régimen de instaurado en 1968, Guinea Ecuatorial conoció una cruel dictadura, que significó el asesinato de muchísimos guineanos y la huída al exterior de otros tantos. Es evidente que todo ello causó una psicosis en el guineo-ecuatoriano de la que ha sabido aprovechar el dictador.

4.- Como lo había hecho durante el régimen anterior, Obiang reinició la práctica de golpes de estado prefabricados, con el objetivo de atornillar y amedrentar a todo aquel que pudiera tener ideas contrarias. Son los casos de Carmelo Owono Ndong (Cona) y Gregorio Michá Elá (Endang), fusilados en 1983; Eugenio Abeso Mondú, fusilado en 1986; Joaquín Elema Borengue (condenado a muerte y luego agraciado) y Primo-José Esono Miká (que perdió sus riñones por torturas), ambos condenados en 1988.

Como quedó señalado en la primera entrega, Obiang hizo caso omiso al Plan de Acción propuesto por las Naciones Unidas en 1980, plan que tenía como objetivo el restablecimiento de los derechos humanos y libertades fundamentales en Guinea Ecuatorial. A pesar de ello, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas no cejó en su empeño de hacer cumplir dicho plan y a tal efecto inicio contactos con el gobierno a mediados de 1983 y no habiendo obtenido la correspondiente respuesta, por la resolución 1984/51 decide enviar un experto a Guinea Ecuatorial para “estudiar, con el gobierno de ese país, la mejor manera de aplicar el Plan de Acción propuesto por las Naciones Unidas”. Efectivamente dicho experto viajó a Guinea Ecuatorial en noviembre de 1984 e hizo una serie de recomendaciones para retomar el indicado Plan de Acción, recomendaciones que Obiang ignoró de nuevo porque iban frontalmente contra el plan que él había diseñado y sobre el que estaba efectivamente trabajando. Obiang corona su plan con el nacimiento, en octubre de 1987, del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, proyecto sobre el que llevaba trabajando desde hacía más de un año. Es decir, cuando el plan de las Naciones Unidas pregonaba la adopción de mecanismos que garantizaran el pluralismo político, él resolvió volver a un partido único al estilo del PUNT. Es así que las elecciones legislativas de 1988 se desarrollan con la lista única del PDGE y Obiang se presenta como candidato único a las presidenciales de 1989.

Sin embargo, el país seguía sumido en una profunda crisis económica ocasionada por el nepotismo y el clientelismo que propiciaba el partido único, como continúa haciéndolo hasta la fecha de hoy. Entretanto se celebra la 16ª Conferencia de Jefes de Estado de África y de Francia que tuvo lugar en La Baule, Francia, en junio de 1990. Después de la caída del muro de Berlín, los países del Este de Europa, del bloque soviético, inician reformas democráticas que les llevaron a una ruptura histórica con el comunismo. Mitterand invita a los países africanos a seguir dicho movimiento y establece un lazo entre la democracia y desarrollo, condicionando así la ayuda francesa que a partir de entonces la recibirían sólo aquellos países que abrazaran la democracia.

Al regreso de la Conferencia de La Baule, temeroso de perder su trono, Obiang inicia un movimiento totalmente en sentido contrario. En vísperas de una gira nacional que él programó realizar, despachó emisarios de su partido por todo el territorio para convencer a la población que no aceptara el pluralismo político, con el argumento de que dicho pluralismo fue el culpable de todos los males habidos durante el régimen anterior. El plan era que durante su gira los que iban a tomar la palabra en cada localidad se expresaran en dichos términos, como así se hizo, para luego decirle a Francia que el pueblo de Guinea Ecuatorial no aceptaba el pluralismo político.

Pero la crisis económica pudo más que la voluntad de Obiang. Estrangulado por dicha crisis y necesitado de la ayuda económica de Francia decide, aparentemente, dar marcha atrás. Porque, pocos meses después de la gira citada, vuelve a enviar emisarios de su partido, ésta vez para decirle a los “militantes” que acepten el pluralismo. Obiang ha urdido otro plan que haga posible que conserve su poder y empieza a ponerlo en marcha a toda prisa.

(Continuará)

Radio Macuto Facebook

Radio Macuto Autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *