El rol de los ‘intelectuales’ en Guinea Ecuatorial

Por José Eugenio Nsue

Estos días escuchando uno de los mejores audios que ha grabado el pionero del género ‘audismo’ en nuestro país, Ondo Ekekam, donde venía a aclarar acertadamente por qué mantiene que en África, concretamente en la República de Guinea Ecuatorial, no había intelectuales y si los hubieran, eran unos inservibles, inútiles, me acordé de una charla – conferencia que el escritor y periodista guineoecuatoriano don Donato NDONGO BIYOGO nos vino a dar en Oviedo en el curso 1996/1997 (no me acuerdo exactamente la fecha) a los entonces estudiantes universitarios guineoecuatorianos, cuyo tema giraba sobre la función de los intelectuales en una sociedad. Fue la primera vez que se me habían quedado muy claros los conceptos “profesional” e “intelectual”, que en nuestro país se usa alegremente como iguales.

Don Donato NDONGO empezó la conferencia aclarándonos que no era lo mismo un intelectual que era aquel o aquella que se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad, y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella, alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública, que un profesional que era el o la que ha estudiado una carrera/profesión y la ejerce; por lo tanto, no todos los profesionales son o tienen que ser necesariamente intelectuales.

Partiendo de esas realidades, la intelectualidad y la profesionalidad y sus impactos en las sociedades, muchos nos preguntamos, ¿cuál es la influencia de la intelectualidad en África, concretamente en Guinea Ecuatorial? ¿Quiénes pueden y deben ser considerados y llamados intelectuales en esta Guinea de los Nguema? ¿Qué aportan al país? Lo mismo podemos preguntar por los profesionales nuestros que tanto presumen. Ondo Ekekam decía en sus audios que: “el trabajo o la labor de un profesional se mide y se ve por los resultados y resulta que muchos africanos vienen a Europa, América o Asia a estudiar Ingenierías, Arquitectura, Farmacia, Medicina o Derecho juntamente con los europeos, americanos o asiáticos; mientras esos se quedan en sus países creando, inventando, innovando y fabricando (aeronaves, barcos, automóviles lujosos, aparatos electrónicos, electrodomésticos, clínicos, fármacos, etc), nosotros los africanos primero regresamos rápidamente a nuestros países para luego volver a Europa, América o Asia para formarnos de nuevo, y luego otra vez de vuelta a África para después volver a formarnos, así hasta los ochenta años formándose y el continente sumido en absoluta miseria y en el subdesarrollo en tecnología, en medicina, en educación, en la industria; un continente donde nada se fabrica, nada se inventa y nada se innova pero, se nos llenan las bocas en los bares, barrios y poblados y delante de las mujeres, ancianos y analfabetos con que somos intelectuales y profesionales”.

En mi etapa de estudiante, que es la única junto con mi infancia que he vivido en Guinea, había un gran número de paisanos con la vitola de intelectuales pero que nadie sabía exactamente lo que hacía, qué decía, ni cuáles eran sus reflexiones, ideas y críticas típicas de un intelectual; sobre todo, no se veía por ningún lado sus influencias en la sociedad, hasta hablaban de unos doctos a los que nunca habían escrito un solo artículo científico, publicado en una revista especializada ninguna sola investigación; otros se convirtieron en escribanos, decían, de los discursos del monarca.

Se supone que los intelectuales deben ser críticos, reflexivos y deben opinar sobre la realidad de la sociedad donde viven; deben estudiarla y expresar su posicionamiento según la autoridad moral e intelectual que se le supone para así dejar como legado para la historia y las generaciones venideras sus testimonios; los profesionales, ídem; han de demostrar que su paso por las universidades y escuelas profesionales sirvió no para llenarse sus bolsillos, sino para algo más, para que la sociedad donde viven se beneficie de los frutos de sus conocimientos; en cambio ellos, intelectuales y profesionales se han convertido en carne de cañón, despreciados y ninguneados tanto por la población que no sabe para qué sirven como por el régimen que los ningunea; no saben los guineanos para qué sirven los ingenieros, arquitectos si las construcciones de puentes, carreteras, los pocos que hay, así como las obras en ciudades fantasmas las hacen los chinos, europeos, asiáticos o americanos; para qué sirven los abogados, jueces y magistrados si las sentencias, las detenciones y los ingresos en prisión los ordenan directamente los miembros de la familia real y sus acólitos; para qué sirven los profesores si los analfabetos del régimen son los encargados de la educación y enseñanza en el país; para qué sirven los médicos y enfermeros cuando los hospitales carecen de hasta apósitos, sueros ni antibióticos, y son verdaderos focos de todas las infecciones.

