Nos falta mucho por aprender

Por José Eugenio Nsue

“El arte y la cultura aumentan la armonía, la tolerancia y la comprensión entre las personas“(Matilde Asensi. España, 1962).

No nos cansaremos en advertir y denunciar para los que nos quieren oír y sobre todo hacernos caso, para que, si bien algo tarde (nunca es tarde si la dicha es buena), empecemos a trabajar desde ya a fin de evitar lo que parece no solo inevitable, sino inminente; me refiero a la actitud excluyente, intransigente e intolerante que se ha adueñado de los guineoecuatorianos casi en su totalidad.

Entre nosotros se ha impuesto peligrosamente un comportamiento totalitario, maniqueo de tal forma que todos los que no piensan como nosotros no deben, no tienen que existir, hay que obligarlos a que piensen igual que nosotros o, en su defecto, acallarlos como sea. Lo que empezó en los prolegómenos de la independencia de nuestro país con los incipientes partidos nacionalistas guineanos y llegó a su apogeo con el régimen sanguinario de Macías Nguema Biyogo y su PUNT (Partido Único Nacional de Trabajadores ), que empaquetaban a todos aquellos que no comulgaban con sus ideas macabras, demoníacas y criminales a los que llamaban ‘micog’ (jirafas) y por lo tanto, había que fusilarlos a todos hasta a sus familiares; así perecieron centenares de miles de personas simplemente por pensar diferente al status quo. Después, el actual régimen igual de sanguinario, criminal y dictatorial como el anterior y cuyos miembros formaron también parte activa de aquel de triste memoria ha venido a poner la guinda con la misma práctica maquiavélica de dividir a los guineanos de buenos, los que militan y comulgan con su ideario de hacer el mal y evitar el bien de su gran movimiento de masas, el PDGE (Partido Democrático de Guinea Ecuatorial) que tiene de democracia lo que yo tengo de color blanco, que son los que gozan de todos los derechos y privilegios sobre todo, el derecho fundamental: el derecho a la vida; y los malos, es decir, todos aquellos que disentimos, rechazamos y repudiamos los planteamientos y prácticas macabros de su sistema corrupto y criminal; nosotros no tenemos ningún derecho ni de hablar, ni de trabajar, ni de pensar, ni mucho menos el derecho a la vida (todavía siguen retumbando las últimas palabras de Eugenio Abeso Mondú antes de ser ajusticiado por el monarca de Akoakam: ‘me matan por pensar‘).

Esta misma actitud excluyente, totalitaria y maquiavélica se ve en los partidos políticos que dicen ser de la oposición donde hay, en algunos, bicefalia, ya creada por el régimen con la intención de destruir y desestabilizar el partido en cuestión, ya por disputas internas por los egos y el liderazgo; otros que pasan todo el tiempo hablando y culpando a los demás de todos sus males; el grupo de mujeres que habían empezado con el tema de los audios, las audistas, están actualmente con caras de perros las unas contra las otras desde que se han ido alineándose con grupos que les hacen creer que son mejores que las demás.

Esta misma actitud se vive y se palpa en los distintos grupos creados en las diferentes redes sociales en los que con la apariencia de ser activistas democráticos y se presentan como luchadores por la justicia, la igualdad, la tolerancia y por una sociedad plural, respetuosa y libre de pensamiento y culto en nuestro país en cambio, sus comportamientos y actuaciones no se difieren en nada con los que critican y dicen combatir cuando ven, leen u oyen una tesis, un planteamiento o posicionamiento distinto al suyo; no soportan que se les lleve la contraria; muchos son incapaces de rebatir los argumentos objetivos y datos demostrables con otros argumentos sino con amenazas y descalificaciones personales; otros se niegan e impiden que se pueda opinar, reflexionar o hablar sobre otras realidades o actualidades que nos conciernen directamente también porque o bien vivimos donde ocurren, o bien como pensadores globales y ciudadanos en esta aldea global, amén del monotema de la insoportable situación que atraviesa nuestro país, la República de Guinea Ecuatorial.

Mi padre nos decía, qué sabio era, que ahí donde vayas, haced lo que viereis. El guineano en general se ha negado a adaptarse a las circunstancias que hayan donde se encuentre, siempre quiere imponer su forma de vivir, de hacer las cosas igual como las hacía en la aldea donde nació; puede estar en Europa, América o Asia decenas de años no aprende ni hablar el idioma, ni comportarse como allá se comportan y hasta quiere imponer a los vecinos que hagan lo que él o ella hace.

Me importa más bien un pimiento que me eliminen o incluyan en algún grupo de WhatsApp que tampoco había solicitado adherirme pero lo que sí me importa y preocupa mucho, muchísimo es la incapacidad crónica y patológica de los guineoecuatorianos de aprender y de comportarnos civilizadamente tal como predicamos. Sigo diciendo y afirmando que todos los guineanos llevamos adentro ‘obianguemismo’, una buena dosis de dictadura e intolerancia que no queremos corregir. Pronto, muy pronto el rey Obiang Nguema I irá al infierno al igual que su tío Macías Nguema Biyogo pero el o la que venga después no dejará de ser igual o peor que ellos, si no aprendemos; y cuánto nos cuesta, ¿verdad?

Así lo pienso y así lo digo; ¿ qué os parece?

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Comentarios

    Ramón Nzé

    (noviembre 2, 2019 - 6:59 pm)

    Ninguna mención a “Jesucristo”. Ni parábolas religoso-cristianas. Ni nada de moralismo a y fe. ¡BRAVO!

    Y lo que es mejor, ya casi habla de lo que tiene “puta idea”. Y claro, eso le permite analizar, como exuatoguineano que es la raíz del asunto. La base de los conflictos en la oposición. Porque es solo en la oposición donde deben apuntar los que quieren y sueñan con un cambio de verdad. Al ser la dictadura un tema bastante conocido a nivel universal. Por lo tanto la ÚNICA COSA A BATIR por todos esos oponentes a los que usted se refiere “a su manera” claro.

    ¿Ya ve lo fácil que es que los mayores traten con seriedad nuestras cosas publico-políticas?

    Cada vez le veo bajarse a la lona. Dejarse de cielos e infiernos y tomar tierra. Ya si encima puede viajar a Guinea Ecuatorial a hacer campaña en favor de Paysa, o en favor de los activistas y políticos alla presentes, sería LO MÁS!. Pero de momento no le veo yo con dos pares de… como para esa parte crucial para derrocar al régimen del criminal Obibat.

    Pero vamos mejorando, ñamboro. Eso si, aplíquese también usted mismo su “obianguemismo” que le asola como dice usted asola a todos (¿acaso olvida que el país solo tiene 50 años. Y 40 de ellos han sido bajo la bota de ese mierda?). A usted también…

    No porque escriba estas cosas usted se salva.

    Siga así. Tendrá premio: en el próximo dibujo para usted le habré quitado la enorme cruz dorada…

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