Testimonio de Tutu Alicante en Paris

En la mañana de hoy, como estaba previsto, en el juicio de apelación a Teodorin, tocaba el turno de los testigos; por una parte, Lucas Abaga Nchama, ex ministro de Economía en el desgobierno de Teodoro Obiang , vilipendiando por quienes hoy pretendía defender y por la Parte Civil, el CEO de la ONG “EG Justice“, Tutu Alicante León. Del testimonio de ese último transcribimos literalmente:

Honorable Presidente.  Honorables jueces:

Me llamo Tutu Alicante León. Soy de Guinea Ecuatorial y resido en los EEUU. Soy abogado de derechos humanos y anti-corrupción.  Llevo 18 años—desde que me hice abogado—documentando los crímenes de corrupción y violaciones de derechos humanos cometidos en Guinea Ecuatorial, en España, en Suiza, en Brasil, en los Estados Unidos de América, en Sur África, en Francia y en varios otros países, por miembros de la familia presidencial de mi país.  Reitero que todo mi trabajo sobre Guinea Ecuatorial, ha sido en mi calidad de Abogado de derechos humanos y anticorrupción. Nunca he militado en un partido político Guineano. El único carnet de votante que porto, me afilia al partido Demócrata de los EEUU, el partido de Kennedy, Clinton, y Barack Obama.

Casualmente, dos días después del Día Internacional contra la Corrupción, y un día después del Día Internacional por los Derechos Humanos, vengo como testigo a hablar sobre la corrupción y su impacto en los derechos humanos de mis conciudadanos en Guinea Ecuatorial, donde Teodoro Nguema Obiang, el condenado en primera instancia en el caso que nos trae aquí, es vice presidente y aparente hijo predilecto de su padre, el presidente.

Estoy aquí, no porque me complazca hablar o escuchar hablar de los crímenes de este convicto criminal. Estoy aquí mas bien por mi compromiso moral con las futuras generaciones de Guinea Ecuatorial. Y estoy aquí por mi firme convicción de que una África sin cleptócratas y déspotas la hemos de construir los Africanos y en África si las cortes y tribunales en nuestros continentes nos lo permitieran. Pero mientras nuestros déspotas nos nieguen el acceso a esos foros en nuestros países, no nos queda otra alternativa que acudir a Paris, Ginebra, Washington, y demás foros que nos abran las puertas para solicitar justicia.

De las tres personas de Guinea Ecuatorial que participamos como testigos en el caso preliminar en el 2017, al Sr. Pedro German Mayo, que vive en el exilio en Madrid, en el 2005, según documentos judiciales, tres personas a sueldo del gobierno de Guinea Ecuatorial intentaron asesinarle.  Delfín Mocache, que vive en Valencia con estatus de asilado ha sido el sujeto de varias amenazas contra su vida, por parte de miembros del gobierno, y ha tenido que defenderse de acusaciones y demandas judiciales frívolas. Y en mi caso, en más de una ocasión, el presidente Obiang en sus discursos oficiales en la isla de Annobón, de donde soy, se refirió a mi por nombre y apellido (Tutu Alicante) calificándome como un enemigo de la patria, un traidor.  Y créame Sr. Presidente que cuando el presidente de Guinea Ecuatorial que lleva en el poder 40 años se refiere a ti en su discurso oficial como enemigo o traidor, eso no representa un halago.

Con todo esto quiero decir que los  Ecuatoguineanos que como testigos nos presentamos ante este tribunal en Paris, o en cualquier otra ciudad del mundo para hablar de la corrupción y crímenes que caracterizan a los miembros de la familia presidencial, no podemos venir desede o regresar a Guinea Ecuatorial.  O nos expondríamos a ser encarcelados, torturados, e incluso asesinados de manera extra judicial.

En esta ilustre sala hoy, esta Celestino Okenve, activista político que lleva denunciando la corrupción de los Obiang, desde los años 80. En el 2016, fue detenido en Malabo y torturado vilmente por el Ministro de Seguridad Nacional, Nicolas Obama Nchama, y quiero hacer constar que este ministro está bajo la tutela jerárquica de Teodoro Nguema Obiang como vicepresidente en cargado de seguridad nacional y defensa.