Siguen pareciéndome un sarcasmo, una ofensa a la inteligencia afirmaciones tales como que Guinea Ecuatorial es uno de los países de África con el mayor número de titulados universitarios, con el mayor número de alfabetizados cuando se oyen verdaderos dislates cuando los guineanos más jóvenes, sobre todo, hablan el idioma oficial del país desde hace más de dos siglos; cuando carecemos de una sola fábrica siquiera de patines o de conservas, de granjas vacunas, ovinas, porcinas ni avícolas. En un país en el que los pueblerinos tramperos son los generales del ejército y responsables de las armas y seguridad nacional, los analfabetos llegan a ser delegados del Gobierno, gobernadores, directores o ministros…, hablar de país de intelectuales y profesionales es vivir en Babia.

¿Cómo no se van a burlarse de la clase intelectual y profesional nuestra cuando se ha constituido en los discípulos del único hombre y sabelotodo de la nación, el monarca de Akoakam quien ha estado impartiéndoles sus sabias orientaciones desde hace más de 40 años? Haber estudiado una carrera para los guineoecuatorianos está resultando un negocio ruinoso, un esfuerzo inútil, una pérdida de tiempo y una calamidad tanto si regresa al país donde no puede demostrar nada porque la apología a la ignorancia se ha adueñado del país gracias al régimen de alegre memoria, como si se queda en el exilio donde trabajar en lo que se ha estudiado no siempre es fácil y eso es frustrante, pero eso no se justifica porque la única idea, reflexión y postura de la intelectualidad guineana fuera: ‘estoy buscando el pan para mis hijos y para mi‘.

Así lo pienso y así lo digo; ¿ qué os parece?

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Comentarios

    Ramón Nze

    (noviembre 9, 2019 - 7:58 pm)

    A mi me parece que usted esta demasiado “europeizado” como para no entender que UN TRAMPERO, no es un ignorante. Ni tampoco debe merecer ser mencionado como “algo inculto”. Bien que puedan haber graves errores en la sociedad actual en donde se “coloca a tramperos en posiciones administrativas” donde no van a poder poner trampas, como buenos conocedores que son de poner trampas. Sino que van a estar despachando con asuntos que requieren de una formación “profesional” y aveces “intelectual” para su efectiva ejecución, y por lo tanto sus esperados buenos resultados. Pero no significa que un trampero no pueda enseñarles a las nuevas generaciones cosas que usted, POR HABER OLVIDADO SI ESENCIA BASE, y por creerse Europeo, no va a poder enseñarles. Usted no sabría poner una trampa para que caiga un antílope, o una boa, o una ardilla. Los tramperos si. Pues juegan un papel fundamental en la formación, y sobre todo mantenimiento, de la esencia de nuestras culturas.

    Ahora bien, dicho eso, y recordando siempre que ahora ya está usted evitando meter a Cristoen todas sus cartas, le debo hacer una pregunta: ¿POR QUÉ NINGÚN INTELECTUAL DE LOS QUE PUDIERAN LEERLE SE ATREVEN A RESP0NDERLE?

    A- porque consideran que usted es un juntaletras con ganas de hacerse notar.

    B- porque consideran todo lo que usted escribe ES INDISCUTIBLE.

    Yo personalmente le respondo porque antes de nada debo vigilar de que no escriba usted otra vez sin tener ni puta idea de lo que dice. Porque cuando lo ha hecho, ningún intelectual de los “cobardes” que le temen se atrevió a decirle que se deje de escribir lo que usted no sabe.

    Es una misión de vida vigilar a los “irresponsables”. Les duela o no.

    Suerte y que su dios le bendiga.

      Justino E.

      (noviembre 11, 2019 - 1:23 pm)

      Solo por decir Puta idea, Ramon, es una muestra de tu verdadera personalidad.
      una idea es simplemente una idea. no es un acto.

      Guinea esta llena de quasintelectuales….

        Ramón Nze

        (noviembre 17, 2019 - 8:41 pm)

        Justino, me llevas ventaja. Pues yo en cambio no tengo ni puta idea de tu personalidad. Así que no me atrevería a hablarte como si la conociera.

        Si tengo referencias de Eugenio. Que aveces escribe sin tener ni puta idea de lo que dice.

        Guinea Ecuatorial está llena listillos.

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