Mi colega y amigo Alfredo Okenve, uno de los activista anti-corrupcion más reconocidos de Guinea Ecuatorial fue salvajemente pegado y abandonado, dado por muerto en un bosque, por agentes de la seguridad del estado, agencia que esta bajo la tutela jerárquica de Teodoro Nguema Obiang, el año pasado. Y este mismo año le detuvieron para evitar que recibiera un premio reconociendo su labor por los derechos humanos, premio que entregaban los embajadores de Francia y Alemania. Y le mantuvieron en aresto domiciliaro durante varias semanas.

Mi amigo Joaquin Elo Ayeto, otro reconocido activista contra la corrupción y violaciones de derechos humanos en Guinea, lleva en prisión desde el 25 de febrero de este año.  Sus abogados consiguieron—finalmente—que se le oyera en juicio el 21 de Noviembre, hace 19 días.  Ninguno de los testigos del estado que lo acusaban se presentó. Y quedó claro en el juicio lo que ya se sabía, que su encarcelamiento y torturas dirigidas por el Sr. Braulio Bakale Ondo, un miembro de la seguridad del presidente Obiang, había sido arbitraria.  Sin embargo, 19 días después, el juez sigue sin dictar una sentencia absolutoria que ponga en libertad a Joaquin Elo. Y una persona inocente permanece injustamente encarcelada en una de las peores prisiones de Africa.

La corrupción y la impunidad son los crímenes de nuestros tiempos en Guinea Ecuatorial.

Cuando Teodoro Nguema Obiang roba de las arcas del estado y paga 1.5 millones de Euros por una mesa que le perteneció a Louis XIV, o cuando destina 3 millones a comprar un reloj de antigüedades, cientos de niños en Guinea Ecuatorial son privados de atención médica en los hospitales, cientos de niños no pueden ir a una escuela decente con maestros pagados y a pocos kilómetros de su casa.  Cientos de niños mueren de hambre o en incendios prevenibles en nuestros barrios pobres.

Su corrupción, priva de educación, y medios de subsistencia a miles de Guineanos. Su corrupción mata diariamente en nuestros hospitales y barrios pobres.

Y los que como Alfredo Okenve, Joaquin Elo Ayeto, Ramon Esono Ebale, Luis Nzo, y cientos más se atreven a criticar esto, son detenidos arbitrariamente, torturados y encarcelados.

Lamentablemente, los aproximadamente 150 millones de Euros que constituyen el valor de los “Bienes Mal Adquiridos” por Teodoro Nguema Obinag en Francia, son únicamente la punta del iceberg.   En EEUU el Departamento de Justicia le confiscó una mansión en Malibu, un Jet privado, estatuas, chaquetas, guantes, y otras propiedades de Michael Jackson, y varios coches de lujo. En total, mas de $70 millones de Dolares…

Las autoridades en Suiza confiscaron 25 coches de lujo y un yate todos valorados en cientos de millones de Euros.  Las autoridades en Brasil le confiscaron relojes lujosos y efectivo (cash) por un valor de $16 millones de Dólares. Y en Sudáfrica, se le confisco 2 mansiones multimillonarias en las playas de Cape Town valoradas en mas de $7 millones de Dólares.

No es casualidad que todas estas investigaciones, juicios e incautaciones se hayan dado fuera del Guinea Ecuatorial; en Francia, EEUU, Brasil, o Suiza.

No hay un juez o una juez en el país que se atreva a aceptar en su tribunal un caso en contra de este personaje.  Todas las instituciones del estado, los poderes judiciales, y parlamentarios, todos los ministerios y las fuerzas armadas están bajo el control férreo del presidente Obiang y un pequeño grupo de personas que giran en torno al presidente y su familia.  Esto les permite a Teodoro Nguema Obiang y otros cercanos a su padre desviar para su interés particular todas las riquezas, tierras, dinero que quieran. Esta apropiación ilícita de las arcas del estado que ha continuado desde 1979 y que ha empeorado desde que se descubrió petróleo en Guinea hacen de mi país en una perfecta cleptocracia.

Los fiscales y jueces de mi país, en vez de defender al pueblo y salvaguardar los bienes del estado soberano, en vez de fortalecer el estado de derecho, son la maquinaria que perpetua y favorece a la dictadura que nos lleva reprimiendo desde 1979.

El año pasado, por ejemplo, un juez que investigaba casos de corrupción fue detenido, y murió en dependencias judiciales, mientras que el Presidente del Tribunal Supremo que denunció públicamente dicha muerte, fue destituido por supuestas irregularidades.

Más recientemente, un juez investigador (juez de instrucción) fue suspendido y dos periodistas detenidos arbitrariamente en relación a un caso de corrupción que se relacionaba con una hija del Presidente. Varios casos de acusaciones de corrupción denunciados dentro del sistema, como el caso del anterior Ministro de Economía, presente aquí como testigo de la defensa, desaparecen si más clarificación a los ciudadanos guineanos. 

Y que alegan ante la comunidad internacional? Cómo justifican su corrupción?

Generalmente alegan que su propiedad privada no es suya, sino del gobierno de Guinea Ecuatorial, y por tanto protegida por inmunidades diplomáticas o gubernamentales.

Muchas veces se esconden detrás de empresas ficticias, “Shell companies”. En EEUU Teodoro Nguema Obiang creo docenas de empresas ficticias con nombres como: Sweet Water Management, Sweet Pink Inc, Beautiful visión Inc. y otras más.   

En el caso contra sus propiedades en Sur Africa, por ejemplo, Teodoro Nguema Obiang alegó que:

“la ley en Guinea Ecuatorial autoriza a los ministros del gobierno y funcionarios ser dueños de empresas que en asociación con multinacionales pueden solicitar contratos gubernamentales, y si su solicitud es exitosa, entonces el porcentaje del contrato que reciba la empresa (del ministro) dependerá de los términos acordados entre las partes. En otras palabras, que la ley permite el conflicto de interés y la corrupción en Guinea Ecuatorial.

En resumen, la corrupción en mi país es peor de lo que ustedes pueden imaginar gracias a un sistema de opresión a los ciudadanos y en especial a los denunciantes.

Sr. Presidente. Honorables jueces: He hablado quizá más del tiempo que teníais programado para mí.  Les agradezco esta oportunidad porque como dije antes, estoy aquí hoy por un compromiso moral con las futuras generaciones de mi país. Quiero que mis sobrinos y sobrinas, que mis nietos y nietas vivan en un país donde impere el estado de derecho. Quiero que los niños en Guinea Ecuatorial crezcan en un país donde haya justicia y equidad, donde no se les discrimine o encarcele por lo que digan o por su grupo étnico. Quiero de los niños en Guinea Ecuatorial no sigan siendo torturados y encarcelados por decir que en vez de comprar la mesa de Louis XIV y relojes de antigüedad, o los guantes de Michael Jackson, los dineros del estado se deben usar para erradicar la tuberculosis o la malaria.

Ustedes tienen en sus manos un caso que afecta las vidas y el futuro de miles de personas en Guinea Ecuatorial. Pero también las vidas y el futuro de millones de personas que entorno al continente africano siguen viviendo bajo dictaduras férreas gobernadas por cleptócratas, miles de jóvenes que se ahogan y mueren en el mediterráneo intentando llegar a un sueño que nuestros propios políticos se encargan de oscurecer en Guinea Ecuatorial y en África.

Mi testimonio ante Ustedes hoy garantiza que no puedo viajar a Guinea Ecuatorial y visitar a mi madre que sigue viva en mi tierra. Pero deseo que un día mi hija de 11 años y mi hijo de 8 años viajen a y conozcan una Guinea mejor. Y por esto estoy aquí.

Gracias.

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